Guadalupe Porras: «El arbitraje es mi vida»

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Cerramos temporada de  #UnaSemanaUnaFederación, el espacio de Laboratorio Hipermedia en el que cada mes hablamos durante una semana acerca de las principales iniciativas y proyectos de una Federación Territorial Española, entrevistando además a una persona relevante del mundo del arbitraje de la región.

Para este mes de julio, hemos contado con una invitada con la que teníamos muchas ganas de charlar. ¿El motivo? Los tres protagonistas anteriores de esta iniciativa habían coincidido en mencionar su nombre en algún momento de la entrevista.

Por eso, ¿qué mejor manera que despedirnos hasta septiembre que con Guadalupe Porras, árbitra asistente internacional adscrita al Comité de Árbitros de la Federación Extremeña de Fútbol?

La pacense, aunque madrileña de nacimiento, atiende a nuestro compañero Carlos Chelle a través de videollamada para repasar su pasado, presente y futuro en el arbitraje.

Entrevistador: El que siga el mundo del arbitraje la conoce perfectamente, pero para quien venga de nuevas: ¿Quién es Guadalupe Porras? ¿Cómo se definiría?

Guadalupe Porras: ¿A nivel deportivo o a nivel personal?

E.: En ambos.

G. P.: Primero me voy a intentar describir como persona. Soy una persona con mucha constancia a la hora de trabajar y al final eso me ha llevado a nivel deportivo a ir consiguiendo objetivos dentro de la trayectoria arbitral.

E.: Ahora mismo creo que está de vacaciones. ¿Qué tal este tiempo de descanso después de una temporada que ha sido muy emocionante y con muchos partidos que van a marcar su carrera, de los que luego hablaremos?

G. P.: La verdad es que ha sido una temporada de muchas emociones, también por la situación que todavía estamos viviendo por la pandemia. Al final la temporada fue avanzando, aunque en los estadios no pudimos ver público hasta las dos últimas jornadas. Respecto a este año, la verdad es que espero que cambie la situación y que podamos ver público en los estadios. Eso será una muy buena noticia porque la situación habrá mejorado y eso es lo que esperamos. Al final, los árbitros lo que queremos es ver gente en los estadios. Lo que te digo, esperamos contar con público la temporada que viene y que las cosas sigan yendo bien como hasta ahora.

E.: ¿Está pudiendo desconectar del arbitraje o es algo que siempre le acompaña?

G. P.: En el mes de junio, después de arbitrar el último partido que tuvimos, intentas evadirte de todo y desconectar. Pero ya estamos con las pilas cargadas de cara a la nueva temporada. Hemos comenzado a hacer la pretemporada y ya estamos encarando la nueva temporada con nuevas Reglas del Juego. Sí que es verdad que las vacaciones te sirven para eso, para cambiar el chip y recargar pilas porque al final una temporada es muy larga: muchos partidos, muchas emociones las que vives, mucho trabajo… Y a todos los compañeros y a mí en persona nos sirve para eso, recargar pilas e iniciar esta nueva temporada al máximo nivel posible.

E.: Luego hablaremos de ese último partido que menciona, que fue bastante emotivo, y también del futuro. Pero vamos a comenzar por sus inicios. Corríjame si me equivoco, pero empezó muy joven en el mundo del arbitraje. ¿Por qué decidió dedicarse a esto?

G. P.: Decido iniciar mi carrera arbitral porque yo era una apasionada del fútbol. En aquel momento jugaba en un equipo de Extremadura y había llegado a jugar en Primera División Femenina, en la selección extremeña. Un día un amigo de mi tío que había sido árbitro en años anteriores, al ver que me apasionaba tanto el fútbol, me dijo: “¿Por qué no intentas o pruebas este camino? Es otra manera de ver el fútbol y creo que te va a gustar”. Por aquel entonces a mí me apasionaba hacer de todo y le hice caso. Probé y llegó un día en el que tuve que decantarme por uno de los dos caminos. Afortunadamente, me decidí creo que por el bueno.

E.: Aparte de esta persona que nos comenta, ¿el resto de su familia se esperaba que se dedicara al arbitraje? ¿Le veían potencial o pensaban que iba a escoger el camino de ser futbolista?

G. P.: La verdad es que no porque el arbitraje es un mundo desconocido, siempre lo digo. Los padres siempre quieren que hagamos lo que a nosotros nos guste, en mi caso por lo menos ha sido así. Sí que es verdad que a mí me encantaba realizar todo tipo de deportes y en aquel momento probé con el arbitraje, pero siempre lo habían visto como un hobby. Yo también lo veía como un hobby porque al final, cuando tú comienzas aquí, estás haciendo lo que te gusta pero nunca llegas a imaginar en aquel momento, yo tenía 16 años, que iba a poder estar donde estoy hoy en día.

E.: Y compaginó también su faceta de futbolista con el arbitraje y con su carrera como militar. Hablando de la parte de futbolista, ¿cómo era sobre el terreno de juego?

G. P.: Jugaba de delantera o de extremo. Era muy rápida, un nervio en la banda. Siempre lo digo, a mí me ha servido mucho toda esa etapa que viví como futbolista a nivel físico, a nivel táctico, a nivel de adquirir valores… Al final no deja de ser una etapa muy grande o de las más importantes de mi vida, y toda esa etapa me ha venido bien. Ha sido un bagaje para mi vida que me ha venido bien para adquirir todas esas cosas que me han servido para el arbitraje.

E.: En cuanto a su pasado militar, lo que queda claro es que el ejercicio físico te encanta, ¿no?

G. P.: Sí, siempre me ha encantado.

E.: Son dos ámbitos además que quizás están un poco asociados tradicionalmente al hombre, aunque eso está cambiando. ¿Cómo se vive el arbitraje siendo mujer? ¿Ha tenido alguna complicación en sus inicios o siempre ha tenido igualdad de oportunidades?

G. P.: Tengo que decir que desde el primer momento que inicié este camino me he rodeado de compañeros extraordinarios. Ellos nunca me han tratado como una persona diferente por el hecho de ser mujer, y creo que eso ha sido muy importante para mí. También ha sido muy importante el hacer ver que yo no quería ni quiero distinciones. En aquel momento y hasta el día de hoy siempre he querido que se me trate como una más, que se me juzgue y se me valore por mi trabajo y eso ha sido fundamental siempre en mi vida: el querer seguir haciendo lo que a mis compañeros les gustaba y a mí me gustaba, pero sin distinciones de género.

E.: Creo que ha tenido suerte en ese sentido, porque lamentablemente eso no pasa en otras profesiones. ¿Cree que su caso puede servir como ejemplo, no en el mundo del arbitraje que es bastante igualitario, sino en otros ámbitos del mundo profesional?

G. P.: Al final, yo creo que lo más importante de todo es lo que he dicho anteriormente. Tenemos que trabajar, y trabajar duro, y no hay que pensar nunca en que por ser mujer no puedes conseguir lo que te propongas. Sí que es verdad que es muy importante que desde los ámbitos donde nos movemos, en mi caso ha sido la Federación Española y el Comité de Árbitros, que te den igualdad de oportunidades es fundamental para poder demostrar nuestra valía por lo que hacemos. En el momento en el que a ti te dan la oportunidad de demostrar esa valía, creo que van a llegar muchas más mujeres a Primera División y creo que dentro de unos años estará dejará de ser noticia, estoy segura de ello.

E.: Centrándonos ya en su carrera en el arbitraje, ¿cómo recuerda su primer partido? No sé si acordará bien de él, de qué equipos jugaban… Supongo que fue en Extremadura, en alguna categoría inferior.

G. P.: Sí, fue un partido de alevines. Vino un compañero para echar un vistazo porque al final yo tenía 16 años y nunca había arbitrado un partido. Vino para apoyarme, para ver si necesitaba algo… Ese compañero llegó a ser asistente de Segunda División, y la verdad es que fue una ayuda para mí. Sí que recuerdo aquel partido, obviamente.

E.: Supongo que en ese primer partido ejerció como árbitra principal. ¿Por qué decidió pasarse a la labor de árbitro asistente?

G. P.: Sí, yo llegué a arbitrar en Preferente. Tenía 19 años por aquel entonces, estuve tres temporadas. Sí que es verdad que a mí me apasionaba todo lo que hacía pero hubo un momento en el que tuve un punto de inflexión: por aquel entonces tenía muchos problemas estomacales de los que años después tuvieron que operarme. Y en aquel momento de pararme a pensar vi que me estaba gustando lo que estaba haciendo, pero a mí siempre me había gustado juzgar el fuera de juego. No sé si también lo que llevaba aprendido como futbolista me sirvió por eso de que había sido delantera/extremo, pero en aquel momento ese cambio me sirvió para motivarme más dentro de la trayectoria arbitral. También es verdad que me aconsejaron buenos amigos míos dentro del arbitraje y al ver que en aquel momento necesitaba ese pequeño cambio de cuerpo, por así decirlo, ellos me ayudaron y me impulsaron hacia aquella decisión.

E.: Más o menos me lo ha contestado, pero supongo que el rol que más le atrae como asistente es esa labor de juzgar el fuera de juego. No sé si ahora, con el paso de los años, hay otras funciones que digas: “Uy, pues no había caído yo en esto al principio cuando empecé y también me gusta ejercerlo”.

G. P.: Bueno, al final el asistente no solo está para juzgar el fuera de juego. Estamos para más cosas, obviamente tenemos que saber juzgar o peritar todo tipo de jugadas y tenemos que estar preparados a nivel de Reglas del Juego no solo en el fuera de juego. Yo te decía el fuera de juego porque en aquel momento me sirvió para tomar aquella decisión, pero nosotros como asistentes estamos formados y capacitados para tomar o peritar cualquier decisión que suceda en el terreno de juego.

E.: Además, muchas veces, sobre todo en categorías inferiores en las que no hay cuarto árbitro, son los que están más cerca de entrenadores, jugadores suplentes y banquillo en general, y tienen que lidiar con esa presión de tenerlos detrás. ¿Cómo se trabaja teniendo a un entrenador o un suplente que está caliente, en un momento dado, a su espalda?

G. P.: Al final la experiencia es un grado, como todo en la vida. Son muchos años, estamos ahí porque estamos capacitados y preparados para todo tipo de presión o de trabajar, como tú has dicho, con ambiente desfavorable. Para nosotros, cuando iniciamos el partido, estamos centrados en el terreno de juego y estamos capacitados para seguir peritando jugadas sin influirnos para nada el ambiente externo a nosotros.

E.: Y en esos inicios de los que hablábamos, ¿tenía algún referente en el mundo del arbitraje que dijera: “Uf, quiero ser como esta persona”?

G. P.: Cuando comienzas, al final te fijas en la gente más cercana a ti. Gente de allí de Extremadura, que estaba en Tercera División. Tenía también referentes femeninos en Extremadura como Paloma Quintero, y una vez que van pasando los años Jesús Gil Manzano sube a Segunda División y después se mete en Primera. La verdad es que he tenido la suerte, como te decía antes, de contar con gente extraordinaria y árbitros muy grandes allí en Extremadura. Eso me ha ayudado a todo.

E.: Luego hablaremos de Jesús Gil Manzano y de Ángel Nevado, que de hecho acaban de arbitrar la Copa América. Pero antes de eso, ¿cómo se prepara antes de un partido? ¿Tiene alguna manía, hace algo especial antes de saltar al campo?

G. P.: No, la verdad es que no tengo manías. Sí que me gusta hacer más o menos lo que siempre hago, todo lo que es la preparación de la maleta para ir al partido, hacer siempre lo mismo en los momentos previos al partido, colocar siempre las cosas en el mismo orden… Cosas así, pero no manías en sí, sino intentar hacer lo que siempre hago.

E.: ¿Tampoco ningún objeto? Recuerdo que Marta Huerta nos hablaba de una cadena que siempre llevaba colgada.

G. P.: Nada, nada. No tengo nada, la verdad. Además, lo prefiero porque en el momento que se me fuera a olvidar ese objeto sería un calvario. Al final estaríamos pensando solo en el objeto.

E.: Estaría pensando más en que va a fallar por culpa de no llevar el objeto que en el partido en sí.

G. P.: Sí, sí. Es verdad.

E: En alguna entrevista hemos visto que definía al arbitraje como “un mundo muy duro”. ¿Se ve recompensada esa dureza con la perspectiva que le dan sus 18 años en el mundo del arbitraje?

G. P.: Te diría que sí, claro que sí. Creo que cuando te cuestan tanto las cosas en la vida se valoran más. En mi caso, tengo que decir que cada ascenso me costó mucho, hubo mucho trabajo detrás de ello, y eso ha hecho que valore más todavía todo lo que me ha ido pasando. Eso, en la vida, es muy importante: valorar dónde estamos y qué hemos conseguido en cada momento.

E.: Precisamente, por esa definición entendía que una de las cosas que más le habían marcado eran esos ocho años que había estado en Segunda División B. ¿Pensó alguna vez en ese tiempo que no iba a ascender o siempre creyó en sus posibilidades de dar ese paso más y llegar a Segunda?

G. P.: He creído siempre, porque a mí lo duro y lo que me ha costado me ha dado más fuerza para querer conseguir lo que estaba intentando conseguir. En aquel momento, el ascenso a Segunda División. Fui cuatro veces a Madrid, al curso de ascenso, y cada vez que salían las listas y no estaba ahí me pegaba tres días cabreada conmigo mismo. Pero después del tercer día, como deportista que soy, me levantaba y quería estar al año siguiente otra vez en ese curso y demostrar que había mejorado en todos los sentidos. Esa perseverancia, esa constancia, se vio recompensada con el ascenso a Segunda División cuatro años después de haber ido al primer curso de ascenso.

E.: En Segunda también tuvo un momento algo complicado, que fue el impacto de una moneda en Tenerife. Pero a tenor de todo lo que ha vivido después, entiendo que fue un incidente aislado y no le hizo dudar en ningún momento de haber escogido el camino correcto.

G. P.: Sí, al final fue un hecho puntual, muy desagradable. Pero se quedó ahí, como un hecho puntual. Afortunadamente, eso no pasa en todos los partidos. Al final ese momento fue muy desagradable, como te he contado, pero me dio fuerza para todo, para querer seguir, levantarme y pensar que eso no pasa todos los días.

E.: Llamó mucho la atención su entereza a la hora de gestionar la situación. Todo eso fue antes del paso que le situó como pionera del arbitraje femenino en España, que fue su debut en Primera División. Hasta ese momento solo había conseguido ascender Marisa Villa, pero no había podido debutar al no superar las pruebas físicas. ¿Cómo recuerda ese Mallorca-Éibar, su estreno en Primera?

G. P.: Pues lo recuerdo como algo muy bonito, disfruté de cada momento previo al partido. Una vez que rodó el balón se me olvidó todo, pero sí he de decir que antes del partido se me pasaron por la cabeza todos los momentos y las personas que han pasado por mi vida durante toda la trayectoria arbitral. Una vez que empezó a rodar el balón, fue un partido como todos los demás. Luego, al final del partido, llegué al vestuario y dije: “Ya he debutado, ya ha pasado el partido y ha sido la leche”.

E.: Además, como curiosidad, ha estado estos dos primeros años en Primera División formando parte del equipo arbitral de Xavier Estrada Fernández pero debutó de la mano de otro árbitro, Melero López. No he conseguido encontrar por qué se dio esta circunstancia.

G. P.: Al final, nosotros los asistentes estamos encuadrados en un equipo arbitral, pero en función de las territorialidades hay veces que no cuadran asistentes. El Comité, si hay un asistente cuyo árbitro tiene un partido en Madrid y este asistente es madrileño tienen que cambiarlo. El Comité cuadró de la mejor manera posible a todos los asistentes para que pudiésemos salir todos.

E.: Menuda temporada “eligió” para debutar: llegó la pandemia, se interrumpió todo durante varios meses… ¿Cómo vivió la espera hasta volver a saltar al terreno de juego? ¿Cómo adaptó su entrenamiento a ese hecho de no poder salir de casa durante la primera etapa del confinamiento?

G. P.: Estuvimos trabajando en casa, compré maquinaria para trabajar porque al final una deportista no puede estar en casa sin hacer nada, más que nada porque tampoco se sabía cuándo se iba a reanudar la competición y teníamos que estar preparados para que en el momento que nos dijeran que se iba a reanudar estar al máximo nivel posible dentro de lo que se podía. Una vez que ya pudimos salir al aire libre a hacer nuestras rutinas de entrenamiento, se agradece porque al final nos gusta entrenar en la superficie en la que vamos a estar para preparar nuestro partido, que es el terreno de juego.

E.: Y en su caso, como árbitro asistente, ¿con tantos meses de parón se pierde agilidad visual a la hora de, por ejemplo, arbitrar un fuera de juego?

G. P.: Tengo que decir que durante todo ese trabajo no solo nos preparamos físicamente. A través del Comité Técnico de Árbitros se nos proporcionó una plataforma para trabajar jugadas de fuera de juego, toma de decisiones, tuvimos que realizar seminarios y exámenes… En ese tiempo estuvimos trabajando, dentro de las circunstancias, como en una temporada normal.

E.: Mencionaba antes al principio que este año había sido uno de muchas emociones para usted. Le voy a citar tres partidos que creo que van a marcar su carrera futura para que me diga lo que le evocan al escucharlos. El primero es el Lask-Ludogorets.

G. P.: Fue mi primer partido internacional a nivel masculino. Fue una experiencia que no voy a poder olvidar nunca en la vida, estuve arropada por todos mis compañeros y me lo voy a llevar para toda mi vida.

E.: ¿Y si le hablo del Albania-Kazajistán?

G. P.: Otro debut en otra competición (la Nations League), que obviamente tampoco se me va a olvidar y que me voy a llevar para siempre.

E.: Y, por último, el Athletic-Real Sociedad.

G. P.: ¡Qué te voy a decir! Hacer la final de la Copa del Rey, el partido por excelencia en España que todos los compañeros quieren hacer por todo lo que se vive, por los momentos previos al partido y por lo que es en sí el partido. Tuve la suerte de poderla hacer con mi equipo arbitral, Xavi (Xavier Estrada Fernández) llevaba además muchos años ahí pero no pudiendo hacer ninguna final de la Copa del Rey. Esa iba a ser la última oportunidad para él en su última temporada, con lo que a todo lo que te he dicho anteriormente se une el hecho de que era la última temporada de Xavi. También me lo voy a llevar para toda la vida, como te he dicho anteriormente con los otros dos partidos.

E.: Al principio le mencionaba que nuestros anteriores protagonistas de #UnaSemanaUnaFederación habían hablado sobre usted. El último que pasó por este canal fue precisamente Xavier Estrada Fernández. ¿Qué supone Xavier para usted?

G. P.: Siempre lo voy a decir, para mí ha sido una persona que confió en mí desde el momento uno que subo de categoría. Yo con él había tratado un par de veces fuera de los terrenos de juego pero nunca había coincidido con él a nivel de trabajo. En el momento que yo asciendo a Primera División él confía en mí para estar juntos en el equipo y eso me lo voy a llevar para toda la vida, porque al final él fue el que confió en mí para trabajar durante todos estos dos años. Y ya como persona tengo que decir que me ha aportado muchísimo en esta etapa, en estas dos temporadas. Se me han pasado volando, pero siempre digo que cuando vas acompañado fuera del terreno de juego por gente extraordinaria y por grandes profesionales, todo es más sencillo dentro del terreno de juego, como así ha sido el caso de trabajar con él.

E.: ¿Cómo vivió ese último partido de despedida de Xavier? Además, hubo algo de público en las gradas y estuvo su familia, y recuerdo ver un reportaje en el que durante el calentamiento se le veía muy sonriente e intentando destensar, pero al final acabaron todos llorando, como es obvio.

G. P.: Al final las emociones no se pueden esconder, y además se transmiten. Yo veía que era su último partido, estabas escuchando todo y era muy emocionante. Obviamente, una no quiere muchas veces expresar lo que siente, pero el cuerpo al final… En ese momento exploté así y creo que al final es bueno sacar las emociones que uno vive. Somos deportistas y ante todo personas. Fueron unos momentos muy bonitos que nunca se van a olvidar.

E.: Xavier habló mucho de usted, la definió como “una grande” entre otras cosas. Pero me llamó la atención algo que nos contó en referencia a usted y a su hija: cuando Julia la ve por la tele, la reconoce y comienza a gritar: “Lupe, Lupe”. ¿Se ve como una referente para esas niñas pequeñas que ven por primera vez a una árbitra en la élite del fútbol español?

G. P.: Sí, porque las niñas que comienzan te ven en televisión. Hace 18 años, cuando yo comencé, no tenía esa oportunidad de ver a nadie en la televisión, había falta de referentes a nivel sobre todo visual. El escaparate que se necesita para tener referentes hoy en día sí se tiene, y eso hace que muchas niñas, también chicos, cuando te ven en televisión quieran conseguir, dentro de este camino arbitral, lo máximo.

E.: Hablando de referentes, es verdad que hay más visibilidad en la parte de árbitros principales, pero podemos mencionar a Stéphanie Frappart o Kateryna Monzul, o en árbitros asistentes a Sian Massey-Ellis. ¿Se fija en alguna de ellas, o en otros árbitros masculinos, para mejorar?

G. P.: Yo me fijo en el trabajo de todos los asistentes, sean chicas o sean chicos. Me gusta ver mucho fútbol porque me ha encantado siempre y creo que de esa manera aprendemos muchísimo. Me gusta valorar el trabajo de asistente y de árbitro no por su sexo. Obviamente me gusta ver chicas que realmente se lo merecen, que por eso están ahí y cada vez que las veo digo: “Están ahí porque se lo merecen, no por ser chica”. Eso creo que dentro de unos años va a dejar de ser noticia, como te he dicho anteriormente. Cada vez va a haber más porque creo que poco a poco, aunque cueste, va habiendo más igualdad de oportunidades.

E.: Antes de Xavier, la segunda entrevistada de #UnaSemanaUnaFederación fue Yolanda Parga, que también fue pionera en el mundo del arbitraje femenino. ¿Cómo ha sido su relación con ella?

G. P.: Muy buena, tengo que decir que desde que comencé como internacional ella fue un verdadero apoyo para mí. Me dio muchos consejos, pero no solo eso: tuve la oportunidad de hacer dos partidos con ella, lastima que no pude hacer más porque llegó su momento de irse. Me hubiera gustado hacer muchos más, obviamente, porque de las grandes profesionales y de las grandes personas se aprende muchísimo. La verdad es que ella me aportó muchísimo, hizo una final de un Mundial que estuve detrás de la pantalla animándola al máximo y tengo que decir que personas como ella han dado fuerzas a todas las chicas y chicos para seguir aquí.

E.: Precisamente esta temporada le anunciaron que estaba en la lista de precandidatas para arbitrar el Mundial de 2023. ¿Se ve como ella arbitrando la final de ese evento?

G. P.: Bueno, yo ahora mismo estoy preseleccionada. Voy a intentar seguir trabajando como lo estoy haciendo ahora mismo, vamos a intentar estar en esa lista final y una vez que estemos en ella junto a Marta (Huerta de Aza), que sería fantástico, habría que ir poco a poco, paso a paso. Con mucho trabajo yo creo que las cosas podrán ir llegando a corto plazo. Es mejor pensar a corto que a largo plazo.

E.: Ya la ha mencionado, pero nuestra primera entrevistada fue precisamente Marta Huerta de Aza. Ella la definió como amiga, no solo como compañera. ¿Cómo de fuerte es su vínculo?

G. P.: Tú lo has dicho, es una amiga. Es una de las personas más importantes dentro de este mundo. Desde que nos conocimos la verdad es que tengo que decir que conectamos muy bien porque tenemos una manera de pensar muy parecida. Es una persona extraordinaria y como profesional también, va a seguir consiguiendo grandes cosas porque es una persona que tiene mucha constancia, que trabaja día a día. Ahora ha sido madre y para ella eso no va a ser ningún problema, sino todo lo contrario. Eso le va a dar fuerzas para seguir luchando y seguir consiguiendo objetivos. Creo que ella va a seguir consiguiendo grandes cosas porque se lo merece.

E.: Marta nos recordó también la final de la Cyprus Cup que dirigieron juntas. ¿Cómo recuerda ese evento?

G. P.: Lo recuerdo como una experiencia inolvidable. Aquel torneo nos dio la posibilidad de convivir durante 13-14 días juntas en la misma habitación. Es decir, hubo muchas vivencias durante esos días. Van pasando los días y los partidos, y cuando llega el momento de escuchar tu nombre junto al de Marta… Ese momento fue extraordinario, nunca lo vas a olvidar. Nos miramos las dos y se nos saltaron hasta las lágrimas porque vivimos tantos momentos durante esos días de convivencia… Al final, estar en un torneo y poder estar en la final es lo máximo.

E.: Este año hemos hablado de su debut en Europa League y en la Nations League, pero es que ya lleva siete como internacional, desde 2014. ¿Cómo es toda esa experiencia de viajar a otros países y dirigir encuentros en lugares remotos?

G. P.: Las sensaciones son extraordinarias. Vas a diferentes países y en cada uno hay culturas diferentes. He tenido la suerte de viajar con diferentes compañeras y compañeros y, al final, vas aprendiendo de cada uno de ellos tanto fuera del terreno de juego como dentro. Y todo eso te sirve para seguir consiguiendo un bagaje y seguir haciéndote más fuerte y mejorar dentro del arbitraje. Al final se trata de eso, de querer conseguir más cosas, porque el deportista siempre tiene ambición. El día que una no tenga esa ambición de querer más será mala noticia.

E.: Además, para culminar la temporada nos ha llamado mucho la atención que ha sido jurado del Premio Princesa de Asturias de los Deportes. ¿Qué hay que hacer para ser un jurado de este premio?

G. P.: No lo sé, no sé lo que hay que hacer pero recibí la invitación (risas). Para mí fue un orgullo estar ahí porque había gente muy grande de la historia del deporte y fue un verdadero placer estar compartiendo esas jornadas con todos mis compañeros. No dejan de ser unos Premios Princesa de Asturias que son lo máximo, el premio por excelencia aquí en España.

E.: Precisamente le iba a preguntar eso, el cómo fue compartir jurado con personalidades como Vicente del Bosque, Joan Llaneras, Mari Paz Corominas… Gente que ha sido muy importante en el mundo del deporte, como lo es usted ahora.

G. P.: Fue una jornada muy amena. Estuvimos charlando durante horas para debatir sobre el premio y el candidato que iba a ser elegido. La verdad es que cada uno de ellos aportó su experiencia e intenté aprender de ellos, eso siempre es importante.

E.: Y viendo un poco los entresijos de la elección, ¿fue sencillo elegir a Teresa Perales, nadadora paralímpica, como ganadora?

G. P.: Sí, la verdad es que fue sencilla. Yo no había tenido la suerte de estar en anteriores ediciones, pero según se dijo allí había sido una de las ediciones en las que la candidata había salido con más facilidad, por así decirlo.

E.: ¿Se ve en el otro lado, recogiendo en un futuro un Princesa de Asturias de los Deportes, o lo ve muy lejano?

G. P.: Eso la verdad es que no me lo imagino. Todos los candidatos y todos los premiados en ediciones anteriores y en esta han sido deportistas extraordinarios. Al final, es verdad que a un deportista siempre le gusta ser reconocido. Tengo que decir que Teresa Perales, que en este caso ha sido la elegida de este año, representa muchos valores y me alegro de que haya sido la galardonada para esta edición.

E.: Hablando de futuro, es todavía muy joven para el mundo del arbitraje y le quedan muchos años en la élite. ¿Qué sueños le quedan por cumplir?

G. P.: Te he dicho anteriormente que a mí me gusta pensar a corto plazo. Tenemos ya a la vista la nueva temporada y ya tenemos equipo con el que trabajar. Tengo mucha ilusión y muchas ganas por estar con ese equipo y trabajar partido a partido. Si se trabaja con las mismas ganas, la misma ilusión y partido a partido, seguiré consiguiendo cosas a corto plazo.

E.: De eso precisamente le iba a hablar, porque no hemos encontrado por ningún lado si ya tenía trío arbitral con el que dirigir el año que viene. No sé si nos puede dar la exclusiva, por así decirlo.

G. P.: Sí, voy a estar con Jorge Figueroa como árbitro y con Yeray (Carreño Carrera), tinerfeño. Jorge es de Sevilla, todos sabemos quién es Jorge, un árbitro con gran experiencia al que conozco desde hace 16 años. A Yeray también desde hace unos pocos, y estoy segura de que voy a estar encantada con ellos. Vamos a trabajar con muchas ganas y partido a partido.

E.: Como hemos mencionado, pertenece al comité de árbitros de la Federación Extremeña de Fútbol, aunque es verdad que nació en Madrid pero se fue desde muy pequeñita a vivir a Badajoz. ¿Cómo ve el presente y el futuro del arbitraje extremeño?

G. P.: Tengo que decir que en Extremadura tenemos entre Jesús, Ángel y yo hay tres árbitros en Primera División, y luego tenemos otros tres en Segunda División. Creo que a nivel de Extremadura estamos gozando de un buen momento y eso hace que al final muchos chicos y chicas que comienzan puedan mirar ese escaparate y quieran conseguir llegar a Primera o a Segunda División.

E.: Jesús Gil Manzano y Ángel Nevado Rodríguez están ahora mismo en la Copa América. ¿Ha seguido su participación en el evento?

G. P.: Siempre los sigo, pero la verdad es que intento seguir todas las competiciones porque me encanta el fútbol, como te he dicho anteriormente. Me encanta el arbitraje y tener a Jesús y a Ángel ahí obviamente es fantástico. Al final, una Copa América no se hace todos los días. De hecho, es la primera vez en la historia que están europeos pitando allí, y más en concreto españoles. Estoy siguiendo cada partido, claro.

E.: También hemos leído que está estudiando la carrera de Magisterio. ¿Le gusta formar a niños y jóvenes?

G. P.: Sí, me ha encantado siempre. Creo que es bueno seguir formándose académicamente y también como persona. Me ha encantado siempre la enseñanza de todo tipo, y ya no me queda nada para acabar el Grado en Educación Primaria. Seguiré estudiando y formándome como persona y a nivel académico.

E.: Nosotros también compartimos esa pasión por la formación, en nuestro caso enfocada a los árbitros con plataformas como CloudLab. Aunque me ha dicho que piensa a corto plazo, viendo su experiencia en el arbitraje y su carrera como educadora, ¿le gustaría, pensando en un futuro muy lejano, seguir ligada al arbitraje formando a los árbitros del futuro? ¿O es algo que todavía no se ha planteado?

G. P.: Yo espero que eso quede lejos. Sí es verdad que el árbitro al final va a ser árbitro siempre. Cuando acabe mi etapa como árbitro la verdad es que no lo he pensado nunca, pero es verdad que hay que verlo todo en ese momento, cómo estoy o dejo de estar. Sí que es bonito siempre intentar estar ligada al mundo que te ha apasionado.

E.: Pasando a hablar de su forma de arbitrar, ¿qué tres palabras utilizaría para definirla, o para definir el arbitraje en general?

G. P.: Mi vida. Es mi vida. Al final son 18 años ya los que llevo desde mi primer día y, si te digo la verdad, se me han pasado muy rápidos. Creo que esta etapa me ha servido para todo en la vida, porque me ha aportado valores y una forma de vivir que ahora mismo no me imaginaría estar sin ello. Por eso te defino esto como mi vida.

E.: Le he pedido tres palabras, pero las otras dos le sobran (risas). ¿Y cómo se vive con el error? Porque el arbitraje es una profesión que siempre da que hablar sobre los fallos y siempre está en la lupa de los medios de comunicación y de los aficionados.

G. P.: Al final el árbitro siempre tiene que trabajar con el error porque forma parte de nuestro trabajo. Nosotros somos muy críticos, cuando acaban los partidos tenemos que hacer un autoanálisis y sabemos perfectamente cómo ha salido el partido, lo que no ha salido, la toma de decisiones… Creo que al final al árbitro le hace grande eso, la crítica, el poder de crítica. Eso es fundamental para seguir mejorando.

E.: Hemos hablado de arbitraje femenino, sobre todo de Marta y de usted. En Segunda hay dos asistentes, Judit Romano y Eliana Fernández. ¿Las ve pronto acompañándola?

G. P.: ¿Por qué no? Ellas son grandes asistentes y estoy segura de que, si siguen trabajando así de bien y haciendo su trabajo, por qué no lo van a conseguir, claro que sí. Todo es posible. Lo importante de esto es que ellas tienen la oportunidad, al igual que yo, de demostrar su valía porque trabajamos con la misma igualdad que cualquier compañero. Si ellas han llegado ahí es porque se han merecido estar, y si llega el día en que cualquiera de las dos está en Primera División será porque se lo merezca, no porque se lo regalen, obviamente.

E.: Las dos últimas: si tuviera que cambiar el fútbol por otro deporte al que dedicarse, ¿cuál sería?

G. P.: Atletismo. Tuve la oportunidad de estar, durante un mes eso sí, en atletismo, y luego he podido hacer carreras a nivel popular y siempre me ha gustado. Era muy duro, tengo que decirlo. Se entrenaban muchos días y por aquel entonces yo era una niña, y al final necesitaba tiempo para mí. Por eso fue por lo que no aguanté mucho tiempo, pero siempre me ha encantado el atletismo.

E.: ¿Era más de larga distancia, corta, vallas…?

G. P.: Siempre he sido completa en ese sentido. Si tuviera que definirme, he tenido un poquito de explosividad, pero también bastante fondo. Creo que he sido equilibrada en las dos capacidades.

E.: Y, por último, ¿qué consejo les daría a todas aquellas personas que se quieran dedicar al arbitraje?

G. P.: Les diría que, si este es el mundo que les gusta y les apasiona, prueben que les va a encantar. El arbitraje me ha aportado todo en mi vida, muchos valores y muchas personas sobre todo que me han aportado muchísimo, pero obviamente te tiene que gustar. Te tiene que gustar el deporte y ver mucho fútbol, pero si te gusta que intenten probar. Eso sí, con mucho sacrificio y mucha constancia se consiguen las cosas, pero se llegan a conseguir.

E.: Al final, todos más o menos destacan lo mismo: los valores que les da el arbitraje y que, si lo haces con pasión, es un mundo que te va a encantar. Muchas gracias, Guadalupe, por atender a Laboratorio Hipermedia y a #UnaSemanaUnaFederación. Esperamos que el año que viene, con ese cambio de compañeros, vaya mínimo igual de bien que estos dos anteriores.

G. P: Muchísimas gracias a vosotros. Ha sido un placer.

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