Vikingos, culés, indios… Los apodos de los principales equipos españoles

A la hora de escribir la crónica de un partido o de narrarlo a través de la radio o de la televisión, los redactores/locutores tienen que hacer lo posible por buscar sinónimos para referirse a los equipos que están disputando el mismo. Pero, seguramente, ni ellos ni muchos de sus lectores u oyentes se han parado a pensar en el por qué de los mismos.

¿Vikingos e indios luchando por saber quién manda en una capital que no hay constancia de que pisaran? ¿Leones en pleno centro de Bilbao? Muchos de ellos, a bote pronto, no parecen tener demasiado apego con la realidad… Y, sin embargo, sus aficionados los han abrazado como propios.

Por ello, en LabHipermedia queremos ofreceros una pequeña guía sobre los apodos más conocidos y llamativos de los principales clubes del fútbol español. Nos hemos centrado en los cinco equipos que, atendiendo a la clasificación histórica de la Primera División de España, más puntos y títulos han cosechado durante sus 89 ediciones.

Real Madrid – la dulzura del merengue y la agresividad vikinga

En el caso del Real Madrid, es necesario comenzar hablando del origen del color de su indumentaria. El blanco fue el elegido en honor al Corinthian F.C., un extinto club de Londres fundado en 1882, emblema del amateurismo del que hablábamos en nuestra historia del fútbol y que también inspiró la creación del Corinthians brasileño.

Por tanto, el apodo de merengues, un postre de este color hecho con clara de huevo batida a punto de nieve y azúcar, se hace muy sencillo de explicar. Aunque hay constancia de su uso en crónicas de inicios del siglo XX, el término lo popularizó, en la década de los 40, el fallecido periodista y locutor radiofónico Matías Prats Cañete, patriarca de la que probablemente es la saga de periodistas más reconocida de España.

Sin embargo, su otro pseudónimo tiene una explicación algo más rebuscada. Usado a menudo de forma peyorativa por sus rivales, especialmente por los hinchas del Atlético de Madrid en sus cánticos, parece que la primera vez que se usó el término vikingos para referirse al Real Madrid data de la final de la Copa de Europa (antecesora de la Champions League) de 1960.

En aquel partido, el conjunto blanco se impuso por 7-3 al Eintracht de Frankfurt, lo que supuso su quinto título consecutivo en un torneo que, desde su creación, solo habían ganado los merengues. El periódico The Times comenzó de la siguiente manera la crónica de la final, en la que Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskás anotaron tres y cuatro goles, respectivamente: «El Real Madrid se pasea por Europa como antaño se paseaban los vikingos, arrasándolo todo a su paso».

Sin embargo, su popularización es algo más reciente y deriva de la gran cantidad de futbolistas del norte de Europa que desembarcaron en el club en la década de los 70. Jugadores como Günter Netzer, Paul Breitner, Uli Stielike o Henning Jensen pasaron por la capital española durante esa época, en la que se había levantado por primera vez en España la prohibición de fichar jugadores extranjeros. Aunque no fuera el origen, este hecho fue el detonante para que el apodo terminara de asentarse como característico del Real Madrid.

FC Barcelona – Piensa mal y acertarás

El apodo del FC Barcelona es, probablemente, el más escatológico de todos. Porque sí, el término culé proviene del catalán ‘culers’, que literalmente significa “el que enseña el culo”. Pero, ¿por qué este seudónimo tan curioso?

La respuesta no tiene nada que ver con connotaciones futbolísticas. Tampoco con el caganer, la famosa figura presente en todos los belenes de Cataluña y que, pintada con los colores blaugranas, sería la representación gráfica del culé. A los seguidores barcelonistas se les llama así desde la segunda década del siglo XX, cuando el equipo disputaba sus partidos en el Camp del Carrer Industria.

Pese a ser uno de los estadios más avanzados de la época, la realidad era que su tribuna de dos gradas, la primera que se veía en toda España, se quedaba pequeña a la hora de acoger a la creciente afición del equipo fundado en 1899 por el suizo Hans Gamper. Esto provocaba que muchos hinchas no tuvieran asiento en las mencionadas gradas, por lo que se veían obligados a sentarse en el muro que rodeaba el campo para poder ver el encuentro.

Esos aficionados daban la espalda a la calle en la que se encontraba el campo y sus posaderas sobresalían del muro, por lo que las personas que paseaban por los alrededores del estadio veían a la gente ‘enseñando el culo’.

No obstante, el de culé no es el único pseudónimo que se le aplica al FC Barcelona. Debido a sus colores, al conjunto también se le conoce como azulgrana (o blaugrana en catalán). Lo que no está tan claro es el motivo por el que se escogieron los mismos, ya que ni en el propio club lo saben a ciencia cierta.

La versión más extendida habla de que la combinación está inspirada en el FC Basilea, equipo en el que militó Gamper. No hay más pruebas documentales que las declaraciones de un periodista de la época, Narciso Masferrer, que estuvo presente en la fundación del club y que escribió en La Vanguardia las siguientes palabras: “Se trató extensamente del nombre y colores que adoptaría el club, quedando acordado, como título de la sociedad es de Football Club Barcelona y los colores los azul y grana, que son, sino estamos equivocados, los mismos del FC de Basilea, al que ha pertenecido hasta hace poco el ex campeón suizo Hans Gamper, nuestro estimado amigo”.

Pero, aunque sea la más plausible, esta no es la única versión sobre por qué el Barcelona viste de azul y grana. La más pintoresca es, sin duda, la que atribuye este hecho a la casualidad de que en la mesa donde se trató la creación del club hubiera un lápiz bicolor azul y rojo, habitualmente vendido con las libretas de contabilidad de la época. ¿Les serviría de inspiración para diseñar la primera camiseta del FC Barcelona?

Atlético de Madrid – Los indios, en la ribera del Pupas

¿Puede ser el Atlético de Madrid el equipo con más apodos de LaLiga? Unos más recientes, otros con años de historia, el caso es que los aficionados del conjunto rojiblanco tienen muchas formas de referirse a sí mismos.

Empezando en orden cronológico, tenemos que volver a hacer referencia al color de la camiseta del conjunto madrileño. Nacido como sucursal del Athletic Club, adoptó los colores del cuadro vasco, que por aquel entonces eran el blanco y el azul.

En 1909, sin embargo, un cúmulo de causalidades hizo que los colores de ambos equipos cambiaran para siempre. Juanito Elorduy, jugador del equipo madrileño, viajó durante las navidades de aquel año a Londres. La directiva de los bilbaínos, sabedora del viaje, le pidió que comprara camisetas del Blackburn Rovers, equipo en el que se habían inspirado a la hora de adoptar los colores de su indumentaria. Las malas lenguas hablan de que Elorduy lo dejó para el último día y no encontró camisetas suficientes en Londres… ni tampoco en Southampton, desde donde embarcaba hacia Bilbao. Pero en la ciudad del sur de Inglaterra sí encontró zamarras del equipo local, que vestía a rayas rojas y blancas.

Así que volvió a España con 50 ejemplares, de los que el equipo de Bilbao se quedó con 25. Un año más tarde, en una comida entre ambas directivas, salió el tema de las camisetas. Elorduy aún conservaba las otras 25, así que se las vendió al Atlético de Madrid que, desde entonces, comenzó a vestir de rojiblanco.

Y de la casualidad de vestir con los citados colores nace el apodo de colchoneros, aunque surgiera bastantes años después. En la postguerra civil solía cubrirse a los colchones con una tela de rayas rojas y blancas, por lo que la analogía con las camisetas del equipo era más que obvia.

Más incierto es el origen del término indios para referirse al Atlético de Madrid, aunque parece ir ligado al de vikingos de sus vecinos madridistas. Usados ambos para atacar al rival (y finalmente adoptados en sendos casos como propios), parece que el apodo fue un contraataque debido al gran número de jugadores sudamericanos que por los años 70 se enrolaron en las filas rojiblancas: Ratón Ayala, Cacho Heredia, Panadero Díaz o Santos Ovejero, entre otros.

Pero, como decíamos, los aficionados rojiblancos acabaron identificándose con este apodo. El hecho de vivir durante muchos años a orillas del Manzanares, al igual que los indios se asentaban en las riberas de los ríos, ayudó, como también lo hizo el vestir con colores similares a los de muchos tipis indios o que, como si de un Western hollywoodiense se tratase, el enemigo del pueblo indio fuera el hombre blanco. Para muestra, un botón: la mascota del club, Indi, es un mapache que viste como un indio.

De la década de los 70 también data el tercero de los pseudónimos que vamos a rescatar del equipo rojiblanco. Probablemente sea el más doloroso, aunque hasta Joaquín Sabina lo mencione en el himno que compuso para el centenario del club: “Como los indios okupas / que acampan con sus banderas / en la ribera del Pupas”.

Este término lo acuñó Vicente Calderón, legendario presidente del Atlético de Madrid, durante el primer partido de la final de la Copa de Europa que les enfrentó al Bayern de Munich. A falta de 42 segundos para la conclusión de la prórroga (en la que Luis Aragonés había anotado de falta directa), con el título ya asido con una mano, Schwarzenbeck anotó el gol que llevaría a un partido de desempate (no había tanda de penaltis por entonces) en el que los alemanes se impusieron por 4-0. Tras el gol del zaguero de impronunciable apellido, el presidente afirmaría lo siguiente: “Somos El Pupas F.C.”. Un apodo que no ha ayudado a sacudirse de encima el hecho de haber perdido dos finales de Champions más, en 2014 y en 2016, para colmo ante su eterno rival.

Valencia CF - Che… ¿Guevara?

Todo amante del fútbol español habrá escuchado referirse al Valencia CF como el conjunto che, pero pocos castellanoparlantes sabrán el motivo. Y es que, de igual manera que pasaba con el culé que se usa para referirse al Barcelona, este apodo deriva de una palabra ampliamente utilizada en el idioma valenciano, xe. Este término, usado para interpelar al oyente de una conversación, podría traducirse como “¡oye!” o “¡mira!” y también es muy utilizado en algunos países de América con significados muy similares a los relatados.

Ahora bien, no existe una explicación a por qué comenzó a utilizarse para definir al cuadro de la ribera del Turia, aunque probablemente fuera por ser una expresión identificativa de los valencianos que chocaba al resto de habitantes de España. Algo similar a lo sucedido con el otro che más famoso, Ernesto Guevara, al que le apodaron así por el uso excesivo que hacía de la expresión. De hecho, en países como México se conoce a los argentinos en general como ches por idéntico motivo.

No es el único apodo que identifica a los seguidores valencianistas. Si bien taronja (o taronges, en plural) es bastante usado en referencia a la fruta más típica de la región, la naranja, los seguidores de su principal rival de la ciudad, el Levante, prefieren llamarles chotos. Esto es debido a que el Estadio de Mestalla se construyó en un campo en el que solía haber multitud de rebaños de cabras y ovejas pastando y choto se usa para nombrar a la cría de la cabra desde que nace hasta que deja de tomar leche materna.

No obstante, el Levante también tiene su apodo de origen animal: el conjunto granota (rana en valenciano) debe este apelativo a que el campo de Vallejo, en el que jugaron tras la Guerra Civil, se encontraba muy cerca del río Turia. Estos anfibios solían invadir el terreno de juego y, de hecho, siguen haciéndolo en su estadio actual, el Ciutat de Valencia: las mascotas del club son dos ranas llamadas Blau y Grana, en referencia a los colores con los que viste el club.

Athletic Club – Ruge el león de San Mamés

Para cerrar este repaso a los apodos de los principales equipos españoles, toca hablar de por qué al Athletic de Bilbao se le conoce como Los Leones. Y no, no tiene nada que ver con aspectos como la garra del conjunto bilbaíno: su origen es histórico y profundamente religioso.

Para conocer la historia de este sobrenombre, es requisito indispensable relatar la de su estadio. En 1913, el Athletic decidió mudarse de Guecho a Bilbao y construir un estadio en unos terrenos contiguos a la Santa y Real Casa de Misericordia de Bilbao, también conocida como asilo de San Mamés ya que en la capilla presente en el edificio se veneraba a dicho santo. Este es el motivo por el que el estadio adoptaría también el nombre del santo.

Pero, ¿quién fue San Mamés? Para descubrirlo, tenemos que remontarnos al siglo III d.C. y viajar hasta Cesarea de Capadocia (hoy Kayseri, en Turquía). Allí nacería, en el año 259, Mamés de Capadocia. La leyenda cuenta que su vida fue bastante breve y llena de desgracias: aún quedaban más de 100 años para que el cristianismo fuera adoptado como religión oficial del Imperio Romano y los profesantes de esta religión, entre los que se encontraban los padres de Mamés, eran perseguidos. Esto supuso que el pequeño diera sus primeros pasos en la prisión donde estaban encarcelados sus progenitores… hasta que, finalmente, fueron asesinados.

Pese a ello, Mamés siguió defendiendo la fe cristiana, lo que llevó a ser sometido a múltiples torturas durante los escasos 16 años que vivió. Para acabar con su vida, los romanos decidieron llevarle al circo y arrojarle a los leones. Pero, para su sorpresa, los felinos no le devoraron, sino que consiguió amansarlos y hacer que se tumbaran sobre sus pies. Ante esto, sus captores decidieron emplear un método más rudimentario y efectivo para acabar con su vida: clavarle un tridente en el abdomen.

Esos leones que no atacaron a San Mamés son los que ahora se usan para referirse al Athletic Club. La primera analogía entre el equipo y los leones de la leyenda de San Mamés, al margen del nombre del estadio, parece datar de 1929: tras un triunfo local, el diario El Liberal tituló su crónica de la siguiente manera: “Volvió a rugir el león de San Mamés”.

Aquí cerramos nuestro repaso a los apodos de los cinco clubs más laureados del fútbol español. Si quieren aportar otros sobrenombres de los citados equipos o descubrir el origen de los de otros conjuntos, no duden en hacérnoslo saber dejando un comentario en la publicación.

LA HISTORIA DEL FÚTBOL (3): El nacimiento de la IFAB

Una semana más, seguimos con nuestro serial sobre la historia del fútbol vista bajo el prisma de la evolución de las Reglas del Juego. No obstante, antes de meternos en faena, vamos a hacer un breve repaso de lo visto hasta ahora.

En la primera parte, que puede consultarse aquí, hablábamos sobre los principales precursores del fútbol y cómo este incipiente deporte fue evolucionando hasta una fecha clave: 1863, año en el que vieron la luz las consideradas como las primeras reglas de la historia del fútbol.

Sin embargo, en el segundo capítulo de nuestro serial vimos que ese hecho no logró la unificación deseada entre todas las escuelas que practicaban el fútbol en Inglaterra, su lugar de nacimiento. Poco a poco se fue logrando un consenso para el desarrollo de este deporte, y una figura fue clave en ello: la del árbitro, aunque pasó por varias etapas con nombre, procedencia y rol muy distintos hasta que se convirtió en algo similar a lo que es hoy en día al hilo de la creación de la primera competición de fútbol de la historia, la FA Cup.

Cuatro países, cuatro reglas distintas

Como mencionábamos antes, la práctica del fútbol estaba bastante estandarizada durante la década de 1870… Aunque si antes las diferencias eran notorias entre las escuelas de Inglaterra, ahora se habían trasladado a un plano algo más internacional. Y es que en esos años se crearon, en este orden, las federaciones de Escocia, Gales e Irlanda (todavía no se había producido la división entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, así que englobaba a toda la isla), con muchas similitudes pero también alguna que otra particularidad en su concepción del fútbol. Si por aquel entonces hubieran dispuesto de nuestra plataforma CloudLab, seguro que hubieran solventado mucho antes el reto de la unificación de criterios…

Esas pequeñas discrepancias suponían que, cada vez que había un encuentro entre alguna de las cuatro federaciones, se jugara con las reglas específicas del país que albergara el encuentro. Así ocurrió en el primer partido internacional de la historia del fútbol, disputado en 1872 entre Escocia e Inglaterra en Glasgow, y en los posteriores que se celebraron durante la década. Que los jugadores y demás componentes del fútbol tuvieran que aprenderse las reglas de cada federación suena un poco caótico, ¿no?

Esto llevó a que se reunieran en 1882 en Manchester, no tanto con la intención de elaborar una regla única para la disputa de los partidos de fútbol en todas las islas británicas, sino solo para los partidos que enfrentaran a las selecciones de los cuatros países entre sí. Podían haber aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid (o el río Irwell por la ciudad que acogió el evento) para ponerse totalmente de acuerdo, pero no lo hicieron… Y solo tres años después tuvieron que tomar una importante decisión.

Poderoso caballero es Don Dinero

En la propia Valladolid estudió Francisco de Quevedo, uno de los escritores más prolíficos y destacados de la literatura española y autor de la acertadísima frase que precede a este párrafo. Y es que, poco a poco, el fútbol estaba comenzando a generar dinero y, aunque no tenga demasiado que ver con las Reglas del Juego en sí, lo que ocurrió en 1885 con respecto a la economía de este deporte tuvo una enorme importancia en su desarrollo.

Además de la lógica venta de entradas para los partidos (las mujeres solían entrar gratis a los campos, no así los hombres, aunque esto empezó a cambiar cuando aquel año dos mil mujeres se presentaron en un partido del Preston North End arruinando el negocio), el fútbol también estaba obteniendo recursos monetarios gracias a las apuestas y a los negocios de hostelería de las zonas próximas a los terrenos de juego, que solían patrocinar los encuentros.

Sin embargo, los jugadores participaban por amor al arte del incipiente negocio porque no se le consideraba como tal, sino simplemente como un entretenimiento. No se podía pagar a los jugadores, ni mucho menos vender a uno de ellos a otro club. O, al menos, esa era la idea, ya que en muchos clubes se estaba empezando a dar un salario bajo cuerda a los mejores para retenerles.

Amateurismo vs. profesionalismo

Prácticamente todos los deportes han pasado a lo largo de su historia por la dicotomía amateurismo vs. profesionalismo (y su tercera pata, el llamado amateurismo marrón, que no era sino lo relatado al final del anterior párrafo: pagar ilegalmente a los deportistas). Los defensores de lo primero enarbolaban el sentido lúdico y altruista del deporte como bandera, mientras que los segundos querían que los deportistas ganaran parte del dinero que ellos mismos estaban generando con sus actuaciones.

El fútbol, así las cosas, se adelantó unos años en el debate que luego se abriría con la creación de los Juegos Olímpicos modernos en 1896. Pierre de Coubertin, su fundador, defendió a ultranza que solo debían participar deportistas amateurs en la competición y sin recibir ninguna prestación económica. Aún hoy en día hay deportes en los JJOO que siguen teniendo una base profundamente amateur como el boxeo, en el que solo se comenzaron a admitir luchadores profesionales (eso sí, con notables restricciones) en los últimos Juegos disputados en Río de Janeiro.

Hubo un claro detonante para que el fútbol inglés decidiera profesionalizarse: el escaso número de equipos que optaban por inscribirse en la FA Cup. Al tener que competir desinteresadamente, muchos clubes optaban por organizar amistosos por su cuenta. Lógico desde un punto de vista económico, ya que así se aseguraban el control de los ingresos que pudieran generar. Y más lógico aún si se tiene en cuenta que en 1884 el Preston North End fue expulsado de la competición por pagar a sus jugadores, práctica que empezaba a ser habitual principalmente en los equipos del norte de Inglaterra, lo que llevó a que varios clubes de la zona se alinearan con el expulsado y abandonaran la FA Cup.

Así que, en el verano de 1885, The Football Association aceptó el profesionalismo en el fútbol inglés con particularidades muy curiosas: sí, se podía pagar a los jugadores, pero solo si habían nacido o vivido durante un mínimo de dos años a menos de 10 kilómetros de la sede del club. No obstante, ser futbolista ya era, a todos los efectos, una profesión en dicho país… algo que, en el caso del arbitraje, aún no se ha conseguido plenamente en la mayoría de países del mundo.

La creación de la IFAB

Escocia, sin embargo, no estaba por la labor de hacer lo mismo y se negó a disputar partidos ante combinados ingleses que estuvieran formados por profesionales. Un nuevo cisma se había originado en el mundo del fútbol, pero Irlanda puso cabeza y propuso una reunión anual de las cuatro federaciones para discutir las Reglas del Juego. Siguiendo el consejo de la federación irlandesa, dos representantes de cada una de las asociaciones del fútbol británico se reunieron el 2 de junio de 1886 en Londres: había nacido la International Football Association Board (IFAB).

Su creación no resolvió el problema, sino que fue otro hecho: Inglaterra eliminó en 1889 las restricciones antes relatadas y la primera Football League (precursora de la Premier) se la llevó el citado Preston North End con 10 jugadores escoceses en sus filas, que habían emigrado a Inglaterra para convertirse en profesionales. Ganada, además, sin perder ni un solo partido, algo que hasta la fecha solo ha conseguido repetir el Arsenal de Arsene Wenger en la temporada 2003-2004. Ante estos hechos, Escocia claudicó y admitió el profesionalismo en 1893.

Pero, al fin y al cabo, hemos mencionado por activa y por pasiva que esta historia del fútbol va a ser relatada desde el punto de vista de las Reglas del Juego, por lo que la profesionalización del fútbol no ha sido sino simplemente el pie para poder hablar de la IFAB.

Antes de nada, hay que reconocer que probablemente solo los más fanáticos del fútbol sepan lo que es la IFAB. Desde su creación, esta asociación se ha erigido como la guardiana de las Reglas del Juego, asignándose la tarea de preservarlas, monitorizarlas, estudiarlas y modificarlas. Hasta el día de hoy, la IFAB es la única que puede cambiar las Reglas del Juego, cuya última versión puede consultarse aquí.

Una de esas primeras modificaciones, que dejábamos en el tintero en el anterior post, es la de la instauración definitiva del colectivo arbitral tal y como lo conocemos hoy (a excepción del cuarto árbitro, que llegaría mucho después). Como decíamos, originalmente había dos ‘jueces’ y cada equipo podía acudir a uno de ellos en caso de que hubiera una jugada polémica que los capitanes no pudieran resolver, composición que fue usada en la creación de la FA Cup. Esta solución estaba lejos de ser ideal, sin embargo, ya que la toma de decisiones estaba precedida de largos retrasos.

Al principio, el árbitro se quedaba de pie fuera del terreno de juego, con la tarea de controlar el tiempo y de ser requerido cuando los dos jueces fracasaban al tomar una decisión por si solos. En 1891, se introdujo definitivamente la figura del árbitro como única persona con la autoridad de expulsar a los jugadores y conceder penaltis y faltas sin atender a solicitudes. Y, como consecuencia, los dos jueces se convirtieron en líneas, hoy en día llamados árbitros asistentes.

Pero, ¿cómo decide la IFAB esos cambios? ¿Quién los propone? ¿Quién tiene voto en la asociación y cómo se distribuyen los mismos? Lo veremos en los próximos episodios de nuestro serial sobre la historia del fútbol.

La tecnología de la línea de gol, otro avance al servicio del arbitraje

El VAR, del que ya hemos hablado ampliamente en anteriores artículos de este blog, y la polémica que gira alrededor de su uso han parecido eclipsar a cualquier otra tecnología vinculada al mundo del fútbol. La repercusión del VAR ha sido tal que incluso tendemos a pensar que esta ha sido la primera medida tomada para lograr un deporte más justo (aunque, como ya se ha podido constatar en numerosas ocasiones, las horas y horas de debate entre amigos sobre si determinado arbitraje “ha favorecido” o “perjudicado” a un equipo no han desaparecido en absoluto), pero lo cierto es que las tecnologías destinadas a proporcionar ayuda al colectivo arbitral llegaron al fútbol hace ya algunos años.

Hoy vamos a hablar de una que seguro que más de un amante del fútbol conoce: las tecnologías de la línea gol, también llamadas sistemas de detección automática de goles. Y hablamos en plural porque no solo existe una, sino que existen dos modos diferentes de implantar esta tecnología, y que vamos a explicar a continuación. Incluso, podríamos hablar de un tercero, que no sería más que el resultante de la combinación de ambos sistemas.  

Dos goles que pudieron cambiar la historia

Cuando se empezó a experimentar con la tecnología aplicada al fútbol, lo primero que los expertos quisieron solventar no era el problema del fuera de juego, de las manos o de los penaltis, sino el de los goles fantasmas. La perspectiva del árbitro principal y de sus asistentes no siempre es la mejor para juzgar si un balón ha rebasado o no la línea de gol en su totalidad, sobre todo cuando en muchos casos es una cuestión de centímetros. Además, el ojo humano tiene sus limitaciones, y si a eso se le suma el hecho de que todo ocurre en décimas de segundo, queda un cóctel perfecto para provocar un posible error arbitral si no se cuenta con una tecnología que elimine cualquier lugar a dudas.

Ahora bien, ¿cuál fue el detonante de esta necesidad de acabar con los goles fantasma? La propia FIFA, en su página web, cita dos goles clave en la historia de las Copas del Mundo que les empujaron a investigar en este camino y que, además, enfrentaron a las mismas selecciones: Inglaterra y Alemania.

1966. Final de la Copa del Mundo. Inglaterra, anfitriona del evento, y Die Mannschaft llegaron empatadas a dos al término del tiempo reglamentario. En la prórroga, se produciría la jugada clave. Geoff Hurst, autor de tres goles en dicha final, recibe un centro de espaldas, gira y suelta un latigazo que se estrella en el larguero. El balón bota cerca de la línea de gol y los jugadores ingleses comienzan a celebrar el tanto. Geoff Dienst, árbitro del encuentro, les da la razón tras hablar con su asistente, Tofiq Bakhramov: 3-2 para una Inglaterra que acabaría alzándose con el título.

En 1995, tras un estudio de la Universidad de Oxford, se llegaría a la conclusión de que el balón no había rebasado completamente la línea de gol y, por tanto, el gol no debió haber subido al marcador.

Avanzamos ahora hasta 2010 y a los octavos de final de la Copa del Mundo celebrada en Sudáfrica. Con 2-1 en el marcador para los alemanes, Frank Lampard dispara desde la frontal del área. De nuevo el travesaño cobró un papel protagónico al desviar el balón hacia abajo, aunque con un desenlace totalmente distinto al de 1966: en este caso, el balón entró con bastante claridad en la portería, pero no se concedió el tanto.

Lo que la fortuna le dio a Inglaterra en 1966, se lo arrebató 44 años más tarde. El partido acabaría con victoria clara de los alemanes por 4 a 1 pero, ¿qué hubiera pasado de subir el 2-2 al marcador?

Por casos como estos, FIFA puso en marcha su maquinaria para desarrollar una tecnología que combatiera estas situaciones.

La tecnología basada en cámaras

Como ya mencionamos brevemente en nuestro artículo sobre tecnología aplicada al deporte, puede considerarse como el precursor de esta idea al comúnmente conocido como “ojo de halcón”, un sistema que lleva usándose en los principales torneos de tenis (y en otros deportes como el críquet) desde 2006 para comprobar, petición de uno de los jugadores mediante, si una bola dudosa ha entrado o no en el terreno delimitado. En fútbol, su aplicación tiene principios similares y un funcionamiento (aparentemente) sencillo que se basa, básicamente, en la observación.

Se despliegan distintas cámaras en cada una de las porterías, cada una de ellas emplazada en un lugar distinto alrededor de las mismas para tener visión de todos los ángulos posibles. Esas cámaras que apuntan a la portería se encuentran situadas en las gradas para tener una visión más completa de la pelota.

Las cámaras siguen continuamente la pelota y envían una señal a un sistema que es capaz de seguir la trayectoria del balón en 3D. Cuando la pelota cruza o no la línea de meta, el sistema recrea su posición mediante la triangulación de las cámaras, detectando la posición exacta de la pelota para determinar si entra o no por completo.

Si la pelota traspasa en su totalidad la línea de gol, el programa envía inmediatamente una señal al reloj del árbitro, el cual comienza a vibrar. El seguimiento de las cámaras en directo hace posible que la señal se envíe al árbitro en menos de un segundo, acabando así con la polémica de los goles fantasma.

En esta tecnología se basa también Azor, nuestro sistema multicámara de instant feedback. Pensado especialmente para los árbitros asistentes, uno de los ejercicios que suelen hacerse en las sesiones de Azor y que puede verse en el siguiente vídeo consiste en que, tras un esprint del asistente, una persona situada bajo el travesaño bota un balón cerca de la línea de gol. El asistente decide entonces si el bote ha sido dentro o fuera de la portería y se dirige a una pantalla en la que podrá ver al instante si ha tomado o no la decisión correcta gracias a la imagen que habrá grabado una cámara de alta definición situada justo en línea con la línea de gol.

La tecnología basada en campos magnéticos

Este sistema de detección mezcla dos tecnologías en una sola: las herramientas de campo magnético y las de antena o señal. Este mecanismo llegó más tarde y es algo más complejo que el explicado anteriormente, aunque su velocidad está probada y su precisión aprobada por FIFA.

En este caso no hay cámaras, puesto que ahora todo está basado en una serie de antenas desperdigadas a lo largo y ancho de los palos y el poste, los cuales están recubiertos por plástico.

Además, en la portería hay enterrado un inductor que está conectado a un procesador y, a su vez, dentro del balón encontramos tres bobinas electrónicas. Se crea así un campo magnético que cubre toda la línea de gol.

Cuando el balón sobrepasa la línea, las antenas se activan y envían una señal al procesador, advirtiendo de que ha sobrepasado el campo magnético que forma la portería. Al igual que en el caso de la tecnología basada en cámaras, el reloj del árbitro recibe una señal para confirmarle que el tanto es válido.

En España, ninguna de estas tecnologías había sido implantada anteriormente hasta la Supercopa 2020, en la que la tecnología basada en cámaras fue usada por primera vez.  En LaLiga esta función también está encomendada al VAR, aunque al entrar en juego el factor humano para valorar si el balón ha sobrepasado o no la línea de gol el margen de error es algo mayor.

LA HISTORIA DEL FÚTBOL (2): Sheffield, la FA CUP y el comienzo del arbitraje

En este post continuamos con nuestro serial sobre la historia del fútbol vista bajo el prisma de la evolución de las Reglas del Juego. En la primera parte, que pueden volver a consultar clicando aquí, repasamos cuáles son los principales precursores del fútbol y cómo las ideas que contenían fueron evolucionando hasta desembocar, en 1863, en el nacimiento de las consideradas como primeras reglas.

Aún queda mucho por recorrer en esta apasionante historia de un deporte en el que se han sucedido las innovaciones técnicas y, en los últimos años, tecnológicas hasta configurar el fútbol tal y como lo conocemos hoy. ¿Cómo podía imaginarse que el fútbol de carnaval al que aludíamos en la anterior entrada iba a avanzar tanto en siglo y medio, un tiempo evidentemente corto si tenemos en cuenta toda la historia del ser humano? Si viajáramos en el tiempo y les dijéramos a los primeros árbitros que en el futuro contarían con herramientas como CloudLab para mejorar su labor en el campo desde cualquier lugar, nos acusarían poco menos que de brujería.

Pero, hablando de árbitros, esta nueva entrada contestará a varias preguntas que seguro que muchos se habrán hecho: ¿Cuándo surgieron? ¿Qué funciones tenían en sus inicios? ¿Eran ya en sus comienzos las máximas autoridades sobre el terreno de juego?

Las Reglas de Sheffield

Acabamos el primer post sobre la historia del fútbol hablando de que las 13 reglas iniciales del fútbol no consiguieron la unidad plena que esperaban sus creadores para hacer que el incipiente deporte despegara definitivamente. Y es que no solo hubo problemas con la escuela de Rugby: paralelamente a las Reglas de Cambridge, los clubes de Sheffield crearon su propio código para la disputa de partidos de fútbol.

La ciudad del acero, un personaje más de la película de culto The Full Monty y cuna de artistas como Joe Cocker o los Artic Monkeys, vio como nacían en 1857 las Reglas de Sheffield a la par que el considerado por la FIFA como el club de fútbol más antiguo del mundo: el Sheffield FC. Hoy, este equipo se encuentra olvidado en la octava división del fútbol inglés a la sombra de la encarnizada rivalidad que mantienen el Sheffield United (que ascendió en 2019 a la Premier League) y el Sheffield Wednesday (que se encuentra en la segunda categoría del fútbol inglés). Pero hay algo de lo que ellos no pueden presumir y que le iguala al Real Madrid: el Sheffield FC y el conjunto español son los únicos clubes galardonados con la Orden del Mérito de la FIFA.

Lo de que un equipo de fútbol se llame miércoles daría para otro post entero, pero volvamos a las Reglas de Sheffield, que es lo que ahora nos ocupa y que continuaron desarrollándose hasta la afiliación definitiva de la Asociación de Sheffield a la FA en 1878.

Pese a que en la creación de las primeras Reglas del Juego de The Football Association las ideas de Sheffield fueron prácticamente ignoradas, lo cierto es que en las posteriores modificaciones que se hicieron de las mismas se adoptaron muchos de los aspectos que defendieron en Sheffield: la eliminación del fuera de juego a lo Rugby a cambio de que bastara con que hubiera un jugador entre el atacante y la portería rival para que estuviera habilitado, la prohibición de marcar gol desde el saque de banda, la introducción del larguero en las porterías y de los saques de esquina, el cambio de campo en el descanso y no después de cada gol o la supresión del fair catch muestran que en Sheffield iban un paso por delante en cuanto a la innovación necesaria para asentar las reglas del fútbol y diferenciarlas del rugby, que también comenzaba a despegar por entonces.

Innovaciones decisivas

En nuestro post sobre estrategia y táctica mencionábamos que en los albores del fútbol se utilizaban formaciones que incluían ocho delanteros, y era debido precisamente a esa regla del fuera de juego inicial que no permitía que el jugador estuviera delante del balón en el momento del golpeo. En rugby, lo habitual es que la mayoría de los jugadores del equipo formen, tanto en ataque como especialmente en defensa, en una sola línea por esta causa, así que es lógico que en los comienzos del fútbol esto se replicara.

Sin embargo, a finales de la década de 1860 la FA tuvo que ceder a las presiones de los clubes de Sheffield y de buena parte de Inglaterra. La Asociación estaba al borde de la desaparición, con cada vez menos equipos adscritos a ella y más adoptando las Reglas de Sheffield, así que decidió copiar a su manera algunos de sus postulados: en cuanto al fuera de juego, el atacante estaría habilitado si había tres defensores entre él y la portería. En el futuro, se impondría la solución salomónica que hoy sigue vigente: ni tres ni un defensor, sino dos entre portería y jugador para no estar en posición de fuera de juego.

Los saques de puerta y de esquina también fueron introduciéndose paulatinamente a finales de la citada década y comienzos de la siguiente, pero hay una figura de la que hablábamos al final del primer post sobre la historia del fútbol y que aún no hemos mencionado: el árbitro.

De capitanes a umpires

Hemos hablado mucho de cambios de reglas, de diferentes códigos que regían el fútbol en sus inicios… Sin temor a equivocarnos, podemos definir como caótico el comienzo de este deporte. De hecho, antes de que Sheffield se uniera a la FA se disputó un partido entre el Sheffield FC y un combinado de jugadores de la Asociación. Los primeros pensaban que se iba a celebrar con sus reglas, los segundos entendieron que se haría con las suyas…Al final la sangre no llegó al río y se jugó con las de la FA, pero cuando esta quiso hacer un segundo partido, el Sheffield FC se negó en redondo.

Todo esto empezó a traducirse en la necesidad de que una persona juzgara el correcto desarrollo de los encuentros. Sí, era muy bonito que se confiara en la palabra de los propios jugadores para que reconocieran las infracciones y se ponía la mano en el fuego en que los futbolistas serían honestos y no pudieran tener ideas tan sumamente disparatadas como simular para sacar provecho de alguna norma…

Muy bonito, pero demasiado idealizado. La realidad es que toda norma, sea del ámbito que sea, es interpretable, por lo que las discusiones entre los equipos podían ser interminables si cada uno entendía la jugada de manera distinta. Es decir, que lo que hoy ocurre en la barra de un bar cada fin de semana entre aficionados rivales se extrapolaba al terreno de juego cada vez que se producía una jugada gris (bendito VAR, que nos ha regalado este término en el que todo cabe según el color del cristal con que se mire).

La solución inicial a este sinsentido fue otro aún mayor: crear la figura de los umpires, una especie de delegados arbitrales que se colocaban detrás de cada portería. El problema es que esos umpires eran normalmente los capitanes de cada uno de los equipos, matizando que en esa época el capitán tenía todas las funciones habidas y por haber: podríamos definirlo como el presidente-director deportivo-entrenador-chico para todo del equipo. Así que, en su posición, esperaban a que hubiera una jugada polémica que los jugadores no consiguieran resolver para entrar al campo y discutir entre ambos umpires.

Se consideraba que estos umpires tenían un conocimiento absoluto de las reglas y eran hombres de reconocido prestigio, así que eran absolutamente capaces de dejar la bufanda de su equipo en casa y ser totalmente objetivos… Sin embargo, es curioso señalar que una de sus principales tareas era hacer de Tecnología de Línea de Gol rudimentaria (parecido al extinto árbitro asistente adicional, más conocido como juez de área o de gol), más teniendo en cuenta que se colocaban en la portería en la que atacaba su equipo. En caso de duda, ¿de verdad iban a ser imparciales y no conceder gol al conjunto que presidían?

La primera competición y los primeros árbitros

La realidad es que esta situación no pudo mantenerse por mucho tiempo. En 1871 hubo que tomar decisiones en torno a los umpires debido a la creación de la primera competición de fútbol de la historia, la FA Cup. La solución fue que dejaran de ser designados por los equipos para pasar a ser neutrales, pero no solo eso: también se creó la figura del árbitro como juez último de las disputas, aunque sin abandonar parte de la idealización de la que hablábamos.

Y es que primero se confiaba en que los jugadores pudieran resolver sus conflictos y, si ellos no lo conseguían, entraban en juego los capitanes. Si tampoco estos se ponían de acuerdo, los dos umpires tomaban una decisión… Salvo que no pensaran lo mismo. Era entonces cuando entraba la figura del árbitro, que en base a lo observado y escuchado desde fuera del terreno tenía la última palabra sobre la jugada en cuestión. Al VAR se le critica que en ocasiones sea lento en su toma de decisiones, pero comparado con este procedimiento…

No tardarían muchos años en darse cuenta de que este sistema no era todo lo efectivo que se pretendía, finalizando el debate en la configuración que hoy conocemos: un árbitro principal y dos árbitros asistentes, aunque por aquel entonces se les denominaba jueces de línea (y hoy en día, todavía muchas personas les llaman así). Sin embargo, de esto hablaremos en la próxima edición de nuestro post sobre la historia del fútbol.

Estrategia y táctica, dos conceptos con un uso equivocado

En anteriores artículos de nuestro blog hemos hablado sobre avances tecnológicos como el VAR que, sin duda, están cambiando el deporte y, en concreto, el fútbol. Sin embargo, hay otros aspectos que también se desarrollan constantemente en este mundo y que no van tan estrictamente ligados a la mencionada revolución tecnológica.

Por ello, desde el equipo de Labhipermedia nos hemos propuesto transmitir a todos los lectores de este blog una visión global del mundo del deporte, con la esperanza de ayudar a la hora de instruir en todas las facetas del juego: árbitros, entrenadores, jugadores…

Entre la diversa información que queremos poner a disposición de todos para asimilar mejor este complejo mundo del deporte, hemos querido comenzar por dos conceptos básicos que nos acompañan prácticamente desde los inicios del fútbol profesional y cuya separación es, en ocasiones, difusa: la estrategia y la táctica.

Podría parecer que todo aficionado al fútbol sabe de lo que estamos hablando pero, a menudo, ambos conceptos son utilizados para referirnos indistintamente a situaciones como las siguientes: con qué formación está jugando un equipo, por qué esa jugada de córner no ha salido como se esperaba o los motivos por los que cierto jugador está en el banquillo. Comentarios y expresiones que cualquier futbolero piensa cuando está viendo un partido pero que pueden llevarle al error de confundir o mezclar ambos términos, ya que estrategia y táctica son conceptos totalmente distintos.

La estrategia

La estrategia es cualquier acción que puede darse o tener lugar durante un partido y que ha sido desarrollada previamente con el objetivo de obtener una ventaja sobre el adversario. Dicho de una forma más común, son todas las jugadas ensayadas que parten del balón parado y que incluyen los saques de puerta, los saques de banda, los saques de esquina, y cualquier tipo de falta (lateral, frontal o escorada).

Desarrollar la estrategia de un equipo puede aumentar enormemente el rendimiento defensivo y ofensivo del mismo. Seguro que más de un aficionado al fútbol recuerda equipos que, durante la historia de este deporte, han hecho de la estrategia un arma que les ha dado puntos e incluso títulos. Conjuntos como el Atlético de Madrid campeón de LaLiga 2013/2014, que hizo de los goles de jugada ensayada un arte que les permitió sacar ventaja en los partidos y marcar una buena cantidad de goles en base a estas jugadas entrenadas previamente.

Esta estrategia puede dividirse, atendiendo a la disposición o el posicionamiento de los jugadores en cada jugada, en dos aspectos que básicamente se diferencian por quién tiene la posesión del balón:

Estrategia ofensiva: se da cuando el equipo está en posesión del balón, como por ejemplo un saque de esquina a favor.

Estrategia defensiva: se da cuando el equipo contrario está en posesión del balón y se asume una actitud defensiva, como por ejemplo una falta lateral en contra.

La táctica

El otro término es la táctica, un término procedente del ámbito militar y que, en parte, está muy ligado al mismo ya que el principio es el mismo: al igual que los soldados dibujan formaciones en el campo de batalla, en el fútbol la táctica hace referencia al modo en el se van a colocar los jugadores dentro del espacio de juego delimitado.

Habitualmente, cada formación refleja un tipo de juego: aunque no siempre es así, es lógico pensar que plantar a tus jugadores sobre el verde en un 4-3-3 va a repercutir en un mayor rendimiento ofensivo (y viceversa en el aspecto defensivo) que si les distribuyes en un 5-4-1. También hay que tener en cuenta las características de los jugadores a disposición del entrenador, por lo que según qué formación se elija se estarán aprovechando unas habilidades u otras de los mismos.

Así pues, la táctica se puede definir como las acciones que los jugadores realizan sobre el terreno de juego, tanto en ataque como en defensa, con el objetivo de sorprender al rival. Y esa sorpresa vendrá a través de las dos variantes de la táctica: el sistema de juego, fácil de reconocer en función de las distribuciones previamente mencionadas, y el modelo de juego que, aunque es algo más difícil de apreciar a simple vista, suele ir ligado al sistema de juego y, en ocasiones, a la filosofía del equipo o del entrenador que lo dirija.

El “tiquitaca”, término popularizado por Andrés Montes y que es santo y seña del FC Barcelona o de la Selección Española de fútbol que ganó el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa entre 2008 y 2012; el “juego defensivo” que se le atribuye a entrenadores como Mourinho, Simeone o Bordalás o a los equipos italianos (el famoso “catenaccio”), o el “rock and Klopp” que practica el Liverpool comandado por el entrenador alemán son ejemplos de modelos de juego que cualquier aficionado al fútbol reconoce cuando se encuentra ante uno de estos conjuntos.

Desarrollando un poco más estos conceptos, podemos definir el sistema de juego como la formación que despliega un equipo con el fin de obtener un rendimiento óptimo en el terreno de juego. Depende de la situación de los jugadores en el campo y de sus responsabilidades en ataque y en defensa, lo que conocemos como roles.

Estos sistemas de juego han evolucionado enormemente durante la historia del fútbol, adaptándose en muchos casos a las modificaciones de las Reglas del Juego. Por ejemplo, que en esas primeras reglas se promovieran más las carreras individuales que el pase implicó que existieran formaciones como el 1-1-8. Hoy en día se sigue encontrando una amplia variedad de formaciones, a menudo diferenciadas en sistemas más ofensivos y más defensivos aunque, como ya hemos mencionado, hay multitud de aspectos más que definen el cariz defensivo u ofensivo de un determinado sistema. 

Por su parte, el modelo de juego es la combinación entre el sistema de juego seleccionado y el estilo o filosofía que sigue el equipo. Se puede hablar de los estilos directo, de combinación, de juego en largo… que dependen no solo de las características del equipo, sino también de las del rival.

Como hemos mencionado, la táctica comprende también las labores defensivas y ofensivas de los jugadores del equipo que están ligadas a sus características y actitudes. Seguro que se nos vienen a la cabeza muchos nombres de jugadores que tienen una actitud defensiva tendente a la pasividad pero que despliegan todo su potencial en ataque y viceversa: jugadores con un compromiso defensivo mayor debido a sus cualidades, pero que en cambio no se prodigan mucho en la zona ofensiva. Todo eso se engloba dentro de la táctica y de los dos tipos de actitudes que vamos a ver, cada una con sus características particulares.

La actitud defensiva: comprende una serie de principios como los marcajes, los repliegues, las coberturas, las permutas o la vigilancia defensiva.

La actitud ofensiva: enmarca los principios ofensivos que se dan en el terreno de juego como los apoyos, los ataques y contraataques, los desmarques, los espacios al hueco, la temporización o los cambios de ritmo y de orientación.

Esperamos que, después de leer este texto, comiencen a ver el fútbol con una mayor profundidad en lo que a estos aspectos se refiere. Para terminar, os dejamos con un pequeño resumen que aclare definitivamente las diferencias entre estrategia y táctica que acabamos de ver.

LA HISTORIA DEL FÚTBOL (1): Los precursores del fútbol y las primeras reglas

¿Se imaginan un fútbol en el que no existiera el fuera de juego, al menos tal y como lo conocemos hoy? ¿O en el que no hubiera árbitros que impartieran justicia sobre el césped? ¿Y si les decimos que hubo un largo tiempo en la historia de este deporte en el que no existían los penaltis?

Seguro que muchos, y en especial los más jóvenes, no podrán concebir eliminar del fútbol aspectos como los mencionados en el anterior párrafo. Sin embargo, la complejidad que ha alcanzado hoy ha llegado gracias a una evolución que, si bien se ha acelerado en los últimos años, se remonta a siglos pasados.

Por ello, en LabHipermedia queremos acercaros la historia del deporte que ha impulsado la innovación tecnológica que nuestra empresa abandera. Y, basándonos en nuestros años de experiencia en la formación arbitral, hemos creído necesario vehicularla a través de la principal herramienta de los árbitros: las Reglas del Juego.

Por todo ello, en las próximas semanas publicaremos una serie de posts en los que repasaremos cómo ha evolucionado el fútbol a través de sus reglas, con multitud de curiosidades que harán las delicias de los amantes de este deporte. En esta primera parte comenzaremos hablando sobre los ancestrales orígenes del fútbol y llegaremos hasta la fecha de su nacimiento oficial

Los precursores del fútbol

El fútbol comenzó a adquirir la relevancia que hoy tiene en el siglo XX, pero sus orígenes se remontan a muchos siglos antes. Existen evidencias de deportes con características muy parecidas en civilizaciones de la Edad Antigua tan alejadas entre sí como la maya o la romana, aunque el primer texto que se conserva en el que se describe una práctica similar data del siglo III a.C.: el código del cuju, jugado en la Antigua China durante más de 1500 años y que consistía en pasarse una pelota con los pies hasta depositarla en una red. ¿Les suena?

La propia FIFA reconoce a este deporte como el precursor más antiguo del fútbol del que se tiene evidencia, aunque hay que reconocer que no se creó con la intención de convertirse en un deporte como tal. Sus inicios estuvieron ligados al ámbito militar, sirviendo como entrenamiento para las tropas, para más tarde introducirse en las vidas de las clases altas de la sociedad china y, finalmente, expandirse como deporte de masas por todo el país.

No obstante, prácticamente todos los antecesores del fútbol han desaparecido. Probablemente el único que sigue practicándose en la actualidad es el kemari, adaptación japonesa del mencionado cuju en el que el objetivo es pasarse un balón con los pies evitando que toque el suelo.

Este deporte cuenta incluso en el país nipón con una Asociación para la Conservación del kemari, que se propone evitar que desaparezca. Eso sí, nunca abandonará los patios de los colegios y los entrenamientos de muchos equipos, aunque en España ha entrado en la historia con el nombre de “Que no caiga”.

Las Reglas de Cambridge

Ese fútbol ancestral fue evolucionando durante la Edad Antigua y la Edad Media, pero el punto de inflexión clave llegó en 1848 en el país que siempre ha sido considerado como el creador del fútbol: Inglaterra.

Allí se practicaba el llamado fútbol de carnaval, que prácticamente carecía de reglas y que consistía en llevar una pelota de la manera que fuera posible hasta la portería contraria. Y esto es literal: el único límite que no se podía traspasar era el asesinato de un rival, pero solo el hecho de que se contemplara este extremo ilustra con claridad la agresividad de este fútbol primigenio y que, como puede verse en el siguiente vídeo, sigue practicándose en algunas localidades del país como Ashbourne.

Los partidos de este singular deporte solían disputarse entre pueblos vecinos, con las porterías ubicadas en cada uno de esos municipios. Quizás las rencillas pendientes entre los habitantes fueran la causa de que hubiera que legislar para evitar que se derramara más sangre de la debida durante los encuentros….

Variantes más amables de esta especie de “Grand Prix” llevado al extremo de la competitividad (y sin vaquillas) comenzaron a desarrollarse a inicios del siglo XIX en escuelas y universidades de Inglaterra hasta la citada fecha, en la que varios de estos colegios se dieron cita en la Universidad de Cambridge con el propósito de unificar una regla estándar para el incipiente deporte: las conocidas como Reglas de Cambridge.

Aunque no se conserva el documento original, sí que existe una copia fechada en 1856 que probablemente sea una evolución de las primeras Reglas de Cambridge. Aspectos como el inicio y fin de los partidos, los saques de meta o el fuera de juego (aunque era similar al rugby y consistía en la prohibición de pasar el balón hacia delante) ya se contemplaban en dicho código, aunque el fútbol aún era practicado con las manos.

Bajo el amparo de estas reglas se dispusieron a celebrar un partido de este protofútbol en Parker’s Piece, un amplio parque situado en la misma localidad de Cambridge. Y, para que todos los presentes conocieran las reglas, se clavaron las mismas en los árboles del lugar. Una placa conmemora este hecho: «Aquí en Parker’s Piece, en los 1800s, los estudiantes establecieron un conjunto de simples reglas de fútbol enfatizando habilidad sobre fuerza, que prohibieron atrapar la pelota y zancadillear. Estas reglas de Cambridge fueron la influencia definitoria de las reglas de 1863 de la Football Association».

El nacimiento del fútbol

La placa que recuerda esta efeméride nos lleva a la siguiente fecha clave en la historia del fútbol: 1863, año marcado por los historiadores como el del nacimiento definitivo del fútbol. El 26 de octubre de aquel año se fundó The Football Association, que desde entonces se erige como el máximo organismo de este deporte en Inglaterra y que, como no podía ser de otra manera, tiene el honor de ser la federación más antigua del mundo.

La Freemasons’ Tavern, situada en Londres, fue el escenario de la reunión que constituyó la Asociación y de otras cinco que tendrían lugar durante ese año. En estas reuniones, entre pintas de cerveza y discusiones entre los partidarios de jugar con los pies o con las manos, acabarían por establecerse de manera definitiva las 13 reglas originales del fútbol, basadas en gran parte, como ya hemos mencionado, en las Reglas de Cambridge.

Sin embargo, hay muchas diferencias entre ambas normas. La más clara es la prohibición de utilizar las manos: las nuevas reglas especificaban que ya no se podía coger el balón desde el suelo con las extremidades superiores, y mucho menos correr, lanzar o pasar el balón con las mismas. Solo había un supuesto en el que se podían usar: el “fair catch”, una jugada que sigue existiendo en el fútbol americano y que consiste en interceptar un pase aéreo atrapándolo con las manos sin que toque el suelo.

No todos los asistentes a estas reuniones estuvieron de acuerdo con los acuerdos adoptados. Los más beligerantes fueron los representantes de la escuela de Rugby, que no suscribieron los acuerdos y abandonaron Freemasons’ por su empeño en jugar con las manos. No obstante, sus ideas fueron el germen de las reglas de otro deporte que, teniendo en cuenta el nombre de la localidad de la que procedían, es fácil de adivinar.

Las reglas originales

Aunque hoy en día hayan ascendido a 17, las 13 Reglas del Juego originales siguen siendo, al menos en lo que a estructura se refiere, la columna vertebral de las actuales.

La primera regla fue y sigue siendo “El terreno de juego”. La longitud del campo se sitúa entre 90 y 120 metros en la actualidad, con una anchura de entre 45 y 90 metros. Sin embargo, en su origen el campo era bastante más grande de lo que es hoy en día: si bien se especificaba que la anchura máxima tampoco debía sobrepasar los 90 metros, el salto se aprecia en la longitud, que debía ser de 180 metros.

La regla también mencionaba que el largo y ancho debían estar delimitados con banderas, que más tarde acabarían siendo los banderines de córner, y cómo debían ser las porterías, a las que les faltaba un elemento hoy día imprescindible: el travesaño o larguero. Eso sí, la distancia entre postes ha permanecido inalterable desde entonces: 7,32 metros.

La segunda y la tercera regla pueden encuadrarse en la octava actual, llamada “Inicio y reanudación del juego”. El comienzo del partido era muy similar al del rugby actual: el equipo que perdía el sorteo iniciaba el encuentro con una patada hacia el campo rival. Eso sí, como curiosidad cabe destacar que los equipos cambiaban de lado del terreno de juego cada vez que uno de ellos marcaba un gol.

Mencionábamos antes que la portería no contaba con travesaño. Surge entonces la pregunta de cuándo un gol era válido, sobre todo en términos de altura. La regla cuatro responde a esa cuestión: no importaba cómo de alto hubiera ido el balón, ya que mientras pasara entre o por encima del espacio entre los postes se concedería gol.

Los creadores de las Reglas del Juego también legislaron sobre cómo reanudar el encuentro después de que el balón saliera del terreno de juego por la línea de banda. Lo primero que menciona la regla cinco es que, una vez fuera del campo, el primer jugador que toque el balón deberá ser el lanzador. Un aspecto que quizás sería interesante recuperar en la actualidad para evitar una de las formas más clásicas de pérdida de tiempo: esa en la que un jugador va a sacar de banda y, en el último momento, deja el balón para que otro compañero lo efectúe.

Lo que es más difícil de imaginar en el fútbol moderno es el resto de características que definían estos saques. Primero, el hecho de que hubiera que sacar en ángulo recto al punto por el que hubiera salido el balón (otra regla que permanece en el rugby en lo que a saques de banda se refiere) y, segundo, que el balón no estaba en juego (y, por lo tanto, no podía ser disputado) hasta que tocara el suelo. Esos sacadores de banda que son capaces de poner el balón en el punto de penalti lo iban a tener más complicado para generar jugadas de peligro con estas limitaciones.

En sexto lugar encontramos una de las reglas más identificativas del fútbol: el fuera de juego, ese desconocido para los no amantes de este deporte y que muchos estaremos hartos de intentar explicar sin demasiado éxito. Eso sí, era mucho más simple en sus orígenes: como ya hemos mencionado, existía fuera de juego si al patear el balón algún jugador del equipo propio se encontraba por delante del mismo y tocaba o impedía que el rival tocara el balón. Simplificando, podemos decir que no podía pasarse el balón hacia adelante (otra mención al rugby) y, por tanto, aspectos tan subjetivos y polémicos como los fueras de juego interfiriendo con la línea de visión de un oponente no tenían cabida en esta versión del fuera de juego.

Hemos hablado antes de cómo reanudar el juego con un saque de banda. Entonces, ¿qué ocurría si el balón salía por la línea de meta? Que la lucha por el balón seguía, ya que el primero que tocara el balón fuera del campo iba a tener derecho a jugarlo: si era del equipo defensor, con una especie de saque de meta sobre la línea; si era del equipo atacante, con un tiro libre a algo más de 13 metros de la línea de meta y con los jugadores rivales en dicha línea. Si bien no era un penalti, se le parecía mucho.

Ya hemos hablado antes de las reglas 8, 9, 11 y 12, que legislan el “fair catch” como única forma de tocar el balón con las manos mientras esté en juego, así que no vamos a entrar en mayor detalle. Solo quedan, por tanto, dos reglas para completar las 13 iniciales: la regla 10 especificaba que no se podía zancadillear, dar una patada ni agarrar o empujar a un rival, mientras que la última hacía referencia a las botas de los jugadores, prohibiendo materiales como clavos salientes o placas de hierro en sus suelas.

Con respecto a las 17 actuales, la mayor omisión en las reglas originales radica en la falta de una norma específica para árbitros, básicamente porque no existían. No obstante, estas reglas no acabaron totalmente con la controversia de la unificación del fútbol (la escisión entre The Football Asociation y Rugby es solo una muestra), aunque esto lo trataremos en el siguiente post sobre la historia del fútbol.

El VAR, ese gran desconocido: cómo funciona y en qué circunstancias se usa

El paso de los años ha traído consigo cambios muy notables en todos los deportes, aunque, quizás por la relevancia que tiene en la actualidad, el fútbol ha sido uno de los que ha experimentado los más grandes. Esta evolución no solo ha llegado al deporte rey con cambios en las instalaciones y estadios de los equipos, sino que también ha cambiado el modo de practicarlo y entenderlo.

Como mencionábamos en nuestro anterior artículo, esta revolución ha sido paralela a la innovación tecnológica, empleada en muchos casos para perfeccionar el deporte y la manera que tenemos de verlo. Buena muestra de ello son herramientas como el ‘ojo de halcón’, las cámaras de alta definición o los equipos de intercomunicación que usa el colectivo arbitral para comunicarse entre sus miembros. Sin embargo, en los últimos tiempos una de estas innovaciones ha llegado para ocupar buena parte de la actualidad futbolística: el Árbitro Asistente de Video, más conocido como VAR (siglas del término en inglés Video Assistant Referee).

El VAR ha sido y es en la actualidad una de las medidas más revolucionarias (y, por qué no decirlo, no exenta de cierta polémica) que se ha implantado en el fútbol. Es una tecnología que tiene como principal propósito dotar de mayor justicia al fútbol, llegando a darse casos de situaciones en las que un simple centímetro ha sido decisivo para anular o no un gol por fuera de juego, pero que aún no está plenamente asimilada por el total del publico y de los jugadores. Ambos colectivos siguen cuestionando con asiduidad si se está usando de manera correcta, si se está explotando todo el potencial de la herramienta e incluso si debería volverse al fútbol pre-VAR.

Defensores y detractores

Aunque hay argumentaciones de lo más variopintas para apoyar esa última sentencia, un gran porcentaje de los reticentes alegan que el VAR “le quita emoción al fútbol”, que “ralentiza los partidos” o que “venía para eliminar la polémica del fútbol y está generándola en mayores dosis”.

Sin embargo, no es menos cierto que las estadísticas muestran una reducción del número de errores arbitrales tras la implantación de esta tecnología. Por ejemplo, en España el Comité Técnico de Árbitros de la RFEF convoca ruedas de prensa varias veces por temporada (en el siguiente tuit pueden encontrar el balance de la temporada 2018/2019, la primera con VAR en España) para desgranar estos datos y mostrar a medios, jugadores y aficionados que la tecnología les está ayudando a tomar mejores decisiones sobre el terreno de juego.

Pero sería absurdo limitar su uso a lo que ocurre durante los 90 minutos de juego. Por ello, en la formación arbitral se están empleando continuamente diversos elementos tecnológicos que les facilitan su tarea. Muestra de ello es nuestra plataforma de aprendizaje online CloudLab, usada por el mencionado comité con el objetivo de perseguir la unificación de criterios no solo entre los árbitros de élite españoles, sino también entre los comités arbitrales de todas las federaciones territoriales del país.

Supuestos y principios del VAR

Volviendo al VAR, podríamos definirlo entonces como una herramienta basada en la colocación de múltiples cámaras de alta definición en distintas localizaciones de un estadio y creada para brindar apoyo a los árbitros con el objetivo de minimizar sus errores en una serie de supuestos que pueden darse en un partido. En ese sentido, el VAR únicamente será utilizado cuando concurra alguno de estos cuatro supuestos: goles, penaltis, tarjetas rojas y confusiones de identidad.

No obstante, aunque el VAR se creó para intervenir en esos supuestos, debe seguir siempre unos principios fundamentales teniendo el cuenta su lema “Mínima interferencia, máximo beneficio”:

El VAR revisa aquellas jugadas que interpreta como decisivas o aquellas en las que hay un error claro y manifiesto.

El árbitro que dirige el encuentro sobre el terreno de juego es el único que toma la decisión final, lo que implica que el VAR es solo una ayuda para que dicha decisión sea la acertada.

Nadie ajeno al cuerpo arbitral puede pedir el VAR, puesto que el VAR está chequeando continuamente las acciones susceptibles de ser revisadas y solo el árbitro a cargo del mismo puede solicitar al principal la revisión de una jugada.

Una vez están claros estos aspectos, cabe preguntarse qué situaciones concretas debe revisar el VAR en cada caso: 

Goles:

Si existe un fuera de juego que se ha producido antes del propio gol,

si existe una falta previa antes del gol,

si el balón ha salido antes de que la jugada acabara en gol,

si el balón ha traspasado totalmente o no la línea de gol (en aquellas competiciones en las que no se utilice la tecnología de línea de gol).

Penaltis

Cuando se pita penalti, pero las imágenes muestran que no existe ninguna infracción dentro del área;

cuando se pita penalti, pero la infracción se ha producido en realidad fuera del área;

cuando no se pita penalti, pero las imágenes muestran que sí existe una infracción dentro del área;

si el balón ha salido del terreno de juego antes de que se produjera el penalti,

si existe una infracción previa del equipo atacante en la jugada del gol (fuera de juego, falta, mano…).

Tarjetas rojas

Infracciones que no han sido sancionadas con tarjeta roja pero que, tras chequear la jugada, se considera que sí debía haber sido mostrada,

infracciones que han sido sancionadas con tarjeta roja pero que, tras chequear la jugada, se considera que no debía haber sido mostrada

Confusión de identidad

Errores a la hora de identificar a un jugador cuando se le muestra una tarjeta.

El proceso del VAR

Para intervenir en estos supuestos hay una serie de pasos previos que son realizados antes de tomar una decisión respecto a una jugada.

Infracción: Se ha producido una infracción que encaja con algunos de los supuestos mencionados anteriormente. En ese caso, una vez el balón no está en juego los miembros de la sala VAR piden al arbitro que demore la reanudación del encuentro para proceder al chequeo. El árbitro principal se señalará la oreja para advertir a los jugadores de esta situación.

Chequeo: Los árbitros de la sala VAR revisan la jugada en la que se ha producido la incidencia mediante el sistema de cámaras que se han distribuido previamente por el estadio. Si, a su juicio, no se ha producido ninguna de las circunstancias anteriormente mencionadas, el árbitro puede ordenar el reinicio del juego. De lo contrario, pasamos al siguiente escenario: la revisión de la jugada, que el árbitro indicará dibujando una pantalla en el aire con sus dedos.

Revisión: Podemos considerar que, en este sentido, hay dos posibilidades en función del supuesto en el que nos encontremos:

Decisión sin revisión del monitor: El árbitro acepta el consejo o la decisión de los miembros de la sala VAR y, por tanto, no consulta la pantalla situada en el campo. Esta opción se da en casos en los que no entra en juego la subjetividad del árbitro a la hora de valorar la acción. El mayor ejemplo es el caso de los fueras de juego en los que el infractor interviene activamente en la jugada: si está más adelantado que el penúltimo defensor (contando al portero), será siempre fuera de juego.

Decisión con revisión del monitor: El árbitro VAR considera que hay un error claro y manifiesto en el que entra en juego el criterio del árbitro y pide al principal que acuda a la Referee Review Area (RRA) para que vea él mismo las imágenes y tome una decisión en base a las mismas y a lo que haya visto previamente en directo.

Si seguimos con el ejemplo anterior, una situación que puede ilustrar perfectamente este caso es el de un fuera de juego en el que el atacante interfiera con un oponente: un disparo que acaba en gol y en el que, en el momento del golpeo, un jugador del equipo atacante se encuentre en posición de fuera de juego y pueda considerarse que está en la trayectoria del balón. En ese caso, el árbitro debe ir al monitor para discernir si realmente el atacante que se encontraba en fuera de juego interfiere o no en la visión del guardameta.

De la Termografía al VAR: Tecnología Aplicada al Deporte

Los avances tecnológicos llevan años abriéndose paso en el mundo del deporte. Sin embargo, cabe preguntarse en qué medida se utilizan dichos avances como un mero servicio para el espectáculo televisivo en el que se han convertido los deportes o, de lo contrario, si su uso para la mejora del deporte en sí está plenamente extendido, con una aplicación y objetivos obviamente diferentes dependiendo del tipo de deporte en el que estén implantadas.

Este tipo de tecnología se ha convertido en un pilar fundamental en esta industria, en muchos casos siendo pionera en su uso, hasta llegar al punto de que hoy en día se antoja difícil concebir ciertos deportes sin la presencia de estas herramientas.

Por todo esto, a continuación os traemos una recopilación de algunas de estas tecnologías que han logrado mejorar el mundo de la formación y el rendimiento deportivos.

1. Termografía

La termografía aplicada al deporte es una tecnología que permite evaluar la temperatura superficial de los atletas en un momento determinado. Esta tecnología tiene su origen en el INEF de Madrid y ya lo usan diferentes clubes de élite de diferentes disciplinas deportivas.

ThermoHuman:

ThermoHuman es una empresa especializada en termografía aplicada a la actividad física que ha revolucionado el campo de la prevención de lesiones en el deporte. Es un programa que analiza con visión artificial imágenes térmicas de humanos para detectar asimetrías en la temperatura del cuerpo y así prevenir posibles sobrecargas y lesiones musculares. A través de un examen detallado de la condición física de los usuarios, se puede planificar un entrenamiento más específico para cada usuario.

En definitiva, este sistema ayuda a evitar lesiones mediante un análisis previo de la situación. Las aplicaciones de la termografía infrarroja en las ciencias del deporte, la medicina deportiva y la fisioterapia incluyen el seguimiento y prevención de lesiones, la evaluación inicial y la cuantificación de la carga.

Disciplinas deportivas tan diversas como el tenis, el fútbol americano, el béisbol, el críquet y los deportes de motor, entre otros, han abierto también sus puertas a la mejora de sus competiciones a través de las distintas aplicaciones que permite la utilización de este avance tecnológico.

2. Sistemas de Tracking

Una de las tecnologías que más rápidamente ha evolucionado en el deporte en los últimos años son los sistemas de posicionamiento y tracking de jugadores. Estos sistemas ofrecen información muy valiosa en deportes colectivos como el fútbol, el baloncesto o el fútbol sala, entre otros. Ayudan al cuerpo técnico a profundizar en el conocimiento de sus jugadores y a tomar decisiones, no sólo durante la competición, sino también durante los entrenamientos y los periodos de descanso.

Pero estos sistemas de posicionamiento no solo son usados por los clubes de los deportes mencionados. En España se puede encontrar el ejemplo del Comité de Árbitros de la RFEF que, como puede verse en el siguiente tuit, utiliza esta tecnología para mejorar el rendimiento de sus colegiados.

Originalmente, estos sistemas estaban basados principalmente en el uso de señal GPS, lo cual limitaba su uso
a deportes practicados al aire libre.

Sin embargo, el desarrollo de nuevos modelos basados en señal wifi o radiofrecuencia ha permitido también la entrada de esta tecnología a los deportes indoor, habiéndose posicionado actualmente como una de las herramientas más utilizadas tanto en el deporte profesional como amateur.

Kinexon:

Kinexon es una empresa desarrolladora de un sistema de posicionamiento basado en radiofrecuencia cuyo objetivo es dotar a los cuerpos técnicos de los clubes de una herramienta para analizar el rendimiento y la táctica de su equipo.

Kinexon ofrece un control de rendimiento y entrenamiento, prevención de lesiones y rehabilitación, desarrollo de jugadores, análisis de partidos e información técnica a través de una serie de métricas como puede ser la distancia, la velocidad, los saltos o la potencia, entre otros, con una precisión de menos de 10 centímetros. Además, su sistema permite ser utilizado tanto en exterior como en instalaciones de entrenamiento interiores.

3. Sistemas de Monitorización de la Frecuencia y la Variabilidad Cardíaca

Las variables fisiológicas como la frecuencia cardíaca llevan mucho tiempo siendo utilizadas para conocer aspectos del rendimiento interno de los atletas. Aunque en un principio los instrumentos de evaluación eran costosos y no accesibles para todo el mundo, el desarrollo de las nuevas tecnologías ha popularizado el uso de herramientas de monitorización como las pulseras de actividad, las bandas de monitorización de la frecuencia cardíaca o los dispositivos tipo holter.

Estos sistemas son capaces de monitorizar aspectos internos como la frecuencia cardíaca y la variabilidad cardíaca, siendo muy útiles no sólo durante la práctica deportiva sino también durante el resto de actividades cotidianas. Esta tecnología, cuya precisión puede variar significativamente entre las distintas opciones, aporta información muy valiosa acerca del rendimiento deportivo, la recuperación tras los esfuerzos, la calidad del descanso o incluso el nivel de estrés experimentado por los usuarios, entre otras variables.

4. Sistemas de Vídeo en el Deporte

Las soluciones de vídeo están cada vez más presentes en el deporte. A nivel comercial y de espectáculo, la incorporación de mini cámaras adheridas a los propios deportistas, en los vehículos o en localizaciones clave es un recurso que permite al espectador disfrutar del deporte desde un punto de vista radicalmente novedoso y más atractivo. El ciclismo, el fútbol, la natación o muchos deportes de motor como el motociclismo son buenos ejemplos de esto, permitiendo una relación más interactiva del espectador con el deporte.

Pero, más allá de su interés comercial, esta tecnología representa también un recurso muy valioso a nivel interno, ya que facilita la evolución del deporte, de su reglamento y de la manera de entenderlo. Así, en los últimos años han ido apareciendo distintas herramientas basadas en tecnología de vídeo que han modificado considerablemente la concepción del deporte, aportando un valor añadido a través del desarrollo de nuevas herramientas.

Azor, nuestra sistema multicámara de instant replay, es un claro ejemplo de esto. Gracias a esta tecnología, una gran cantidad de federaciones nacionales e internacionales han mejorado la formación de sus árbitros. Pero hay muchas más herramientas, como las descritas a continuación.

Tecnología de Línea de Gol

Esta tecnología ha supuesto una gran ayuda para los árbitros que, de este modo, se evitarán protestas por parte de los jugadores y podrán confirmar sin margen de dudas si una jugada terminó en gol o no. 

Este sistema se basa en la colocación de varias cámaras de alta resolución en la parte alta de los estadios y cuyas imágenes 3D se cruzarán entre sí para recrear virtualmente la posición del balón y, de este modo, obtener un veredicto sobre si el balón ha cruzado o no la línea de meta. En menos de un segundo, el árbitro del encuentro recibirá una señal de vibración en su reloj en caso de que la jugada haya acabado en gol.

En esta misma tecnología se basa el sistema de arbitraje del tenis, comúnmente conocido como “Ojo de halcón” y que lleva aplicándose desde 2006 en los principales torneos del mundo, además de en otros deportes como el críquet.

VAR (Video Assistant Replay)

El sistema consiste en una serie de cámaras cuyas imágenes son evaluadas en la sala VOR (del inglés Video Operation Room), en la cual el árbitro o árbitros encargados del VAR se encargan de revisar las decisiones tomadas por el colegiado principal de un encuentro, que siempre tendrá la última palabra sobre la jugada en cuestión.

Aunque en futuras entradas hablaremos algo más de esta tecnología, este vídeo resume a la perfección en qué momentos el VAR puede entrar a valorar si la decisión de un árbitro  ha sido correcta o incorrecta.

Películas que todo aficionado al fútbol debería ver

Películas que todo aficionado al fútbol debería ver

El fútbol no puede definirse como un mero deporte. Su alcance global ha hecho que trascienda mucho más allá de esa concepción primigenia para acabar formando parte de lo que se suele definir como cultura de masas. Y, como integrante de este concepto, sus tentáculos se han extendido a otros medios como la literatura, la música o, en el caso que ahora nos ocupa, el cine.

Sin embargo, mucho antes de que alcanzara la dimensión que tiene hoy, el deporte rey ya servía de inspiración para los directores de cine. De hecho, se considera que la primera película sonora española de la historia fue “Fútbol, amor y toros”, dirigida por Florián Rey y que se estrenó el 7 de enero de 1930.

Aquel año, el Athletic de Bilbao ganaría la Primera División española, en la que solo jugaban 10 equipos y que contaba con equipos otrora ilustres como el Real Unión Club de Irún, el Arenas Club de Guecho o el C.D. Europa. No obstante, la trama de la película se desencadena cuando el ficticio portero del Triana FC falla estrepitosamente en un partido ante el Real Madrid, lo que le conduce a probarse (sin éxito) en el mundo del toro con la intención de conquistar a su amada y al padre de esta, que no acepta como yerno a un futbolista.

La película, de la que no se conservan copias, pone de manifiesto que la visión que se tiene sobre el mundo del fútbol ha cambiado mucho desde entonces, y el cine no es una excepción a la hora de reflejar esta nueva realidad. Por eso, hemos querido hacer una selección de películas sobre fútbol, todas ellas estrenadas en el siglo XXI, que todo amante del fútbol debería ver.

El milagro de Berna, Sönke Wortmann (2003)

Comenzamos con la única de las películas del listado que, aunque con ciertos elementos de ficción, narra una historia real: el conocido como “Milagro de Berna”, que da nombre al film y que supuso una de las mayores sorpresas vividas en la historia de las Copas del Mundo.

Inmersa en una profunda crisis tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial y con la división del país y de su capital en dos, que la República Federal Alemana se colara en la final de la Copa del Mundo de 1954, celebrada en Suiza, ya había sido una sorpresa para el mundo del fútbol. Y, más aún, que el 4 de julio de 1954 se proclamara campeona ante la gran favorita, la Hungría de Ferenc Puskás, Zoltán Czibor o Sándor Kocsis, entre otros. Si a eso le añadimos el hecho de que en el minuto 8 del partido los magiares ya ganaban por 0-2, tenemos los ingredientes perfectos para una película de tintes épicos.

Alemania Federal remontó el partido y Helmut Rahn se erigió, por encima de todos, como el héroe de la final al marcar un doblete. Precisamente Der Boss, como se le apodaba en los campos alemanes, es el protagonista de la película que recrea este hecho, El milagro de Berna.

Matthias es un niño que crece sin su padre, Richard, prisionero de guerra de la Unión Soviética. Sin embargo, sí cuenta con una figura paterna: la del futbolista Helmut Rahn, que lo ha tomado bajo su protección. Sin embargo, poco antes de la Copa del Mundo, el padre de Matthias regresa marcado por el cautiverio. La pasión del niño por el evento contrasta con la apatía de su padre, pero la victoria de Alemania servirá para devolver a Richard la ilusión por vivir.

¡Goool!, Danny Cannon (2005)

David Beckham, Zinedine Zidane, Raúl González, Patrick Kluivert, Rafael Márquez, Steven Gerrard, Alan Shearer, Damien Duff, Henry, Ronaldinho, Iker Casillas, Robinho, Lionel Messi… Con esta pléyade de estrellas mundiales del fútbol contó la trilogía ¡Goool!, en la que FIFA colaboró activamente cediendo, entre otras cosas, los permisos para poder usar nombres reales de equipos y jugadores.

La primera película de la saga se estrenó en 2005 ¡Goool!, película dirigida por Danny Cannon y que narra el inicio de la aventura de Santiago Muñez (Kuno Becker), un niño mexicano que, junto a su familia, vive ilegalmente en Estados Unidos con la esperanza de ser jugador de fútbol. A medida que crece va abandonando su sueño, hasta que un día un exfutbolista inglés le ve jugar y se enamora de sus habilidades con el balón. Así, promete a Santiago que, si viaja a Inglaterra (lo que implicaría dejar a su familia atrás sin la posibilidad de regresar), le pondrá en contacto con uno de sus antiguos clubes de la Premier League: el Newcastle United.

Esta película es la primera de una trilogía sobre el valor de los sueños y sobre el sacrificio que conlleva dedicarse profesionalmente al fútbol y que se completa con ¡Goool! 2: viviendo el sueño, de Jaume Collet-Serra (2007) y ¡Goool! 3: el juego final, de Andrew Morathan (2009). El cierre de la saga contó incluso con el cameo de árbitros tan conocidos como Horacio Elizondo, Frank De Bleeckere y Massimo Busacca.

Salir pitando, Álvaro Fernández Armero (2007)

La Romareda, 1996. Zaragoza y Barcelona disputan un partido que pasará a la historia por una jugada en la que el árbitro asistente Rafa Guerrero llama al principal, Mejuto González, para advertirle de que ha habido penalti y expulsión a favor del equipo visitante. En ese momento, Mejuto soltará una frase que quedará grabada en la memoria de los aficionados futboleros: un “Rafa, no me jodas” que 24 años después todavía se les recuerda a los protagonistas. Como anécdota cabe decir que realmente las palabras no fueron esas, sino «Venga, joder Rafa, me cago en mi madre, ¿expulsión de quién?», pero en el imaginario colectivo nunca cambiarán.

Esa frase es la base sobre la que se sostiene Salir pitando, comedia de Álvaro Fernández Armero estrenada 11 años después del mencionado suceso. En ella, José Luis Pérez (Willy Toledo) es un árbitro de la Liga que, pese a que llegó a ser considerado como uno de los mejores, está atravesando multitud de problemas personales y profesionales que le están convirtiendo en el árbitro más odiado por los aficionados.

Pese a estos condicionantes, el colegiado decide arbitrar el Recreativo de Huelva – Valencia de la última jornada de liga que, para más señas, puede decidir el campeonato para el conjunto visitante. Y lo hará acompañado de su inseparable asistente y amigo Rafa (Javier Gutiérrez), nombre que servirá para que José Luis Pérez parafrasee a Mejuto González.

Como curiosidad, cabe destacar que algunas escenas de la película fueron rodadas en el estadio Nuevo Colombino durante un partido real de la Liga Española entre el Recreativo de Huelva y el Valencia FC.

L’arbitro, Paolo Zucca (2013)

Imaginen, por un momento, que antes de la final de una gran competición europea pillan al árbitro que va a dirigir la contienda recibiendo un soborno para amañar el resultado del encuentro. Y que, como castigo, se le manda a arbitrar al campo del peor equipo de la Tercera División italiana. ¿Rocambolesco, verdad?

Pues esto es precisamente lo que propone L’arbitro, comedia grotesca de Paolo Zucca basada en su corto homónimo que ganó en 2009 el David de Donatello, el premio más prestigioso del cine italiano. Cruciani (Stefano Accorsi) pasa de arbitrar finales en los mejores escenarios del continente europeo a hacerlo en los campos de tierra a los que nunca esperaba volver y recibiendo insultos sin el parapeto que ofrece la lejanía y el ensordecedor ruido de un gran estadio.

Rodada en blanco y negro, el director confesó haberse inspirado en varios casos reales para construir su historia. Byron Moreno, exárbitro internacional sobradamente recordado en Italia por su polémica actuación en los octavos de final de la Copa del Mundo de Corea y Japón, o las escuchas del “Calciopoli”, escándalo que afectó a varios equipos de la Serie A, sirvieron a Zucca para construir su relato “olvidando los nombres y los hechos, manteniendo la manera de hablar”.

Metegol, Juan José Campanella (2013)

«Si hubiera que ponerle música de fondo a mi vida, sería la transmisión de los partidos de fútbol». Esta frase define a la perfección a su autor, el malogrado escritor y humorista gráfico argentino Roberto Fontanarrosa, y explica que su pasión por este deporte inundara buena parte de sus relatos.

Uno de ellos es Memorias de un Wing derecho, que sirvió como germen para el guion de Metegol, conocida en España como Futbolín y que marcó el hito de ser la primera película de animación argentina en 3D. Dirigida por Juan José Campanella (El secreto de sus ojos), sigue los pasos de Amadeo, un chico tímido que tendrá que enfrentarse a El crack, considerado el mejor futbolista del mundo pero que aún tiene la cuenta pendiente de vengar la única derrota que ha sufrido en su vida, ya que de pequeño Amadeo le ganó en una partida de futbolín.

Sin embargo, el protagonista contará con una inestimable e inesperada ayuda al descubrir que los jugadores del futbolín tienen vida propia y le ayudarán con la esperanza de que Amadeo vuelva a derrotar a su adversario.

¿Quieres acompañarnos en esta aventura?

Andrés Montes, uno de los grandes narradores deportivos españoles, decía en una de sus frases más emblemáticas que “la vida puede ser maravillosa”. Lo relevante, sin embargo, no era ni lo que decía ni cómo lo hacía, sino el cuándo: después de ver un pase milimétrico, un gol por la escuadra, un triple sobre la bocina…

En Labhipermedia tenemos claro que, cuando Montes ponía la palabra vida en esa sentencia, en realidad lo hacía pensando en torno a lo que giraba la suya. Porque el mundo del deporte puede ser, y nos aventuramos a afirmar que lo es, maravilloso. Tan simple (al final, todo se puede resumir en dos adversarios luchando por ganar un partido) y tan complejo (sin un trabajo táctico, técnico, físico, mental etc… esos contrincantes difícilmente podrán llegar a su objetivo) como lo es la vida.

Sin embargo, en Labhipermedia no quisimos quedarnos en la superficie. Esa mencionada complejidad nos llevó a investigar en el uso de la tecnología como motor de mejora de la experiencia de aprendizaje. Por eso, los principales productos de la empresa han estado siempre orientados a la formación y gestión deportiva: Azor, nuestro sistema inalámbrico de captura multiseñal y análisis de vídeo; CloudLab, plataforma de aprendizaje en línea, y Mulppy, sistema de visualización para presentaciones multimedia.

Y, precisamente para completarlos, nace este blog. En él, analizaremos esos aspectos que tanto nos apasionan y que motivaron la creación de esta empresa hace 17 años. Aquí podrás encontrar artículos en profundidad con el foco puesto en aquellos contenidos que puedan interesar a todos los estamentos que vertebran el deporte tal y como lo concebimos: jugadores, entrenadores, árbitros… Pero no solo eso: entre otras cosas, también revisitaremos curiosidades pasadas sin las que no se podría entender la actualidad deportiva y recomendaremos lecturas y películas para los amantes de este mundo.

¿Quieres acompañarnos en esta nueva aventura?