Videojuegos y deporte: ¿enemigos o compañeros?

A menudo, la calle ha sido considerada enemiga de los videojuegos y al contrario, sobre todo después de que no haya que pagar por cada partida que se juegue ni tener que salir de casa para ello, como sucedía con las recreativas. La evolución de la industria gamer comenzó por llevar los videojuegos a las casas, lo que permitió, con la llegada de las primeras videoconsolas, jugar siempre que se quisiera; no obstante, determinados grupos comenzaron a criticar que los jóvenes pasaban más tiempo delante de la pantalla que haciendo deporte en la calle y socializando allí. Con ello surgió el debate sobre los perjuicios para la salud que esto suponía, siendo la obesidad infantil el principal foco de discusión.

Posteriormente, el debate saludable veía su balanza decantada a favor de los nuevos “juegos activos” que surgían: juegos que exigen movimiento y supondrían hacer deporte, a pesar de estar en casa. A los juegos de XaviX Port (2004) y Domyos (2009), o los Wii Sports  (2006) de la, por entonces, revolucionaria “maquinita” de Nintendo, se le sumó el lanzamiento de cámaras para captar el movimiento en Play Station, como la EyeToy que ya venía abriéndose paso (2003) y Xbox 360 con la Kinect (2010); todos estos artilugios contaban con juegos de deporte y baile, con los que realmente los niños y niñas terminaban la partida sudando.

El último paso en esta evolución combina esa posibilidad de “jugar activamente” con la inmersión completa en dicha actividad, algo que facilita una tecnología en auge en los últimos años. Hablamos, obviamente, de la realidad virtual, un campo que no se circunscribe solo al ámbito gamer y cuyas aplicaciones van mucho más allá del mismo. Por ello, en LabHipermedia hemos desarrollado VAR3D, una app de realidad virtual que ya puedes reservar en este link y que te permite ponerte en la piel de un árbitro asistente y entrenar situaciones reales de juego.

A raíz de ahí, los padres, por lo general, tornaron su opinión por una menos escéptica sobre los videojuegos y su incompatibilidad con el deporte; entonces, el foco pasó a estar en que los videojuegos afectaban a la educación y estudios de los hijos, por mucho que salieran juegos para estimular el cerebro, como Brain Training o Profesor Layton entre 2005 y 2008 para Nintendo DS, con prestaciones similares a la ofrecidas por algunos libros pero en formato de videojuego.

En la actualidad, esos mismos niños ya son adultos y las consolas dejaron de ser exclusivamente para los más pequeños hace ya tiempo. Nacieron los eSports y la posibilidad de ser, literalmente, millonario dedicándose de pleno a este mundomientras que la ya aceptada y mencionada “profesión” de ser jugador de videojuegos irrumpió en la sociedad. Conocidos eran los campeonatos mundiales de League of Legends, pero el verdadero detonante para esos niños que dejaban el parque por jugar al FIFA o al Pro fue ver cómo había gente que ganaba dinero con eso, y no poco; desde 6.000 a 9.000 dólares mensuales hasta elevar esta cifra exponencialmente si el profesional es más influyente. No es de extrañar que los mejores jugadores ganen, al menos, 200.000 dólares anuales, dados de alta y con seguro médico. Evidentemente hay excepciones que no llegan a esa cifra, así como hay otras muchas que la superan; detrás de los videojuegos hay muchos patrocinios y fuentes varias de ingresos.

Ahora los niños y niñas tienen la “excusa” de querer dedicarse por completo a los videojuegos para así ganar las cifras que se barajan, a las que llegan sus máximos referentes, ídolos entre los que cada vez hay más gamers que deportistas. Con esto, no solo es que se dediquen a ganar dinero jugando, sino programando; aquel niño que desquiciaba al padre por pasarse horas con la consola podría estudiar en el futuro la carrera de diseñador y desarrollador de videojuegos.

Con esto en mente, deporte y videojuegos incluso caminan de la mano. Los simuladores son clave en cada pretemporada de deportes como el automovilismo (sobre todo en Fórmula 1), motociclismo o ciclismo, con tecnologías no solo similares a los videojuegos, sino de las que los programadores se nutren durante su proceso creativo. A pesar de que en el aspecto multideportivo tengan gran incidencia los videojuegos con grandes cifras de ventas, con EA Sports como principal exponente (aunque 2K haya comenzado a desbancarle en lo que a baloncesto se refiere) el que resalta por encima de todos, también gracias a esta compañía estadounidense, es el fútbol del FIFA.

En España cada vez son más los equipos de fútbol que tienen su versión oficial de eSports, pero no solo equipos de Primera o Segunda División. Los equipos de Segunda B, cuyo presupuesto cada año es muy ajustado, han visto en este nuevo fenómeno una oportunidad de crecimiento. La situación sanitaria debido a la pandemia ha propiciado que este mundo, que no era desconocido, se haga más famoso. Gracias a los propios gamers se han impulsado torneos para amenizar el confinamiento  y conseguir donaciones para afectados del Covid-19, desde ligas nacionales hasta de selecciones.

Si decimos que no era un mundo desconocido es porque la Liga de Videojuegos Profesional ya era una realidad en España y, en lo que al FIFA respecta, su inclusión en el fútbol real es tan literal que DUX gaming ha sido el primero en dar un paso muy llamativo. DUX es un famoso equipo de eSports que, además de al FIFA, también juega al NBA 2K. Tiene a DjMariio, creador de contenido, como CEO, pero es tal la influencia de los videojuegos en el deporte (y, en este caso, el fútbol) que Thibaut Courtois, portero del Real Madrid, se unió a un proyecto en el que ya participaba Borja Iglesias, delantero del Real Betis.

Sin embargo, el nombre de DUX se pone sobre la mesa por algo más que el hecho de que sus copropietarios sean jugadores de fútbol profesional – Sergio Kun Agüero, Antoine Griezmann, Gareth Bale y Sergio Reguilón son solo algunos ejemplos de futbolistas propietarios de clubes de eSports-, ya que este pasado verano DUX Gaming se convirtió en copropietario del Internacional de Madrid, equipo de fútbol que milita en la Segunda División B, cambiándole incluso el escudo.

La curiosidad no descansa en este punto: Kolderiu es un jugador profesional de FIFA que ha fichado por DUX para cubrir ambos campos, el de portero sobre el césped real pero también del jugador de FIFA, aunque sus partidos en el campo los jugará cedido en el Unión Adarve, de la Tercera División madrileña.

Al final, a todo deportista le gusta entretenerse, de ahí que cada vez sea más frecuente ver a caras conocidas sobre el césped que destacan también en la red. Actualmente, los ya mencionados Courtois o el Kun son asiduos en diferentes gameplays del emergente Among Us. En el caso del argentino, con su propio canal de Youtube y creando su contenido  , hecho que no es ajeno a profesionales de otros campos.

Lo que está claro es que todo lo expuesto anteriormente es un paso más allá en la industria del videojuego. Uno que quizás no se esperaba, pero que por ese ha sido más llamativo si cabe. Antes, deporte y videojuegos se observaban como enemigos porque así lo establecía parte de la sociedad, pero ahora la propia opinión pública ha reparado en que la unión de dos entes tan poderosos puede significar el paso a una nueva interpretación de la realidad.

Reglas raras y curiosidades del mundo del deporte

Los aficionados al deporte, entre los que nos incluimos dentro de LabHipermedia, creemos conocer al dedillo todas las reglas de nuestros favoritos, pero el mundo deportivo es muy amplio y está lleno de ellas. Sabemos cómo se aplican las normas básicas de nuestra competición favorita, ya que ellas son las que dictan el juego, pero hay otras que desconocemos, ya que suelen ser ocasiones inusuales o circunstancias que se dan con poca frecuencia. Hemos recopilado siete reglas y casos que estamos poco acostumbrados a ver en las competiciones, ya sea porque el reglamento ha ido cambiando a lo largo del tiempo, otras porque las hemos podido ver y desconocemos bien el protocolo mientras que algunas nos parecen prácticamente imposibles, pero en el mundo del deporte nunca se sabe qué puede ocurrir.

Gol en propia anulado (Fútbol)

Seguro que casi todos conocemos el concepto de gol en propia que es cuando un equipo acaba metiendo el balón en su propia portería, pero hay casos en los que, si esto ocurre, el gol sería anulado. Si al realizar un tiro libre el balón terminase en la línea de gol de su propia portería y nadie toca el balón, ese gol sería anulado. Esta norma está recogida en las Reglas del Juego elaboradas por la IFAB, la regla 13 que hace referencia a los tiros libres. Esta regla se aplica también para los saques de esquina, aunque es prácticamente imposible que al sacar un córner la jugada termine en propia puerta del equipo que lo ha lanzado.

Por ejemplo, si al sacar el tiro se la pasaran al portero y este no llegase a golpear el balón y terminase en su portería no subiría el gol al marcador, en cambio se pitaría córner para el equipo rival.

Esto sucedió en el grupo tres de Segunda División B en un encuentro donde se enfrentaba el Atlético Levante contra el Badalona. Tras una falta favorable al Atlético Levante, un jugador puso en juego el balón realizando un pase hacia el portero. Este no llega a tocar el balón y acaba dentro de la portería y subiendo el gol al marcador. Como hemos visto, no es el protocolo correcto a seguir según las normas, ya que el gol debió de ser anulado y conceder un saque de esquina al equipo rival.

De portería a portería (Fútbol)

Muchos habremos escuchado la frase “de portería a portería…” durante un partido en el colegio o en un parque. Lo cierto es que si el portero marca gol en la portería contraria sacando con la mano el gol se anularía, concediendo saque de puerta al equipo rival. En cambio, si este gol lo realiza el portero con el pie, sería un gol legal y subiría al marcador. Otra particularidad es que no se puede señalar fuera de juego de juego tras un saque de puerta. Se considera un caso parecido al saque de banda, por lo que el delantero puede esperar el balón detrás del último defensa y no será considerado una situación ilegal.

Romper tableros (Baloncesto)

A lo largo de la historia de la NBA hemos visto que jugadores como Shaquille O’Neal o Darryl Dawkins rompían el tablero durante un partido. Este acto se percibe no solo como una conducta antideportiva en la que se establecerá falta técnica, sino que además se le puede sumar una sanción económica por los desperfectos ocasionados al tablero.  Romper un tablero era una forma de ganar tiempo anteriormente, pero ahora los tableros han sido reforzados por lo que es más difícil ver a un jugador colgado del aro mientras las esquirlas caen sobre el parqué.

Darryl Dawkins, conocido como Chocolate Thunder o The Gorilla, es considerado el primer rompe-tableros de la NBA: en tres semanas rompió dos, el primero de ellos en Kansas City y el segundo en el Wachovia Spectrum de Filadelfia. Darryl decía que sabía cómo hacer para romper el cristal de detrás del aro a la hora de realizar sus famosos mates; de hecho, se rumorea que debido a esto fue él quien forzó la búsqueda y creación de aros más resistentes y modernos.

Golpear la pelota dos veces (Tenis)

En ocasiones, los tenistas, de manera accidental o involuntaria, golpean la pelota dos veces, lo que ocurre al golpear primero con las cuerdas y seguidamente con el marco. Este tipo de acción estaba prohibida independientemente de la intencionalidad al realizar los dos golpes hasta los años setenta. Actualmente, la regla del tenis 24 f, recogida de las normas de la Federación Internacional de Tenis, expone que, el jugador pierde el punto si para o retiene deliberadamente la pelota en juego o la toca deliberadamente con su raqueta más de una vez de forma intencionada. En caso contrario y de realizarlo por accidente no sucedería nada y continuaría con normalidad el encuentro.

Pérdidas de las gorras (Tenis)

El tenista deberá llevar todas las prendas en su lugar al comienzo de un punto y al finalizarlo; es decir, debe ir vestido de la misma manera al inicio y al fin del punto incluyendo gorras, viseras u otro complemento. En el caso de que el jugador pierda durante el punto la gorra se deberá repetir el punto. Este caso ocurrió en un partido del Abierto de Estados Unidos en 2012, en el encuentro disputado entre Andy Murray y Thomas Berdych, donde el escoces perdió la gorra por culpa del viento, hecho que no le impidió ganar el torneo.

También se puede dar el caso en el que al jugador en medio del punto se le caiga la pelota que lleve en el bolsillo, caso en el que se aplica la misma ley que con la gorra. Esto solo se puede dar una vez ya que se considera que la primera vez es un acto involuntario, pero en las veces siguientes conlleva la pérdida del punto. Si sucede a menudo, quizás lo mejor para el jugador sea cambiar de marca de pantalones…

Escupir en la pelota (Beisbol)

Los lanzadores siempre buscan obtener ventaja a la hora de sacar la bola. Antiguamente, una manera popular era añadir en la pelota saliva, pero fue prohibido ya que se descubrió que creaba un movimiento que complicaba el contacto del bateador con la pelota. A esta prohibición se le suma la de limpiar con la bola el sudor o cualquier otra sustancia antes del lanzamiento, ni acercarse los dedos a la boca ya que sería sancionado con una bola mala.

En definitiva, cualquier adulteración que dificulte al bateador será penalizada. Según la Real Federación Española de Béisbol y Sófbol, está considerado un lanzamiento prohibido, recogido en el artículo 6.02 que corresponde a las acciones ilegales del lanzador.

Quitarse la camiseta (Atletismo)

Quitarse la camiseta durante una prueba de atletismo supone una descalificación inmediata. Esto lo comprobó el atleta francés Mahiedine Mekhissi-Benabbad en sus propias carnes. Tras ganar la final de 3.000 metros obstáculos en el campeonato europeo de 2014, la delegación española reclamó que el francés se había quitado la camiseta a 100 metros de la meta. Este acto fue considerado falta de profesionalidad y de poco respeto hacia el resto de atletas participantes, basándose en el artículo 143.1 de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo. Aunque es cierto que la norma no recoge la descalificación por quitarse la camiseta, sino el uso de ella de manera ofensiva. Tras la descalificación, Yoann Kowal consiguió el primer puesto y Mahiedine Mekhsii-Benabbad perdió una de las victorias más importantes de su vida al realizar este acto.

El mundo del deporte está lleno de reglas: algunas se aplican con regularidad mientras que, como hemos visto, otras son menos frecuentes. Algunas reglas han cambiado en torno a la evolución del deporte, mientras que otras permanecen inalterables pensando que nunca veremos aplicar esa norma. Pero, por muy improbables que nos parezcan algunas de las relatadas, nunca se sabe cuándo se puede dar el caso en el que haya que atender a las partes más olvidadas del reglamento.

Por ello, disponer de plataformas como CloudLab se antoja imprescindible. Actividades como el videotest trivia, de reciente creación, constituyen una oportunidad única para afianzar los conceptos teóricos del deporte mediante el estudio de sus reglas de juego y, de esta manera, disfrutar de un juego más justo.

Las “oposiciones” de los árbitros: el Programa de Talentos de la RFEF

Durante el mes de julio, los equipos que antes de que la pandemia suspendiera las competiciones en todo el territorio nacional ocupaban la zona noble de las clasificaciones de la Reto Iberdrola, en el ámbito femenino, y la Segunda División B, Tercera División y competiciones inferiores, en el masculino, han luchado por culminar el objetivo marcado allá por el mes de agosto de 2019: ascender de categoría. Meses de incertidumbre ante la posibilidad de que ese sueño tuviera que aplazarse a otra ocasión y en los que la emergencia sanitaria obligó a detener el fútbol y el deporte en España.

Finalmente, la temporada ha podido finalizarse con ciertas singularidades y con los terrenos de juego inundados de lágrimas como cada año: de alegría para unos, de rabia y tristeza para otros. Ni los primeros pudieron sentir el júbilo de su hinchada ante la consecución del ascenso, ni los segundos su calor y su apoyo en seguramente uno de los momentos más duros de su carrera.

Pero no solo los jugadores, los staff técnicos y demás componentes de los clubes se jugaban su futuro en unos playoffs que decidieron si eran lo suficientemente buenos para escalar un peldaño más hacia la cúspide del fútbol español o si, de lo contrario, deberán volver a intentarlo el año que viene con ilusiones renovadas. Y es que, aunque queden en segundo plano, cientos de colegiados de toda España han luchado también por ascender a la vez que los conjuntos a los que arbitran.

En LabHipermedia llevamos años trabajando en la formación de los árbitros del presente y del futuro. Por ello, queremos explicar cómo es el proceso de ascenso de los colegiados y homenajearles recopilando las palabras que durante los últimos meses han expresado aquellos que han puesto todo su empeño e ilusión para estar un pasito más cerca de emular a Marta Huerta de Aza, Antonio Mateu Lahoz, Guadalupe Porras Ayuso o Pau Cebrián Devis.

El programa de Talentos de la RFEF

Es muy sencillo entender qué equipos ascienden de categoría al final de un año en las divisiones anteriormente mencionadas: los mejores clasificados disputan un playoff; los ganadores, suben. Ahora bien, en el caso de los árbitros no es tan simple pero, aunque varíe en función de la categoría, los requisitos para que un colegiado opte al ascenso son similares.

Es aquí donde, en el ámbito de la Tercera División y la Reto Iberdrola, entra el programa de Talentos del Comité Técnico de Árbitros de la Real Federación Española de Fútbol. Abarca toda la temporada futbolística y está dividido en diversas fases (cuatro en el caso masculino y dos en el femenino) en las que los miles de árbitros que inician el camino en agosto irán pasando cribas en función de aspectos como su rendimiento o su condición física.

En Tercera, la primera fase está delegada en los comités territoriales, que valora y clasifica a sus árbitros hasta una fecha límite en la que los primeros pasan a la siguiente etapa del programa. En esta fase inicial, desde LabHipermedia hemos trabajado con las federaciones a través de dos vías: realizando la labor de scouting arbitral para el Comité Territorial de Árbitros de Madrid e implementando nuestra plataforma de aprendizaje online CloudLab en todas las territoriales del país con la intención de fortalecer el conocimiento teórico-técnico de los colegiados.

La RFEF estipula el número de árbitros que las territoriales deben proponer. Por ejemplo, en Madrid son cuatro los colegiados que pasan a la Fase II y uno de ellos debía haberse quedado por el camino tras evaluar su rendimiento en las últimas jornadas de la temporada, decisión que nuevamente recaía en las territoriales. Sin embargo, la pandemia ha hecho que este año no haya habido Fase II.

A partir de aquí, el Comité Técnico de Árbitros nacional toma las riendas del programa de Talentos. La Fase III se compone de cinco pruebas: un examen de Reglas de Juego, una serie de pruebas físicas, una prueba de redacción de actas, otra de inglés y una última psicológica. Si se superan, llegamos al punto en el que comenzó este artículo: la designación para los partidos de ascenso a Segunda División B, que constituirán la prueba final antes de decidir qué árbitros alcanzarán la Segunda División B.

En el caso femenino se simplifica más el proceso. Cada territorial elige una árbitra y una asistente para que accedan a la fase I, similar a la III de los árbitros de Tercera División. Una vez pasen los distintos test, serán designadas para un partido en el que su rendimiento inclinará la balanza hacia el ascenso o hacia la permanencia en la Reto Iberdrola.

Una preparación atípica

La pandemia ha supuesto un auténtico reto para el fútbol no profesional, especialmente en lo tocante al mantenimiento de la forma física cuando durante mucho tiempo solo se podía salir de casa para lo absolutamente imprescindible. Los deportistas de élite a menudo disponen de gimnasios en sus propias casas, pero los jugadores de equipos más modestos han experimentado más vicisitudes. Y los colegiados tampoco son una excepción: pese a que el estudio teórico ha podido desarrollarse prácticamente con normalidad, la puesta a punto física ha sido mucho más complicada.

En este sentido se expresaba Víctor Castellanos Argüeso, árbitro del comité cántabro que ha ascendido a Segunda B tras estar una única temporada en Tercera, en declaraciones a El diario montañés aún en plena desescalada: “Vamos estudiando en casa y nos hacen pruebas online. El aspecto físico lo trabajo con el material que tengo en casa, pero el apartado aeróbico es más complicado”.

En cambio María Planes Terol, árbitra del comité murciano, se ha quedado a las puertas de la Primera Iberdrola: es la suplente número 1 en caso de que alguna de las colegiadas que ya están en la categoría o que acaban de subir a la misma cause baja. Aunque ella ya forma parte del cuerpo arbitral del máximo escalafón del fútbol femenino español como asistente, eso no ha hecho que escatimara en esfuerzos para conseguirlo: la también estudiante de enfermería reconocía a la Federación de Fútbol de la Región de Murcia durante el confinamiento que, para ella, la clave para buscar el ascenso y al mismo tiempo avanzar en sus estudios era la “organización”. En el aspecto físico, su preparación se basó en tratar de aprovechar los recursos disponibles para “seguir manteniendo la forma física”, sobre todo antes de que se permitiera salir a correr; en el teórico, con las herramientas proporcionadas por su comité: “Seguimos haciendo video test y exámenes teóricos a través de la herramienta de CloudLab con la que trabajamos. También hacemos reuniones cada x días para resolver dudas o ver cómo va avanzando todo esto”.

Ese esfuerzo es, además, ampliamente valorado por los comités. Al fin y al cabo, que haya más árbitros de su territorio en las principales divisiones del fútbol español demuestra que el tiempo empleado en su formación ha merecido la pena. La directora técnica de arbitraje femenino del CTA de la Federació Catalana de Futbol, Anna Zardaín, hablaba en Mundo Deportivo sobre cómo encaraban el ascenso a Primera Iberdrola las colegiadas catalanas inmersas en el programa: “Afrontan el reto con ilusión, entusiasmo y con mucha dedicación, teniendo en cuenta que son unas pruebas muy exigentes. A pesar de las dificultades por el confinamiento, han trabajado intensamente y se están preparando diariamente para llegar en las mejores condiciones posibles “

Sin margen de error en los exámenes

En el Programa de Talentos de la RFEF no tienen cabida los exámenes de recuperación. No hay un septiembre que pueda salvar a aquellos que, ya sea por lesiones o por otras complicaciones, no lleguen en su mejor momento físico ni mental al momento de examinarse. Llegar en un estado óptimo de forma es básico para mantener vivo el sueño del ascenso y hacer frente a las pruebas diseñadas por la RFEF: “Una prueba principal de velocidad y posteriormente una de resistencia, tanto para los árbitros asistentes como para los árbitros”, relataba a la Federación de Castilla y León de Fútbol Javier Sánchez Sánchez, responsable del Área de Rendimiento Físico del CTA de la RFEF. Pero, ¿cómo se evalúan los resultados?: “Existe un baremo. Existen valores mínimos y máximos y, obviamente, todos los árbitros y asistentes han tratado de dar el máximo”.

Una de las evaluadas mientras se entrevistaba a Javier Sánchez es la asistente Estefanía Benito Benito, que ha alcanzado su sueño de llegar a la Primera Iberdrola y que confesaba estar “contenta” de haber finalizado las pruebas: “La temporada ha sido un poco larga. Por suerte ha ido bien y ahora a esperar a los exámenes”.

Dos de los árbitros que se examinaban en Valencia con el ascenso en mente eran María Victoria Miralles Almagro, que ha finalizado el programa como primera suplente para ascender como asistente a Primera Iberdrola, y Francisco José Ortega Herrera, que sí ha logrado el objetivo y estará el año que viene dirigiendo en Segunda División B.

La primera quiso destacar a su federación tras realizar las pruebas el “nivel de exigencia muy alto” que conlleva el hecho de competir con compañeras de toda España, pese a que la pandemia ha hecho que los test se realizarán en cada comunidad autónoma. Sin embargo, no se arrepiente para nada de haber elegido este camino: “Cada vez tienes que entrenar mucho más, tienes que exigirte emocionalmente mucho más y al final dices: ‘¿Todo lo que estoy haciendo vale la pena por lo que voy a conseguir?’ Evidentemente, la respuesta es sí. Si no, a día de hoy, no estaría donde estoy y luchando por lo que estoy luchando”

Por su parte, el segundo de los árbitros valencianos mencionado señaló un aspecto positivo del examen con respecto a los entrenamientos previos en solitario: “No es lo mismo entrenar solo, que es como lo venía haciendo yo en mi caso, a aquí en unas pruebas ya reales con compañeros. Quieras o no, esa referencia de tener al compañero al lado te facilita el llegar al objetivo”. Ortega Herrera se considera “un árbitro que tanto a nivel de velocidad como a nivel de resistencia” tiene “bastante facilidad para realizar las pruebas”; el haber ascendido denota que conoce bien su físico y sus posibilidades.

Los playoffs, la prueba final

Tras superar las cinco pruebas mencionadas anteriormente (examen de Reglas de Juego, pruebas físicas, redacción de actas, inglés y psicológica), llegó el momento más esperado por muchos: arbitrar un partido de los playoffs de ascenso. En ese partido, en el que se decide a 90 o 180 minutos el destino de dos clubes, también se juegan su futuro el árbitro principal y sus dos asistentes.  Unas auténticas “oposiciones”, como las definió en palabras recogidas por su federación el colegiado del comité de Las Palmas Gamaliel Escobar López, que optó sin éxito a ascender a Segunda División B.

El colegiado del comité extremeño (aunque nacido en Bélgica) Francisco Hernández Maeso es todo un veterano en estas lides: de los 10 años que ha permanecido en Segunda División B, solo en el primero no dirigió encuentros de playoff. Para él, esos partidos suponen “la culminación ilusionante del esfuerzo de toda la temporada y una puerta abierta al sueño del ascenso”, como confesaba al diario Hoy. Ocho años consecutivos acariciando la categoría de plata hasta que, a la novena, su rendimiento en el FC Cartagena vs. CD Atlético Baleares, unido a su bagaje durante toda la temporada, le permitió tirar la puerta de la Segunda División abajo y cumplir ese anhelado sueño que relataba al diario Hoy.

En los mismos playoffs, aunque en diferente encuentro (CD Castellón SAD vs. UD Logroñés SAD), estuvo también el asistente madrileño Mario Martín-Consuegra Díaz. A diferencia de Hernández Maeso él no ha culminado el objetivo, aunque antes de levantar el banderín reconocía a la Real Federación de Fútbol de Madrid que ya era todo un logro llegar a los playoffs: “Cuando empecé en fútbol 7 en el Ernesto Cotorruelo y campos así, decía: ‘Ojalá llegase algún día a pitar un playoff de Segunda División”. En el diario Marca, por su parte, explicaba en mayor profundidad las ganas que tenía de que el balón echara a rodar: «Son unos playoffs y serán partidos brutales, a mí me apasionan. Todos nos jugamos mucho porque se decantará nuestro futuro. Es un partido que el árbitro se lo tiene que currar mucho”.

Orgullo y agradecimiento

Solo unos días después, llega el que puede convertirse en uno de los momentos más importantes de la vida de cualquier árbitro: la llamada que les confirme su ascenso. Eliana Fernández González, del comité asturiano, admitió a Deportes COPE Asturias apenas un par de días después de conocer la noticia que seguía sin creerse que la próxima temporada vaya a ser asistente en Segunda División: “Estaba saliendo de casa, me llaman por teléfono y me cambió el día por completo. Llamé a mi madre para compartir la alegría con la familia”. Además, reconoce que una de las llamadas que más ilusión le hizo recibir fue la de Judit Romano García, árbitra asistente, asturiana y presente en la categoría de plata del fútbol español como ella: “Cuando salió la noticia, Judit me escribió. Todos los consejos son bien recibidos”.

Tres son los ascensos en categorías nacionales que han alcanzado los árbitros del comité madrileño: Álvaro Rodríguez Recio a Segunda División B (el árbitro número 1 en el Programa de Talentos de esta división), Alicia Espinosa Ríos a Primera Iberdrola y David Gálvez Rascón a Segunda. Los dos hombres coincidieron en agradecer a través de las redes sociales a su comité y a su presidente, el exárbitro José Luis Lesma López, el apoyo recibido durante todos estos años, sin el que creen que no hubieran alcanzado su objetivo. Por su parte, ella prefería ser más genérica en su agradecimiento: “Al final es el fruto de mucho trabajo y esfuerzo y creo que no hubiera sido capaz de conseguirlo sin todas las personas que han estado a mi lado ayudándome en todo, así que se lo agradezco de corazón”.

Y pasamos de Madrid a Murcia, que ha experimentado idéntico número de ascensos que el comité de la capital. Al igual que Espinosa Ríos, María Navarro Cruz estará el año que viene en Primera Iberdrola, aunque en el caso de la murciana será como asistente. Lo ha conseguido en su segundo intento, ya que el año pasado no lo logró. Pero, como reconoció a la web de la Federación de Fútbol de la Región de Murcia, no se dio por vencida: «Seguí, me levanté y lo he intentado otra vez. Este año hemos cambiado cosas y hemos conseguido el ascenso. Hablo en plural porque sin mis profesores de la Federación, mis entrenadores de la FFRM, mis compañeros…sería muy difícil. Es un logro de todos».

Rafael Sánchez López acompañará a Gálvez Rascón y a Hernández Maeso como los tres árbitros que debutarán en Segunda División en la temporada 2020-2021. Un objetivo que el murciano ni siquiera había imaginado cuando comenzó a arbitrar: “Nunca me planteé llegar a Segunda División. Lo veía como algo imposible e inalcanzable y al final ha sido un sueño cumplido». El cartagenero Juan Francisco Roca Robles, por su parte, ‘culpa’ a un familiar muy cercano de haberle introducido el arbitraje en vena hasta el punto de haber conseguido llegar, de momento, hasta Segunda División B: «Él vio un anuncio en el periódico y me comentó este ‘hobby’ que se ha convertido en una pasión. Mi padre ha sido mi gran apoyo y mi ayuda»

Mirando al futuro

Los árbitros que se han quedado en el camino volverán a intentarlo la próxima temporada con energías renovadas, siempre que los límites de edad no se lo impidan. Uno de los que volverá a la carga es el zamorano Daniel Piñuel, para el que fue un premio dirigir un partido de los playoffs de ascenso en su tercer año en Tercera División y que confiesa a la Opinión de Zamora ser más ambicioso de cara al próximo curso: “Esta temporada mi objetivo es subir, estoy muy contento con el desarrollo de la pasada (competición) pero mi objetivo no era ascender”

Pero igual o más difícil que eso es afrontar el salto a una nueva categoría de mayor exigencia tanto física como mediática y tratar de mantenerse en la misma (o, incluso, encadenar ascensos consecutivos, algo muy complicado pero no imposible de lograr). Eliana Fernández González reconoce haber pensado en el momento del debut desde que recibió la llamada, aunque no se atreve a elegir un campo para hacerlo: “El que me toque, bien recibido será”.

Es inevitable, además, experimentar ese vértigo ante una mayor responsabilidad. David Gálvez Rascón, agradecido al CTA de la RFEF por haberle escogido para estar en Segunda División, intentará “estar a la altura de las expectativas que ellos tienen creadas”. Y, con el auge del deporte femenino presente, Alicia Espinosa Ríos se muestra impaciente ante la nueva temporada: “Formar parte del fútbol femenino tal y como está creciendo para mí es todo un orgullo y me muero de ganas de empezar”.

Como ella, en Labhipermedia estamos deseando que comience la próxima temporada y seguir aportando nuestras innovaciones tecnológicas a todos los árbitros del país. ¡Enhorabuena a los afortunados que han subido un peldaño más en el mundo del arbitraje y mucha fuerza a los que no lo han logrado para que la próxima temporada lo vuelvan a intentar!

Vikingos, culés, indios… Los apodos de los principales equipos españoles

A la hora de escribir la crónica de un partido o de narrarlo a través de la radio o de la televisión, los redactores/locutores tienen que hacer lo posible por buscar sinónimos para referirse a los equipos que están disputando el mismo. Pero, seguramente, ni ellos ni muchos de sus lectores u oyentes se han parado a pensar en el por qué de los mismos.

¿Vikingos e indios luchando por saber quién manda en una capital que no hay constancia de que pisaran? ¿Leones en pleno centro de Bilbao? Muchos de ellos, a bote pronto, no parecen tener demasiado apego con la realidad… Y, sin embargo, sus aficionados los han abrazado como propios.

Por ello, en LabHipermedia queremos ofreceros una pequeña guía sobre los apodos más conocidos y llamativos de los principales clubes del fútbol español. Nos hemos centrado en los cinco equipos que, atendiendo a la clasificación histórica de la Primera División de España, más puntos y títulos han cosechado durante sus 89 ediciones.

Real Madrid – la dulzura del merengue y la agresividad vikinga

En el caso del Real Madrid, es necesario comenzar hablando del origen del color de su indumentaria. El blanco fue el elegido en honor al Corinthian F.C., un extinto club de Londres fundado en 1882, emblema del amateurismo del que hablábamos en nuestra historia del fútbol y que también inspiró la creación del Corinthians brasileño.

Por tanto, el apodo de merengues, un postre de este color hecho con clara de huevo batida a punto de nieve y azúcar, se hace muy sencillo de explicar. Aunque hay constancia de su uso en crónicas de inicios del siglo XX, el término lo popularizó, en la década de los 40, el fallecido periodista y locutor radiofónico Matías Prats Cañete, patriarca de la que probablemente es la saga de periodistas más reconocida de España.

Sin embargo, su otro pseudónimo tiene una explicación algo más rebuscada. Usado a menudo de forma peyorativa por sus rivales, especialmente por los hinchas del Atlético de Madrid en sus cánticos, parece que la primera vez que se usó el término vikingos para referirse al Real Madrid data de la final de la Copa de Europa (antecesora de la Champions League) de 1960.

En aquel partido, el conjunto blanco se impuso por 7-3 al Eintracht de Frankfurt, lo que supuso su quinto título consecutivo en un torneo que, desde su creación, solo habían ganado los merengues. El periódico The Times comenzó de la siguiente manera la crónica de la final, en la que Alfredo Di Stéfano y Ferenc Puskás anotaron tres y cuatro goles, respectivamente: «El Real Madrid se pasea por Europa como antaño se paseaban los vikingos, arrasándolo todo a su paso».

Sin embargo, su popularización es algo más reciente y deriva de la gran cantidad de futbolistas del norte de Europa que desembarcaron en el club en la década de los 70. Jugadores como Günter Netzer, Paul Breitner, Uli Stielike o Henning Jensen pasaron por la capital española durante esa época, en la que se había levantado por primera vez en España la prohibición de fichar jugadores extranjeros. Aunque no fuera el origen, este hecho fue el detonante para que el apodo terminara de asentarse como característico del Real Madrid.

FC Barcelona – Piensa mal y acertarás

El apodo del FC Barcelona es, probablemente, el más escatológico de todos. Porque sí, el término culé proviene del catalán ‘culers’, que literalmente significa “el que enseña el culo”. Pero, ¿por qué este seudónimo tan curioso?

La respuesta no tiene nada que ver con connotaciones futbolísticas. Tampoco con el caganer, la famosa figura presente en todos los belenes de Cataluña y que, pintada con los colores blaugranas, sería la representación gráfica del culé. A los seguidores barcelonistas se les llama así desde la segunda década del siglo XX, cuando el equipo disputaba sus partidos en el Camp del Carrer Industria.

Pese a ser uno de los estadios más avanzados de la época, la realidad era que su tribuna de dos gradas, la primera que se veía en toda España, se quedaba pequeña a la hora de acoger a la creciente afición del equipo fundado en 1899 por el suizo Hans Gamper. Esto provocaba que muchos hinchas no tuvieran asiento en las mencionadas gradas, por lo que se veían obligados a sentarse en el muro que rodeaba el campo para poder ver el encuentro.

Esos aficionados daban la espalda a la calle en la que se encontraba el campo y sus posaderas sobresalían del muro, por lo que las personas que paseaban por los alrededores del estadio veían a la gente ‘enseñando el culo’.

No obstante, el de culé no es el único pseudónimo que se le aplica al FC Barcelona. Debido a sus colores, al conjunto también se le conoce como azulgrana (o blaugrana en catalán). Lo que no está tan claro es el motivo por el que se escogieron los mismos, ya que ni en el propio club lo saben a ciencia cierta.

La versión más extendida habla de que la combinación está inspirada en el FC Basilea, equipo en el que militó Gamper. No hay más pruebas documentales que las declaraciones de un periodista de la época, Narciso Masferrer, que estuvo presente en la fundación del club y que escribió en La Vanguardia las siguientes palabras: “Se trató extensamente del nombre y colores que adoptaría el club, quedando acordado, como título de la sociedad es de Football Club Barcelona y los colores los azul y grana, que son, sino estamos equivocados, los mismos del FC de Basilea, al que ha pertenecido hasta hace poco el ex campeón suizo Hans Gamper, nuestro estimado amigo”.

Pero, aunque sea la más plausible, esta no es la única versión sobre por qué el Barcelona viste de azul y grana. La más pintoresca es, sin duda, la que atribuye este hecho a la casualidad de que en la mesa donde se trató la creación del club hubiera un lápiz bicolor azul y rojo, habitualmente vendido con las libretas de contabilidad de la época. ¿Les serviría de inspiración para diseñar la primera camiseta del FC Barcelona?

Atlético de Madrid – Los indios, en la ribera del Pupas

¿Puede ser el Atlético de Madrid el equipo con más apodos de LaLiga? Unos más recientes, otros con años de historia, el caso es que los aficionados del conjunto rojiblanco tienen muchas formas de referirse a sí mismos.

Empezando en orden cronológico, tenemos que volver a hacer referencia al color de la camiseta del conjunto madrileño. Nacido como sucursal del Athletic Club, adoptó los colores del cuadro vasco, que por aquel entonces eran el blanco y el azul.

En 1909, sin embargo, un cúmulo de causalidades hizo que los colores de ambos equipos cambiaran para siempre. Juanito Elorduy, jugador del equipo madrileño, viajó durante las navidades de aquel año a Londres. La directiva de los bilbaínos, sabedora del viaje, le pidió que comprara camisetas del Blackburn Rovers, equipo en el que se habían inspirado a la hora de adoptar los colores de su indumentaria. Las malas lenguas hablan de que Elorduy lo dejó para el último día y no encontró camisetas suficientes en Londres… ni tampoco en Southampton, desde donde embarcaba hacia Bilbao. Pero en la ciudad del sur de Inglaterra sí encontró zamarras del equipo local, que vestía a rayas rojas y blancas.

Así que volvió a España con 50 ejemplares, de los que el equipo de Bilbao se quedó con 25. Un año más tarde, en una comida entre ambas directivas, salió el tema de las camisetas. Elorduy aún conservaba las otras 25, así que se las vendió al Atlético de Madrid que, desde entonces, comenzó a vestir de rojiblanco.

Y de la casualidad de vestir con los citados colores nace el apodo de colchoneros, aunque surgiera bastantes años después. En la postguerra civil solía cubrirse a los colchones con una tela de rayas rojas y blancas, por lo que la analogía con las camisetas del equipo era más que obvia.

Más incierto es el origen del término indios para referirse al Atlético de Madrid, aunque parece ir ligado al de vikingos de sus vecinos madridistas. Usados ambos para atacar al rival (y finalmente adoptados en sendos casos como propios), parece que el apodo fue un contraataque debido al gran número de jugadores sudamericanos que por los años 70 se enrolaron en las filas rojiblancas: Ratón Ayala, Cacho Heredia, Panadero Díaz o Santos Ovejero, entre otros.

Pero, como decíamos, los aficionados rojiblancos acabaron identificándose con este apodo. El hecho de vivir durante muchos años a orillas del Manzanares, al igual que los indios se asentaban en las riberas de los ríos, ayudó, como también lo hizo el vestir con colores similares a los de muchos tipis indios o que, como si de un Western hollywoodiense se tratase, el enemigo del pueblo indio fuera el hombre blanco. Para muestra, un botón: la mascota del club, Indi, es un mapache que viste como un indio.

De la década de los 70 también data el tercero de los pseudónimos que vamos a rescatar del equipo rojiblanco. Probablemente sea el más doloroso, aunque hasta Joaquín Sabina lo mencione en el himno que compuso para el centenario del club: “Como los indios okupas / que acampan con sus banderas / en la ribera del Pupas”.

Este término lo acuñó Vicente Calderón, legendario presidente del Atlético de Madrid, durante el primer partido de la final de la Copa de Europa que les enfrentó al Bayern de Munich. A falta de 42 segundos para la conclusión de la prórroga (en la que Luis Aragonés había anotado de falta directa), con el título ya asido con una mano, Schwarzenbeck anotó el gol que llevaría a un partido de desempate (no había tanda de penaltis por entonces) en el que los alemanes se impusieron por 4-0. Tras el gol del zaguero de impronunciable apellido, el presidente afirmaría lo siguiente: “Somos El Pupas F.C.”. Un apodo que no ha ayudado a sacudirse de encima el hecho de haber perdido dos finales de Champions más, en 2014 y en 2016, para colmo ante su eterno rival.

Valencia CF - Che… ¿Guevara?

Todo amante del fútbol español habrá escuchado referirse al Valencia CF como el conjunto che, pero pocos castellanoparlantes sabrán el motivo. Y es que, de igual manera que pasaba con el culé que se usa para referirse al Barcelona, este apodo deriva de una palabra ampliamente utilizada en el idioma valenciano, xe. Este término, usado para interpelar al oyente de una conversación, podría traducirse como “¡oye!” o “¡mira!” y también es muy utilizado en algunos países de América con significados muy similares a los relatados.

Ahora bien, no existe una explicación a por qué comenzó a utilizarse para definir al cuadro de la ribera del Turia, aunque probablemente fuera por ser una expresión identificativa de los valencianos que chocaba al resto de habitantes de España. Algo similar a lo sucedido con el otro che más famoso, Ernesto Guevara, al que le apodaron así por el uso excesivo que hacía de la expresión. De hecho, en países como México se conoce a los argentinos en general como ches por idéntico motivo.

No es el único apodo que identifica a los seguidores valencianistas. Si bien taronja (o taronges, en plural) es bastante usado en referencia a la fruta más típica de la región, la naranja, los seguidores de su principal rival de la ciudad, el Levante, prefieren llamarles chotos. Esto es debido a que el Estadio de Mestalla se construyó en un campo en el que solía haber multitud de rebaños de cabras y ovejas pastando y choto se usa para nombrar a la cría de la cabra desde que nace hasta que deja de tomar leche materna.

No obstante, el Levante también tiene su apodo de origen animal: el conjunto granota (rana en valenciano) debe este apelativo a que el campo de Vallejo, en el que jugaron tras la Guerra Civil, se encontraba muy cerca del río Turia. Estos anfibios solían invadir el terreno de juego y, de hecho, siguen haciéndolo en su estadio actual, el Ciutat de Valencia: las mascotas del club son dos ranas llamadas Blau y Grana, en referencia a los colores con los que viste el club.

Athletic Club – Ruge el león de San Mamés

Para cerrar este repaso a los apodos de los principales equipos españoles, toca hablar de por qué al Athletic de Bilbao se le conoce como Los Leones. Y no, no tiene nada que ver con aspectos como la garra del conjunto bilbaíno: su origen es histórico y profundamente religioso.

Para conocer la historia de este sobrenombre, es requisito indispensable relatar la de su estadio. En 1913, el Athletic decidió mudarse de Guecho a Bilbao y construir un estadio en unos terrenos contiguos a la Santa y Real Casa de Misericordia de Bilbao, también conocida como asilo de San Mamés ya que en la capilla presente en el edificio se veneraba a dicho santo. Este es el motivo por el que el estadio adoptaría también el nombre del santo.

Pero, ¿quién fue San Mamés? Para descubrirlo, tenemos que remontarnos al siglo III d.C. y viajar hasta Cesarea de Capadocia (hoy Kayseri, en Turquía). Allí nacería, en el año 259, Mamés de Capadocia. La leyenda cuenta que su vida fue bastante breve y llena de desgracias: aún quedaban más de 100 años para que el cristianismo fuera adoptado como religión oficial del Imperio Romano y los profesantes de esta religión, entre los que se encontraban los padres de Mamés, eran perseguidos. Esto supuso que el pequeño diera sus primeros pasos en la prisión donde estaban encarcelados sus progenitores… hasta que, finalmente, fueron asesinados.

Pese a ello, Mamés siguió defendiendo la fe cristiana, lo que llevó a ser sometido a múltiples torturas durante los escasos 16 años que vivió. Para acabar con su vida, los romanos decidieron llevarle al circo y arrojarle a los leones. Pero, para su sorpresa, los felinos no le devoraron, sino que consiguió amansarlos y hacer que se tumbaran sobre sus pies. Ante esto, sus captores decidieron emplear un método más rudimentario y efectivo para acabar con su vida: clavarle un tridente en el abdomen.

Esos leones que no atacaron a San Mamés son los que ahora se usan para referirse al Athletic Club. La primera analogía entre el equipo y los leones de la leyenda de San Mamés, al margen del nombre del estadio, parece datar de 1929: tras un triunfo local, el diario El Liberal tituló su crónica de la siguiente manera: “Volvió a rugir el león de San Mamés”.

Aquí cerramos nuestro repaso a los apodos de los cinco clubs más laureados del fútbol español. Si quieren aportar otros sobrenombres de los citados equipos o descubrir el origen de los de otros conjuntos, no duden en hacérnoslo saber dejando un comentario en la publicación.

LA HISTORIA DEL FÚTBOL (3): El nacimiento de la IFAB

Una semana más, seguimos con nuestro serial sobre la historia del fútbol vista bajo el prisma de la evolución de las Reglas del Juego. No obstante, antes de meternos en faena, vamos a hacer un breve repaso de lo visto hasta ahora.

En la primera parte, que puede consultarse aquí, hablábamos sobre los principales precursores del fútbol y cómo este incipiente deporte fue evolucionando hasta una fecha clave: 1863, año en el que vieron la luz las consideradas como las primeras reglas de la historia del fútbol.

Sin embargo, en el segundo capítulo de nuestro serial vimos que ese hecho no logró la unificación deseada entre todas las escuelas que practicaban el fútbol en Inglaterra, su lugar de nacimiento. Poco a poco se fue logrando un consenso para el desarrollo de este deporte, y una figura fue clave en ello: la del árbitro, aunque pasó por varias etapas con nombre, procedencia y rol muy distintos hasta que se convirtió en algo similar a lo que es hoy en día al hilo de la creación de la primera competición de fútbol de la historia, la FA Cup.

Cuatro países, cuatro reglas distintas

Como mencionábamos antes, la práctica del fútbol estaba bastante estandarizada durante la década de 1870… Aunque si antes las diferencias eran notorias entre las escuelas de Inglaterra, ahora se habían trasladado a un plano algo más internacional. Y es que en esos años se crearon, en este orden, las federaciones de Escocia, Gales e Irlanda (todavía no se había producido la división entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, así que englobaba a toda la isla), con muchas similitudes pero también alguna que otra particularidad en su concepción del fútbol. Si por aquel entonces hubieran dispuesto de nuestra plataforma CloudLab, seguro que hubieran solventado mucho antes el reto de la unificación de criterios…

Esas pequeñas discrepancias suponían que, cada vez que había un encuentro entre alguna de las cuatro federaciones, se jugara con las reglas específicas del país que albergara el encuentro. Así ocurrió en el primer partido internacional de la historia del fútbol, disputado en 1872 entre Escocia e Inglaterra en Glasgow, y en los posteriores que se celebraron durante la década. Que los jugadores y demás componentes del fútbol tuvieran que aprenderse las reglas de cada federación suena un poco caótico, ¿no?

Esto llevó a que se reunieran en 1882 en Manchester, no tanto con la intención de elaborar una regla única para la disputa de los partidos de fútbol en todas las islas británicas, sino solo para los partidos que enfrentaran a las selecciones de los cuatros países entre sí. Podían haber aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid (o el río Irwell por la ciudad que acogió el evento) para ponerse totalmente de acuerdo, pero no lo hicieron… Y solo tres años después tuvieron que tomar una importante decisión.

Poderoso caballero es Don Dinero

En la propia Valladolid estudió Francisco de Quevedo, uno de los escritores más prolíficos y destacados de la literatura española y autor de la acertadísima frase que precede a este párrafo. Y es que, poco a poco, el fútbol estaba comenzando a generar dinero y, aunque no tenga demasiado que ver con las Reglas del Juego en sí, lo que ocurrió en 1885 con respecto a la economía de este deporte tuvo una enorme importancia en su desarrollo.

Además de la lógica venta de entradas para los partidos (las mujeres solían entrar gratis a los campos, no así los hombres, aunque esto empezó a cambiar cuando aquel año dos mil mujeres se presentaron en un partido del Preston North End arruinando el negocio), el fútbol también estaba obteniendo recursos monetarios gracias a las apuestas y a los negocios de hostelería de las zonas próximas a los terrenos de juego, que solían patrocinar los encuentros.

Sin embargo, los jugadores participaban por amor al arte del incipiente negocio porque no se le consideraba como tal, sino simplemente como un entretenimiento. No se podía pagar a los jugadores, ni mucho menos vender a uno de ellos a otro club. O, al menos, esa era la idea, ya que en muchos clubes se estaba empezando a dar un salario bajo cuerda a los mejores para retenerles.

Amateurismo vs. profesionalismo

Prácticamente todos los deportes han pasado a lo largo de su historia por la dicotomía amateurismo vs. profesionalismo (y su tercera pata, el llamado amateurismo marrón, que no era sino lo relatado al final del anterior párrafo: pagar ilegalmente a los deportistas). Los defensores de lo primero enarbolaban el sentido lúdico y altruista del deporte como bandera, mientras que los segundos querían que los deportistas ganaran parte del dinero que ellos mismos estaban generando con sus actuaciones.

El fútbol, así las cosas, se adelantó unos años en el debate que luego se abriría con la creación de los Juegos Olímpicos modernos en 1896. Pierre de Coubertin, su fundador, defendió a ultranza que solo debían participar deportistas amateurs en la competición y sin recibir ninguna prestación económica. Aún hoy en día hay deportes en los JJOO que siguen teniendo una base profundamente amateur como el boxeo, en el que solo se comenzaron a admitir luchadores profesionales (eso sí, con notables restricciones) en los últimos Juegos disputados en Río de Janeiro.

Hubo un claro detonante para que el fútbol inglés decidiera profesionalizarse: el escaso número de equipos que optaban por inscribirse en la FA Cup. Al tener que competir desinteresadamente, muchos clubes optaban por organizar amistosos por su cuenta. Lógico desde un punto de vista económico, ya que así se aseguraban el control de los ingresos que pudieran generar. Y más lógico aún si se tiene en cuenta que en 1884 el Preston North End fue expulsado de la competición por pagar a sus jugadores, práctica que empezaba a ser habitual principalmente en los equipos del norte de Inglaterra, lo que llevó a que varios clubes de la zona se alinearan con el expulsado y abandonaran la FA Cup.

Así que, en el verano de 1885, The Football Association aceptó el profesionalismo en el fútbol inglés con particularidades muy curiosas: sí, se podía pagar a los jugadores, pero solo si habían nacido o vivido durante un mínimo de dos años a menos de 10 kilómetros de la sede del club. No obstante, ser futbolista ya era, a todos los efectos, una profesión en dicho país… algo que, en el caso del arbitraje, aún no se ha conseguido plenamente en la mayoría de países del mundo.

La creación de la IFAB

Escocia, sin embargo, no estaba por la labor de hacer lo mismo y se negó a disputar partidos ante combinados ingleses que estuvieran formados por profesionales. Un nuevo cisma se había originado en el mundo del fútbol, pero Irlanda puso cabeza y propuso una reunión anual de las cuatro federaciones para discutir las Reglas del Juego. Siguiendo el consejo de la federación irlandesa, dos representantes de cada una de las asociaciones del fútbol británico se reunieron el 2 de junio de 1886 en Londres: había nacido la International Football Association Board (IFAB).

Su creación no resolvió el problema, sino que fue otro hecho: Inglaterra eliminó en 1889 las restricciones antes relatadas y la primera Football League (precursora de la Premier) se la llevó el citado Preston North End con 10 jugadores escoceses en sus filas, que habían emigrado a Inglaterra para convertirse en profesionales. Ganada, además, sin perder ni un solo partido, algo que hasta la fecha solo ha conseguido repetir el Arsenal de Arsene Wenger en la temporada 2003-2004. Ante estos hechos, Escocia claudicó y admitió el profesionalismo en 1893.

Pero, al fin y al cabo, hemos mencionado por activa y por pasiva que esta historia del fútbol va a ser relatada desde el punto de vista de las Reglas del Juego, por lo que la profesionalización del fútbol no ha sido sino simplemente el pie para poder hablar de la IFAB.

Antes de nada, hay que reconocer que probablemente solo los más fanáticos del fútbol sepan lo que es la IFAB. Desde su creación, esta asociación se ha erigido como la guardiana de las Reglas del Juego, asignándose la tarea de preservarlas, monitorizarlas, estudiarlas y modificarlas. Hasta el día de hoy, la IFAB es la única que puede cambiar las Reglas del Juego, cuya última versión puede consultarse aquí.

Una de esas primeras modificaciones, que dejábamos en el tintero en el anterior post, es la de la instauración definitiva del colectivo arbitral tal y como lo conocemos hoy (a excepción del cuarto árbitro, que llegaría mucho después). Como decíamos, originalmente había dos ‘jueces’ y cada equipo podía acudir a uno de ellos en caso de que hubiera una jugada polémica que los capitanes no pudieran resolver, composición que fue usada en la creación de la FA Cup. Esta solución estaba lejos de ser ideal, sin embargo, ya que la toma de decisiones estaba precedida de largos retrasos.

Al principio, el árbitro se quedaba de pie fuera del terreno de juego, con la tarea de controlar el tiempo y de ser requerido cuando los dos jueces fracasaban al tomar una decisión por si solos. En 1891, se introdujo definitivamente la figura del árbitro como única persona con la autoridad de expulsar a los jugadores y conceder penaltis y faltas sin atender a solicitudes. Y, como consecuencia, los dos jueces se convirtieron en líneas, hoy en día llamados árbitros asistentes.

Pero, ¿cómo decide la IFAB esos cambios? ¿Quién los propone? ¿Quién tiene voto en la asociación y cómo se distribuyen los mismos? Lo veremos en los próximos episodios de nuestro serial sobre la historia del fútbol.

La tecnología de la línea de gol, otro avance al servicio del arbitraje

El VAR, del que ya hemos hablado ampliamente en anteriores artículos de este blog, y la polémica que gira alrededor de su uso han parecido eclipsar a cualquier otra tecnología vinculada al mundo del fútbol. La repercusión del VAR ha sido tal que incluso tendemos a pensar que esta ha sido la primera medida tomada para lograr un deporte más justo (aunque, como ya se ha podido constatar en numerosas ocasiones, las horas y horas de debate entre amigos sobre si determinado arbitraje “ha favorecido” o “perjudicado” a un equipo no han desaparecido en absoluto), pero lo cierto es que las tecnologías destinadas a proporcionar ayuda al colectivo arbitral llegaron al fútbol hace ya algunos años.

Hoy vamos a hablar de una que seguro que más de un amante del fútbol conoce: las tecnologías de la línea gol, también llamadas sistemas de detección automática de goles. Y hablamos en plural porque no solo existe una, sino que existen dos modos diferentes de implantar esta tecnología, y que vamos a explicar a continuación. Incluso, podríamos hablar de un tercero, que no sería más que el resultante de la combinación de ambos sistemas.  

Dos goles que pudieron cambiar la historia

Cuando se empezó a experimentar con la tecnología aplicada al fútbol, lo primero que los expertos quisieron solventar no era el problema del fuera de juego, de las manos o de los penaltis, sino el de los goles fantasmas. La perspectiva del árbitro principal y de sus asistentes no siempre es la mejor para juzgar si un balón ha rebasado o no la línea de gol en su totalidad, sobre todo cuando en muchos casos es una cuestión de centímetros. Además, el ojo humano tiene sus limitaciones, y si a eso se le suma el hecho de que todo ocurre en décimas de segundo, queda un cóctel perfecto para provocar un posible error arbitral si no se cuenta con una tecnología que elimine cualquier lugar a dudas.

Ahora bien, ¿cuál fue el detonante de esta necesidad de acabar con los goles fantasma? La propia FIFA, en su página web, cita dos goles clave en la historia de las Copas del Mundo que les empujaron a investigar en este camino y que, además, enfrentaron a las mismas selecciones: Inglaterra y Alemania.

1966. Final de la Copa del Mundo. Inglaterra, anfitriona del evento, y Die Mannschaft llegaron empatadas a dos al término del tiempo reglamentario. En la prórroga, se produciría la jugada clave. Geoff Hurst, autor de tres goles en dicha final, recibe un centro de espaldas, gira y suelta un latigazo que se estrella en el larguero. El balón bota cerca de la línea de gol y los jugadores ingleses comienzan a celebrar el tanto. Geoff Dienst, árbitro del encuentro, les da la razón tras hablar con su asistente, Tofiq Bakhramov: 3-2 para una Inglaterra que acabaría alzándose con el título.

En 1995, tras un estudio de la Universidad de Oxford, se llegaría a la conclusión de que el balón no había rebasado completamente la línea de gol y, por tanto, el gol no debió haber subido al marcador.

Avanzamos ahora hasta 2010 y a los octavos de final de la Copa del Mundo celebrada en Sudáfrica. Con 2-1 en el marcador para los alemanes, Frank Lampard dispara desde la frontal del área. De nuevo el travesaño cobró un papel protagónico al desviar el balón hacia abajo, aunque con un desenlace totalmente distinto al de 1966: en este caso, el balón entró con bastante claridad en la portería, pero no se concedió el tanto.

Lo que la fortuna le dio a Inglaterra en 1966, se lo arrebató 44 años más tarde. El partido acabaría con victoria clara de los alemanes por 4 a 1 pero, ¿qué hubiera pasado de subir el 2-2 al marcador?

Por casos como estos, FIFA puso en marcha su maquinaria para desarrollar una tecnología que combatiera estas situaciones.

La tecnología basada en cámaras

Como ya mencionamos brevemente en nuestro artículo sobre tecnología aplicada al deporte, puede considerarse como el precursor de esta idea al comúnmente conocido como “ojo de halcón”, un sistema que lleva usándose en los principales torneos de tenis (y en otros deportes como el críquet) desde 2006 para comprobar, petición de uno de los jugadores mediante, si una bola dudosa ha entrado o no en el terreno delimitado. En fútbol, su aplicación tiene principios similares y un funcionamiento (aparentemente) sencillo que se basa, básicamente, en la observación.

Se despliegan distintas cámaras en cada una de las porterías, cada una de ellas emplazada en un lugar distinto alrededor de las mismas para tener visión de todos los ángulos posibles. Esas cámaras que apuntan a la portería se encuentran situadas en las gradas para tener una visión más completa de la pelota.

Las cámaras siguen continuamente la pelota y envían una señal a un sistema que es capaz de seguir la trayectoria del balón en 3D. Cuando la pelota cruza o no la línea de meta, el sistema recrea su posición mediante la triangulación de las cámaras, detectando la posición exacta de la pelota para determinar si entra o no por completo.

Si la pelota traspasa en su totalidad la línea de gol, el programa envía inmediatamente una señal al reloj del árbitro, el cual comienza a vibrar. El seguimiento de las cámaras en directo hace posible que la señal se envíe al árbitro en menos de un segundo, acabando así con la polémica de los goles fantasma.

En esta tecnología se basa también Azor, nuestro sistema multicámara de instant feedback. Pensado especialmente para los árbitros asistentes, uno de los ejercicios que suelen hacerse en las sesiones de Azor y que puede verse en el siguiente vídeo consiste en que, tras un esprint del asistente, una persona situada bajo el travesaño bota un balón cerca de la línea de gol. El asistente decide entonces si el bote ha sido dentro o fuera de la portería y se dirige a una pantalla en la que podrá ver al instante si ha tomado o no la decisión correcta gracias a la imagen que habrá grabado una cámara de alta definición situada justo en línea con la línea de gol.

La tecnología basada en campos magnéticos

Este sistema de detección mezcla dos tecnologías en una sola: las herramientas de campo magnético y las de antena o señal. Este mecanismo llegó más tarde y es algo más complejo que el explicado anteriormente, aunque su velocidad está probada y su precisión aprobada por FIFA.

En este caso no hay cámaras, puesto que ahora todo está basado en una serie de antenas desperdigadas a lo largo y ancho de los palos y el poste, los cuales están recubiertos por plástico.

Además, en la portería hay enterrado un inductor que está conectado a un procesador y, a su vez, dentro del balón encontramos tres bobinas electrónicas. Se crea así un campo magnético que cubre toda la línea de gol.

Cuando el balón sobrepasa la línea, las antenas se activan y envían una señal al procesador, advirtiendo de que ha sobrepasado el campo magnético que forma la portería. Al igual que en el caso de la tecnología basada en cámaras, el reloj del árbitro recibe una señal para confirmarle que el tanto es válido.

En España, ninguna de estas tecnologías había sido implantada anteriormente hasta la Supercopa 2020, en la que la tecnología basada en cámaras fue usada por primera vez.  En LaLiga esta función también está encomendada al VAR, aunque al entrar en juego el factor humano para valorar si el balón ha sobrepasado o no la línea de gol el margen de error es algo mayor.

LA HISTORIA DEL FÚTBOL (2): Sheffield, la FA CUP y el comienzo del arbitraje

En este post continuamos con nuestro serial sobre la historia del fútbol vista bajo el prisma de la evolución de las Reglas del Juego. En la primera parte, que pueden volver a consultar clicando aquí, repasamos cuáles son los principales precursores del fútbol y cómo las ideas que contenían fueron evolucionando hasta desembocar, en 1863, en el nacimiento de las consideradas como primeras reglas.

Aún queda mucho por recorrer en esta apasionante historia de un deporte en el que se han sucedido las innovaciones técnicas y, en los últimos años, tecnológicas hasta configurar el fútbol tal y como lo conocemos hoy. ¿Cómo podía imaginarse que el fútbol de carnaval al que aludíamos en la anterior entrada iba a avanzar tanto en siglo y medio, un tiempo evidentemente corto si tenemos en cuenta toda la historia del ser humano? Si viajáramos en el tiempo y les dijéramos a los primeros árbitros que en el futuro contarían con herramientas como CloudLab para mejorar su labor en el campo desde cualquier lugar, nos acusarían poco menos que de brujería.

Pero, hablando de árbitros, esta nueva entrada contestará a varias preguntas que seguro que muchos se habrán hecho: ¿Cuándo surgieron? ¿Qué funciones tenían en sus inicios? ¿Eran ya en sus comienzos las máximas autoridades sobre el terreno de juego?

Las Reglas de Sheffield

Acabamos el primer post sobre la historia del fútbol hablando de que las 13 reglas iniciales del fútbol no consiguieron la unidad plena que esperaban sus creadores para hacer que el incipiente deporte despegara definitivamente. Y es que no solo hubo problemas con la escuela de Rugby: paralelamente a las Reglas de Cambridge, los clubes de Sheffield crearon su propio código para la disputa de partidos de fútbol.

La ciudad del acero, un personaje más de la película de culto The Full Monty y cuna de artistas como Joe Cocker o los Artic Monkeys, vio como nacían en 1857 las Reglas de Sheffield a la par que el considerado por la FIFA como el club de fútbol más antiguo del mundo: el Sheffield FC. Hoy, este equipo se encuentra olvidado en la octava división del fútbol inglés a la sombra de la encarnizada rivalidad que mantienen el Sheffield United (que ascendió en 2019 a la Premier League) y el Sheffield Wednesday (que se encuentra en la segunda categoría del fútbol inglés). Pero hay algo de lo que ellos no pueden presumir y que le iguala al Real Madrid: el Sheffield FC y el conjunto español son los únicos clubes galardonados con la Orden del Mérito de la FIFA.

Lo de que un equipo de fútbol se llame miércoles daría para otro post entero, pero volvamos a las Reglas de Sheffield, que es lo que ahora nos ocupa y que continuaron desarrollándose hasta la afiliación definitiva de la Asociación de Sheffield a la FA en 1878.

Pese a que en la creación de las primeras Reglas del Juego de The Football Association las ideas de Sheffield fueron prácticamente ignoradas, lo cierto es que en las posteriores modificaciones que se hicieron de las mismas se adoptaron muchos de los aspectos que defendieron en Sheffield: la eliminación del fuera de juego a lo Rugby a cambio de que bastara con que hubiera un jugador entre el atacante y la portería rival para que estuviera habilitado, la prohibición de marcar gol desde el saque de banda, la introducción del larguero en las porterías y de los saques de esquina, el cambio de campo en el descanso y no después de cada gol o la supresión del fair catch muestran que en Sheffield iban un paso por delante en cuanto a la innovación necesaria para asentar las reglas del fútbol y diferenciarlas del rugby, que también comenzaba a despegar por entonces.

Innovaciones decisivas

En nuestro post sobre estrategia y táctica mencionábamos que en los albores del fútbol se utilizaban formaciones que incluían ocho delanteros, y era debido precisamente a esa regla del fuera de juego inicial que no permitía que el jugador estuviera delante del balón en el momento del golpeo. En rugby, lo habitual es que la mayoría de los jugadores del equipo formen, tanto en ataque como especialmente en defensa, en una sola línea por esta causa, así que es lógico que en los comienzos del fútbol esto se replicara.

Sin embargo, a finales de la década de 1860 la FA tuvo que ceder a las presiones de los clubes de Sheffield y de buena parte de Inglaterra. La Asociación estaba al borde de la desaparición, con cada vez menos equipos adscritos a ella y más adoptando las Reglas de Sheffield, así que decidió copiar a su manera algunos de sus postulados: en cuanto al fuera de juego, el atacante estaría habilitado si había tres defensores entre él y la portería. En el futuro, se impondría la solución salomónica que hoy sigue vigente: ni tres ni un defensor, sino dos entre portería y jugador para no estar en posición de fuera de juego.

Los saques de puerta y de esquina también fueron introduciéndose paulatinamente a finales de la citada década y comienzos de la siguiente, pero hay una figura de la que hablábamos al final del primer post sobre la historia del fútbol y que aún no hemos mencionado: el árbitro.

De capitanes a umpires

Hemos hablado mucho de cambios de reglas, de diferentes códigos que regían el fútbol en sus inicios… Sin temor a equivocarnos, podemos definir como caótico el comienzo de este deporte. De hecho, antes de que Sheffield se uniera a la FA se disputó un partido entre el Sheffield FC y un combinado de jugadores de la Asociación. Los primeros pensaban que se iba a celebrar con sus reglas, los segundos entendieron que se haría con las suyas…Al final la sangre no llegó al río y se jugó con las de la FA, pero cuando esta quiso hacer un segundo partido, el Sheffield FC se negó en redondo.

Todo esto empezó a traducirse en la necesidad de que una persona juzgara el correcto desarrollo de los encuentros. Sí, era muy bonito que se confiara en la palabra de los propios jugadores para que reconocieran las infracciones y se ponía la mano en el fuego en que los futbolistas serían honestos y no pudieran tener ideas tan sumamente disparatadas como simular para sacar provecho de alguna norma…

Muy bonito, pero demasiado idealizado. La realidad es que toda norma, sea del ámbito que sea, es interpretable, por lo que las discusiones entre los equipos podían ser interminables si cada uno entendía la jugada de manera distinta. Es decir, que lo que hoy ocurre en la barra de un bar cada fin de semana entre aficionados rivales se extrapolaba al terreno de juego cada vez que se producía una jugada gris (bendito VAR, que nos ha regalado este término en el que todo cabe según el color del cristal con que se mire).

La solución inicial a este sinsentido fue otro aún mayor: crear la figura de los umpires, una especie de delegados arbitrales que se colocaban detrás de cada portería. El problema es que esos umpires eran normalmente los capitanes de cada uno de los equipos, matizando que en esa época el capitán tenía todas las funciones habidas y por haber: podríamos definirlo como el presidente-director deportivo-entrenador-chico para todo del equipo. Así que, en su posición, esperaban a que hubiera una jugada polémica que los jugadores no consiguieran resolver para entrar al campo y discutir entre ambos umpires.

Se consideraba que estos umpires tenían un conocimiento absoluto de las reglas y eran hombres de reconocido prestigio, así que eran absolutamente capaces de dejar la bufanda de su equipo en casa y ser totalmente objetivos… Sin embargo, es curioso señalar que una de sus principales tareas era hacer de Tecnología de Línea de Gol rudimentaria (parecido al extinto árbitro asistente adicional, más conocido como juez de área o de gol), más teniendo en cuenta que se colocaban en la portería en la que atacaba su equipo. En caso de duda, ¿de verdad iban a ser imparciales y no conceder gol al conjunto que presidían?

La primera competición y los primeros árbitros

La realidad es que esta situación no pudo mantenerse por mucho tiempo. En 1871 hubo que tomar decisiones en torno a los umpires debido a la creación de la primera competición de fútbol de la historia, la FA Cup. La solución fue que dejaran de ser designados por los equipos para pasar a ser neutrales, pero no solo eso: también se creó la figura del árbitro como juez último de las disputas, aunque sin abandonar parte de la idealización de la que hablábamos.

Y es que primero se confiaba en que los jugadores pudieran resolver sus conflictos y, si ellos no lo conseguían, entraban en juego los capitanes. Si tampoco estos se ponían de acuerdo, los dos umpires tomaban una decisión… Salvo que no pensaran lo mismo. Era entonces cuando entraba la figura del árbitro, que en base a lo observado y escuchado desde fuera del terreno tenía la última palabra sobre la jugada en cuestión. Al VAR se le critica que en ocasiones sea lento en su toma de decisiones, pero comparado con este procedimiento…

No tardarían muchos años en darse cuenta de que este sistema no era todo lo efectivo que se pretendía, finalizando el debate en la configuración que hoy conocemos: un árbitro principal y dos árbitros asistentes, aunque por aquel entonces se les denominaba jueces de línea (y hoy en día, todavía muchas personas les llaman así). Sin embargo, de esto hablaremos en la próxima edición de nuestro post sobre la historia del fútbol.

Estrategia y táctica, dos conceptos con un uso equivocado

En anteriores artículos de nuestro blog hemos hablado sobre avances tecnológicos como el VAR que, sin duda, están cambiando el deporte y, en concreto, el fútbol. Sin embargo, hay otros aspectos que también se desarrollan constantemente en este mundo y que no van tan estrictamente ligados a la mencionada revolución tecnológica.

Por ello, desde el equipo de Labhipermedia nos hemos propuesto transmitir a todos los lectores de este blog una visión global del mundo del deporte, con la esperanza de ayudar a la hora de instruir en todas las facetas del juego: árbitros, entrenadores, jugadores…

Entre la diversa información que queremos poner a disposición de todos para asimilar mejor este complejo mundo del deporte, hemos querido comenzar por dos conceptos básicos que nos acompañan prácticamente desde los inicios del fútbol profesional y cuya separación es, en ocasiones, difusa: la estrategia y la táctica.

Podría parecer que todo aficionado al fútbol sabe de lo que estamos hablando pero, a menudo, ambos conceptos son utilizados para referirnos indistintamente a situaciones como las siguientes: con qué formación está jugando un equipo, por qué esa jugada de córner no ha salido como se esperaba o los motivos por los que cierto jugador está en el banquillo. Comentarios y expresiones que cualquier futbolero piensa cuando está viendo un partido pero que pueden llevarle al error de confundir o mezclar ambos términos, ya que estrategia y táctica son conceptos totalmente distintos.

La estrategia

La estrategia es cualquier acción que puede darse o tener lugar durante un partido y que ha sido desarrollada previamente con el objetivo de obtener una ventaja sobre el adversario. Dicho de una forma más común, son todas las jugadas ensayadas que parten del balón parado y que incluyen los saques de puerta, los saques de banda, los saques de esquina, y cualquier tipo de falta (lateral, frontal o escorada).

Desarrollar la estrategia de un equipo puede aumentar enormemente el rendimiento defensivo y ofensivo del mismo. Seguro que más de un aficionado al fútbol recuerda equipos que, durante la historia de este deporte, han hecho de la estrategia un arma que les ha dado puntos e incluso títulos. Conjuntos como el Atlético de Madrid campeón de LaLiga 2013/2014, que hizo de los goles de jugada ensayada un arte que les permitió sacar ventaja en los partidos y marcar una buena cantidad de goles en base a estas jugadas entrenadas previamente.

Esta estrategia puede dividirse, atendiendo a la disposición o el posicionamiento de los jugadores en cada jugada, en dos aspectos que básicamente se diferencian por quién tiene la posesión del balón:

Estrategia ofensiva: se da cuando el equipo está en posesión del balón, como por ejemplo un saque de esquina a favor.

Estrategia defensiva: se da cuando el equipo contrario está en posesión del balón y se asume una actitud defensiva, como por ejemplo una falta lateral en contra.

La táctica

El otro término es la táctica, un término procedente del ámbito militar y que, en parte, está muy ligado al mismo ya que el principio es el mismo: al igual que los soldados dibujan formaciones en el campo de batalla, en el fútbol la táctica hace referencia al modo en el se van a colocar los jugadores dentro del espacio de juego delimitado.

Habitualmente, cada formación refleja un tipo de juego: aunque no siempre es así, es lógico pensar que plantar a tus jugadores sobre el verde en un 4-3-3 va a repercutir en un mayor rendimiento ofensivo (y viceversa en el aspecto defensivo) que si les distribuyes en un 5-4-1. También hay que tener en cuenta las características de los jugadores a disposición del entrenador, por lo que según qué formación se elija se estarán aprovechando unas habilidades u otras de los mismos.

Así pues, la táctica se puede definir como las acciones que los jugadores realizan sobre el terreno de juego, tanto en ataque como en defensa, con el objetivo de sorprender al rival. Y esa sorpresa vendrá a través de las dos variantes de la táctica: el sistema de juego, fácil de reconocer en función de las distribuciones previamente mencionadas, y el modelo de juego que, aunque es algo más difícil de apreciar a simple vista, suele ir ligado al sistema de juego y, en ocasiones, a la filosofía del equipo o del entrenador que lo dirija.

El “tiquitaca”, término popularizado por Andrés Montes y que es santo y seña del FC Barcelona o de la Selección Española de fútbol que ganó el triplete Eurocopa-Mundial-Eurocopa entre 2008 y 2012; el “juego defensivo” que se le atribuye a entrenadores como Mourinho, Simeone o Bordalás o a los equipos italianos (el famoso “catenaccio”), o el “rock and Klopp” que practica el Liverpool comandado por el entrenador alemán son ejemplos de modelos de juego que cualquier aficionado al fútbol reconoce cuando se encuentra ante uno de estos conjuntos.

Desarrollando un poco más estos conceptos, podemos definir el sistema de juego como la formación que despliega un equipo con el fin de obtener un rendimiento óptimo en el terreno de juego. Depende de la situación de los jugadores en el campo y de sus responsabilidades en ataque y en defensa, lo que conocemos como roles.

Estos sistemas de juego han evolucionado enormemente durante la historia del fútbol, adaptándose en muchos casos a las modificaciones de las Reglas del Juego. Por ejemplo, que en esas primeras reglas se promovieran más las carreras individuales que el pase implicó que existieran formaciones como el 1-1-8. Hoy en día se sigue encontrando una amplia variedad de formaciones, a menudo diferenciadas en sistemas más ofensivos y más defensivos aunque, como ya hemos mencionado, hay multitud de aspectos más que definen el cariz defensivo u ofensivo de un determinado sistema. 

Por su parte, el modelo de juego es la combinación entre el sistema de juego seleccionado y el estilo o filosofía que sigue el equipo. Se puede hablar de los estilos directo, de combinación, de juego en largo… que dependen no solo de las características del equipo, sino también de las del rival.

Como hemos mencionado, la táctica comprende también las labores defensivas y ofensivas de los jugadores del equipo que están ligadas a sus características y actitudes. Seguro que se nos vienen a la cabeza muchos nombres de jugadores que tienen una actitud defensiva tendente a la pasividad pero que despliegan todo su potencial en ataque y viceversa: jugadores con un compromiso defensivo mayor debido a sus cualidades, pero que en cambio no se prodigan mucho en la zona ofensiva. Todo eso se engloba dentro de la táctica y de los dos tipos de actitudes que vamos a ver, cada una con sus características particulares.

La actitud defensiva: comprende una serie de principios como los marcajes, los repliegues, las coberturas, las permutas o la vigilancia defensiva.

La actitud ofensiva: enmarca los principios ofensivos que se dan en el terreno de juego como los apoyos, los ataques y contraataques, los desmarques, los espacios al hueco, la temporización o los cambios de ritmo y de orientación.

Esperamos que, después de leer este texto, comiencen a ver el fútbol con una mayor profundidad en lo que a estos aspectos se refiere. Para terminar, os dejamos con un pequeño resumen que aclare definitivamente las diferencias entre estrategia y táctica que acabamos de ver.

LA HISTORIA DEL FÚTBOL (1): Los precursores del fútbol y las primeras reglas

¿Se imaginan un fútbol en el que no existiera el fuera de juego, al menos tal y como lo conocemos hoy? ¿O en el que no hubiera árbitros que impartieran justicia sobre el césped? ¿Y si les decimos que hubo un largo tiempo en la historia de este deporte en el que no existían los penaltis?

Seguro que muchos, y en especial los más jóvenes, no podrán concebir eliminar del fútbol aspectos como los mencionados en el anterior párrafo. Sin embargo, la complejidad que ha alcanzado hoy ha llegado gracias a una evolución que, si bien se ha acelerado en los últimos años, se remonta a siglos pasados.

Por ello, en LabHipermedia queremos acercaros la historia del deporte que ha impulsado la innovación tecnológica que nuestra empresa abandera. Y, basándonos en nuestros años de experiencia en la formación arbitral, hemos creído necesario vehicularla a través de la principal herramienta de los árbitros: las Reglas del Juego.

Por todo ello, en las próximas semanas publicaremos una serie de posts en los que repasaremos cómo ha evolucionado el fútbol a través de sus reglas, con multitud de curiosidades que harán las delicias de los amantes de este deporte. En esta primera parte comenzaremos hablando sobre los ancestrales orígenes del fútbol y llegaremos hasta la fecha de su nacimiento oficial

Los precursores del fútbol

El fútbol comenzó a adquirir la relevancia que hoy tiene en el siglo XX, pero sus orígenes se remontan a muchos siglos antes. Existen evidencias de deportes con características muy parecidas en civilizaciones de la Edad Antigua tan alejadas entre sí como la maya o la romana, aunque el primer texto que se conserva en el que se describe una práctica similar data del siglo III a.C.: el código del cuju, jugado en la Antigua China durante más de 1500 años y que consistía en pasarse una pelota con los pies hasta depositarla en una red. ¿Les suena?

La propia FIFA reconoce a este deporte como el precursor más antiguo del fútbol del que se tiene evidencia, aunque hay que reconocer que no se creó con la intención de convertirse en un deporte como tal. Sus inicios estuvieron ligados al ámbito militar, sirviendo como entrenamiento para las tropas, para más tarde introducirse en las vidas de las clases altas de la sociedad china y, finalmente, expandirse como deporte de masas por todo el país.

No obstante, prácticamente todos los antecesores del fútbol han desaparecido. Probablemente el único que sigue practicándose en la actualidad es el kemari, adaptación japonesa del mencionado cuju en el que el objetivo es pasarse un balón con los pies evitando que toque el suelo.

Este deporte cuenta incluso en el país nipón con una Asociación para la Conservación del kemari, que se propone evitar que desaparezca. Eso sí, nunca abandonará los patios de los colegios y los entrenamientos de muchos equipos, aunque en España ha entrado en la historia con el nombre de “Que no caiga”.

Las Reglas de Cambridge

Ese fútbol ancestral fue evolucionando durante la Edad Antigua y la Edad Media, pero el punto de inflexión clave llegó en 1848 en el país que siempre ha sido considerado como el creador del fútbol: Inglaterra.

Allí se practicaba el llamado fútbol de carnaval, que prácticamente carecía de reglas y que consistía en llevar una pelota de la manera que fuera posible hasta la portería contraria. Y esto es literal: el único límite que no se podía traspasar era el asesinato de un rival, pero solo el hecho de que se contemplara este extremo ilustra con claridad la agresividad de este fútbol primigenio y que, como puede verse en el siguiente vídeo, sigue practicándose en algunas localidades del país como Ashbourne.

Los partidos de este singular deporte solían disputarse entre pueblos vecinos, con las porterías ubicadas en cada uno de esos municipios. Quizás las rencillas pendientes entre los habitantes fueran la causa de que hubiera que legislar para evitar que se derramara más sangre de la debida durante los encuentros….

Variantes más amables de esta especie de “Grand Prix” llevado al extremo de la competitividad (y sin vaquillas) comenzaron a desarrollarse a inicios del siglo XIX en escuelas y universidades de Inglaterra hasta la citada fecha, en la que varios de estos colegios se dieron cita en la Universidad de Cambridge con el propósito de unificar una regla estándar para el incipiente deporte: las conocidas como Reglas de Cambridge.

Aunque no se conserva el documento original, sí que existe una copia fechada en 1856 que probablemente sea una evolución de las primeras Reglas de Cambridge. Aspectos como el inicio y fin de los partidos, los saques de meta o el fuera de juego (aunque era similar al rugby y consistía en la prohibición de pasar el balón hacia delante) ya se contemplaban en dicho código, aunque el fútbol aún era practicado con las manos.

Bajo el amparo de estas reglas se dispusieron a celebrar un partido de este protofútbol en Parker’s Piece, un amplio parque situado en la misma localidad de Cambridge. Y, para que todos los presentes conocieran las reglas, se clavaron las mismas en los árboles del lugar. Una placa conmemora este hecho: «Aquí en Parker’s Piece, en los 1800s, los estudiantes establecieron un conjunto de simples reglas de fútbol enfatizando habilidad sobre fuerza, que prohibieron atrapar la pelota y zancadillear. Estas reglas de Cambridge fueron la influencia definitoria de las reglas de 1863 de la Football Association».

El nacimiento del fútbol

La placa que recuerda esta efeméride nos lleva a la siguiente fecha clave en la historia del fútbol: 1863, año marcado por los historiadores como el del nacimiento definitivo del fútbol. El 26 de octubre de aquel año se fundó The Football Association, que desde entonces se erige como el máximo organismo de este deporte en Inglaterra y que, como no podía ser de otra manera, tiene el honor de ser la federación más antigua del mundo.

La Freemasons’ Tavern, situada en Londres, fue el escenario de la reunión que constituyó la Asociación y de otras cinco que tendrían lugar durante ese año. En estas reuniones, entre pintas de cerveza y discusiones entre los partidarios de jugar con los pies o con las manos, acabarían por establecerse de manera definitiva las 13 reglas originales del fútbol, basadas en gran parte, como ya hemos mencionado, en las Reglas de Cambridge.

Sin embargo, hay muchas diferencias entre ambas normas. La más clara es la prohibición de utilizar las manos: las nuevas reglas especificaban que ya no se podía coger el balón desde el suelo con las extremidades superiores, y mucho menos correr, lanzar o pasar el balón con las mismas. Solo había un supuesto en el que se podían usar: el “fair catch”, una jugada que sigue existiendo en el fútbol americano y que consiste en interceptar un pase aéreo atrapándolo con las manos sin que toque el suelo.

No todos los asistentes a estas reuniones estuvieron de acuerdo con los acuerdos adoptados. Los más beligerantes fueron los representantes de la escuela de Rugby, que no suscribieron los acuerdos y abandonaron Freemasons’ por su empeño en jugar con las manos. No obstante, sus ideas fueron el germen de las reglas de otro deporte que, teniendo en cuenta el nombre de la localidad de la que procedían, es fácil de adivinar.

Las reglas originales

Aunque hoy en día hayan ascendido a 17, las 13 Reglas del Juego originales siguen siendo, al menos en lo que a estructura se refiere, la columna vertebral de las actuales.

La primera regla fue y sigue siendo “El terreno de juego”. La longitud del campo se sitúa entre 90 y 120 metros en la actualidad, con una anchura de entre 45 y 90 metros. Sin embargo, en su origen el campo era bastante más grande de lo que es hoy en día: si bien se especificaba que la anchura máxima tampoco debía sobrepasar los 90 metros, el salto se aprecia en la longitud, que debía ser de 180 metros.

La regla también mencionaba que el largo y ancho debían estar delimitados con banderas, que más tarde acabarían siendo los banderines de córner, y cómo debían ser las porterías, a las que les faltaba un elemento hoy día imprescindible: el travesaño o larguero. Eso sí, la distancia entre postes ha permanecido inalterable desde entonces: 7,32 metros.

La segunda y la tercera regla pueden encuadrarse en la octava actual, llamada “Inicio y reanudación del juego”. El comienzo del partido era muy similar al del rugby actual: el equipo que perdía el sorteo iniciaba el encuentro con una patada hacia el campo rival. Eso sí, como curiosidad cabe destacar que los equipos cambiaban de lado del terreno de juego cada vez que uno de ellos marcaba un gol.

Mencionábamos antes que la portería no contaba con travesaño. Surge entonces la pregunta de cuándo un gol era válido, sobre todo en términos de altura. La regla cuatro responde a esa cuestión: no importaba cómo de alto hubiera ido el balón, ya que mientras pasara entre o por encima del espacio entre los postes se concedería gol.

Los creadores de las Reglas del Juego también legislaron sobre cómo reanudar el encuentro después de que el balón saliera del terreno de juego por la línea de banda. Lo primero que menciona la regla cinco es que, una vez fuera del campo, el primer jugador que toque el balón deberá ser el lanzador. Un aspecto que quizás sería interesante recuperar en la actualidad para evitar una de las formas más clásicas de pérdida de tiempo: esa en la que un jugador va a sacar de banda y, en el último momento, deja el balón para que otro compañero lo efectúe.

Lo que es más difícil de imaginar en el fútbol moderno es el resto de características que definían estos saques. Primero, el hecho de que hubiera que sacar en ángulo recto al punto por el que hubiera salido el balón (otra regla que permanece en el rugby en lo que a saques de banda se refiere) y, segundo, que el balón no estaba en juego (y, por lo tanto, no podía ser disputado) hasta que tocara el suelo. Esos sacadores de banda que son capaces de poner el balón en el punto de penalti lo iban a tener más complicado para generar jugadas de peligro con estas limitaciones.

En sexto lugar encontramos una de las reglas más identificativas del fútbol: el fuera de juego, ese desconocido para los no amantes de este deporte y que muchos estaremos hartos de intentar explicar sin demasiado éxito. Eso sí, era mucho más simple en sus orígenes: como ya hemos mencionado, existía fuera de juego si al patear el balón algún jugador del equipo propio se encontraba por delante del mismo y tocaba o impedía que el rival tocara el balón. Simplificando, podemos decir que no podía pasarse el balón hacia adelante (otra mención al rugby) y, por tanto, aspectos tan subjetivos y polémicos como los fueras de juego interfiriendo con la línea de visión de un oponente no tenían cabida en esta versión del fuera de juego.

Hemos hablado antes de cómo reanudar el juego con un saque de banda. Entonces, ¿qué ocurría si el balón salía por la línea de meta? Que la lucha por el balón seguía, ya que el primero que tocara el balón fuera del campo iba a tener derecho a jugarlo: si era del equipo defensor, con una especie de saque de meta sobre la línea; si era del equipo atacante, con un tiro libre a algo más de 13 metros de la línea de meta y con los jugadores rivales en dicha línea. Si bien no era un penalti, se le parecía mucho.

Ya hemos hablado antes de las reglas 8, 9, 11 y 12, que legislan el “fair catch” como única forma de tocar el balón con las manos mientras esté en juego, así que no vamos a entrar en mayor detalle. Solo quedan, por tanto, dos reglas para completar las 13 iniciales: la regla 10 especificaba que no se podía zancadillear, dar una patada ni agarrar o empujar a un rival, mientras que la última hacía referencia a las botas de los jugadores, prohibiendo materiales como clavos salientes o placas de hierro en sus suelas.

Con respecto a las 17 actuales, la mayor omisión en las reglas originales radica en la falta de una norma específica para árbitros, básicamente porque no existían. No obstante, estas reglas no acabaron totalmente con la controversia de la unificación del fútbol (la escisión entre The Football Asociation y Rugby es solo una muestra), aunque esto lo trataremos en el siguiente post sobre la historia del fútbol.

El VAR, ese gran desconocido: cómo funciona y en qué circunstancias se usa

El paso de los años ha traído consigo cambios muy notables en todos los deportes, aunque, quizás por la relevancia que tiene en la actualidad, el fútbol ha sido uno de los que ha experimentado los más grandes. Esta evolución no solo ha llegado al deporte rey con cambios en las instalaciones y estadios de los equipos, sino que también ha cambiado el modo de practicarlo y entenderlo.

Como mencionábamos en nuestro anterior artículo, esta revolución ha sido paralela a la innovación tecnológica, empleada en muchos casos para perfeccionar el deporte y la manera que tenemos de verlo. Buena muestra de ello son herramientas como el ‘ojo de halcón’, las cámaras de alta definición o los equipos de intercomunicación que usa el colectivo arbitral para comunicarse entre sus miembros. Sin embargo, en los últimos tiempos una de estas innovaciones ha llegado para ocupar buena parte de la actualidad futbolística: el Árbitro Asistente de Video, más conocido como VAR (siglas del término en inglés Video Assistant Referee).

El VAR ha sido y es en la actualidad una de las medidas más revolucionarias (y, por qué no decirlo, no exenta de cierta polémica) que se ha implantado en el fútbol. Es una tecnología que tiene como principal propósito dotar de mayor justicia al fútbol, llegando a darse casos de situaciones en las que un simple centímetro ha sido decisivo para anular o no un gol por fuera de juego, pero que aún no está plenamente asimilada por el total del publico y de los jugadores. Ambos colectivos siguen cuestionando con asiduidad si se está usando de manera correcta, si se está explotando todo el potencial de la herramienta e incluso si debería volverse al fútbol pre-VAR.

Defensores y detractores

Aunque hay argumentaciones de lo más variopintas para apoyar esa última sentencia, un gran porcentaje de los reticentes alegan que el VAR “le quita emoción al fútbol”, que “ralentiza los partidos” o que “venía para eliminar la polémica del fútbol y está generándola en mayores dosis”.

Sin embargo, no es menos cierto que las estadísticas muestran una reducción del número de errores arbitrales tras la implantación de esta tecnología. Por ejemplo, en España el Comité Técnico de Árbitros de la RFEF convoca ruedas de prensa varias veces por temporada (en el siguiente tuit pueden encontrar el balance de la temporada 2018/2019, la primera con VAR en España) para desgranar estos datos y mostrar a medios, jugadores y aficionados que la tecnología les está ayudando a tomar mejores decisiones sobre el terreno de juego.

Pero sería absurdo limitar su uso a lo que ocurre durante los 90 minutos de juego. Por ello, en la formación arbitral se están empleando continuamente diversos elementos tecnológicos que les facilitan su tarea. Muestra de ello es nuestra plataforma de aprendizaje online CloudLab, usada por el mencionado comité con el objetivo de perseguir la unificación de criterios no solo entre los árbitros de élite españoles, sino también entre los comités arbitrales de todas las federaciones territoriales del país.

Supuestos y principios del VAR

Volviendo al VAR, podríamos definirlo entonces como una herramienta basada en la colocación de múltiples cámaras de alta definición en distintas localizaciones de un estadio y creada para brindar apoyo a los árbitros con el objetivo de minimizar sus errores en una serie de supuestos que pueden darse en un partido. En ese sentido, el VAR únicamente será utilizado cuando concurra alguno de estos cuatro supuestos: goles, penaltis, tarjetas rojas y confusiones de identidad.

No obstante, aunque el VAR se creó para intervenir en esos supuestos, debe seguir siempre unos principios fundamentales teniendo el cuenta su lema “Mínima interferencia, máximo beneficio”:

El VAR revisa aquellas jugadas que interpreta como decisivas o aquellas en las que hay un error claro y manifiesto.

El árbitro que dirige el encuentro sobre el terreno de juego es el único que toma la decisión final, lo que implica que el VAR es solo una ayuda para que dicha decisión sea la acertada.

Nadie ajeno al cuerpo arbitral puede pedir el VAR, puesto que el VAR está chequeando continuamente las acciones susceptibles de ser revisadas y solo el árbitro a cargo del mismo puede solicitar al principal la revisión de una jugada.

Una vez están claros estos aspectos, cabe preguntarse qué situaciones concretas debe revisar el VAR en cada caso: 

Goles:

Si existe un fuera de juego que se ha producido antes del propio gol,

si existe una falta previa antes del gol,

si el balón ha salido antes de que la jugada acabara en gol,

si el balón ha traspasado totalmente o no la línea de gol (en aquellas competiciones en las que no se utilice la tecnología de línea de gol).

Penaltis

Cuando se pita penalti, pero las imágenes muestran que no existe ninguna infracción dentro del área;

cuando se pita penalti, pero la infracción se ha producido en realidad fuera del área;

cuando no se pita penalti, pero las imágenes muestran que sí existe una infracción dentro del área;

si el balón ha salido del terreno de juego antes de que se produjera el penalti,

si existe una infracción previa del equipo atacante en la jugada del gol (fuera de juego, falta, mano…).

Tarjetas rojas

Infracciones que no han sido sancionadas con tarjeta roja pero que, tras chequear la jugada, se considera que sí debía haber sido mostrada,

infracciones que han sido sancionadas con tarjeta roja pero que, tras chequear la jugada, se considera que no debía haber sido mostrada

Confusión de identidad

Errores a la hora de identificar a un jugador cuando se le muestra una tarjeta.

El proceso del VAR

Para intervenir en estos supuestos hay una serie de pasos previos que son realizados antes de tomar una decisión respecto a una jugada.

Infracción: Se ha producido una infracción que encaja con algunos de los supuestos mencionados anteriormente. En ese caso, una vez el balón no está en juego los miembros de la sala VAR piden al arbitro que demore la reanudación del encuentro para proceder al chequeo. El árbitro principal se señalará la oreja para advertir a los jugadores de esta situación.

Chequeo: Los árbitros de la sala VAR revisan la jugada en la que se ha producido la incidencia mediante el sistema de cámaras que se han distribuido previamente por el estadio. Si, a su juicio, no se ha producido ninguna de las circunstancias anteriormente mencionadas, el árbitro puede ordenar el reinicio del juego. De lo contrario, pasamos al siguiente escenario: la revisión de la jugada, que el árbitro indicará dibujando una pantalla en el aire con sus dedos.

Revisión: Podemos considerar que, en este sentido, hay dos posibilidades en función del supuesto en el que nos encontremos:

Decisión sin revisión del monitor: El árbitro acepta el consejo o la decisión de los miembros de la sala VAR y, por tanto, no consulta la pantalla situada en el campo. Esta opción se da en casos en los que no entra en juego la subjetividad del árbitro a la hora de valorar la acción. El mayor ejemplo es el caso de los fueras de juego en los que el infractor interviene activamente en la jugada: si está más adelantado que el penúltimo defensor (contando al portero), será siempre fuera de juego.

Decisión con revisión del monitor: El árbitro VAR considera que hay un error claro y manifiesto en el que entra en juego el criterio del árbitro y pide al principal que acuda a la Referee Review Area (RRA) para que vea él mismo las imágenes y tome una decisión en base a las mismas y a lo que haya visto previamente en directo.

Si seguimos con el ejemplo anterior, una situación que puede ilustrar perfectamente este caso es el de un fuera de juego en el que el atacante interfiera con un oponente: un disparo que acaba en gol y en el que, en el momento del golpeo, un jugador del equipo atacante se encuentre en posición de fuera de juego y pueda considerarse que está en la trayectoria del balón. En ese caso, el árbitro debe ir al monitor para discernir si realmente el atacante que se encontraba en fuera de juego interfiere o no en la visión del guardameta.