Pau Cebrián Devís: «Sé que el día que deje de ser árbitro lo voy a echar muchísimo de menos»

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Como el turrón, #UnaSemanaUnaFederación, el espacio de Laboratorio Hipermedia en el que cada mes hablamos durante una semana acerca de las principales iniciativas y proyectos de una Federación Territorial Española, vuelve por Navidad.

Para este mes de enero, hemos escogido como nuestra protagonista a Federació de Futbol de la Comunitat Valenciana, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de charlar con uno de los árbitros asistentes punteros en el fútbol nacional e internacional: Pau Cebrián Devís.

Con innumerables partidos a sus espaldas y una final de Champions como cima de su carrera, la mano derecha de Mateu Lahoz sobre el verde atiende a nuestro compañero Carlos Chelle a través de videollamada para repasar toda su trayectoria en el arbitraje y tratar diversos temas de actualidad.

Entrevistador: Lo primero de todo, muchas gracias por atendernos, Pau

Pau Cebrián: Muy buenas tardes, Carlos. Un placer estar aquí con todos vosotros.

E.: Como decía, el que esté al tanto del mundo del arbitraje le conoce perfectamente. Pero, para quien no, ¿quién es Pau Cebrián dentro y, sobre todo, fuera del campo?

P. C.: Sobre todo, Pau Cebrián es un amante del fútbol. Toda la vida vengo de una familia muy futbolera y he sido un consumidor habitual de lo que es el fútbol. Me ha encantado jugar al fútbol, soy un apasionado del mismo, y al final tuve la suerte de que mi pasión sea mi profesión. En su momento además estudié la carrera de Matemáticas, soy profesor de matemáticas… Soy un afortunado, la verdad.

E.: Del tema de las matemáticas hablaremos luego, que es un tema interesante. Comentaba que sí que tiene tradición futbolera en su familia, y hemos visto en alguna entrevista que hablaba de un familiar que era relativamente famoso en los campos regionales de Valencia. No sé si puede contarnos un poquito.

P. C.: Te veo informado (risas). Sí, era mi tío. Paco Devís ‘el Mexicano’, se le conocía así. Ha jugado a nivel regional por un montón de equipos y la verdad es que era un muy buen futbolista. Yo cuando era un chaval iba constantemente, domingo sí y domingo no, allí a verlo con mi familia y la verdad es que fue un poquito el iniciador de todo esto. Además, a mi abuelo también le encantaba el fútbol y a partir de ahí se originó lo que es mi pasión.

E.: ¿Y por qué decide ir por el camino del arbitraje?

P. C.: Al final, decidí ir por el camino del arbitraje simplemente porque quería seguir vinculado al fútbol. Yo jugaba al fútbol y al mismo tiempo estaba estudiando la carrera de matemáticas y ya como que no me daba. No tenía tanto tiempo para ir a entrenar, me faltaba un poquito, y decidí moverme por el tema del arbitraje. La verdad es que fue una decisión superacertada porque me sirvió para tener mi dinerillo cuando era joven, comprarme mi primer coche y año tras año ir ascendiendo e ir mejorando. Y, al final, se ha convertido en uno de los centros de mi vida.

E.: Sabemos que además el arbitraje, siendo árbitro internacional, deja poco tiempo libre entre partidos de LaLiga, creo que ha hecho Copa esta semana (la entrevista se grabó el 2 de diciembre), en el parón de selecciones estuvo en Bosnia… En ese poco tiempo libre del que dispone, ¿qué le gusta hacer?

P. C.: Sobre todo, me gusta frenar, me gusta parar. Llevamos un ritmo muy, muy, muy alto. Sobre todo esta temporada que hay partidos de selecciones, también de competiciones europeas, de Liga, de Copa, además está el VAR… Estamos constantemente, o bien en los terrenos de juego, o bien en el VOR. Entonces, lo que a mí me gusta cuando vengo aquí es la tranquilidad, encontrarme con mis amigos, ver a mi familia, estar con mi chica… Eso es lo que a mí realmente me da paz y me da ese plus para poder coger fuerzas y seguir con energía con lo que estoy haciendo.

E.: ¿Y consigue desconectar, o al final tiene ese runrún de que el arbitraje está siempre ahí, en su mente?

P. C.: No, al final como te he dicho anteriormente yo soy un enfermo del fútbol, siempre lo he sido. Ahora sí que es verdad que un pelín menos, pero porque intento abstraerme un poquito. Al final, el estar tan metido… Creo que más no te da mejores posibilidades a posteriori, pero sí que es verdad que es imposible que yo me evada de ver partidos de fútbol, es imposible que deje de estar informado de la actualidad porque es mi profesión y, además, como te he dicho anteriormente, es que es mi pasión. No puedo, pero sí que es verdad que intento encontrar mis momentos de apartarme.

E.: Y con tanto viaje, ¿no cansa mental y físicamente? Es verdad que es una profesión que es corta, al final hasta los 45 más o menos, aunque ya no hay límite de edad, es cuando estáis en activo. ¿Todo lo demás lo compensa?

P. C.: Al final, es un todo. Lógicamente, cansado estás porque los viajes se hacen largos, son muchos días fuera de casa… De alguna manera, eso pesa, no te voy a decir que no. Y mentalmente también es como que a la cabeza le cuesta un poquito resetear. Pero, quieras o no, compensa, por supuesto. Y compensa con creces porque me estoy dedicando a lo que amo. No hay nada mejor que eso.

E.: Hablábamos antes de esa tradición futbolera en su familia. ¿Ellos se esperaban que se dedicara al arbitraje?

P. C.: El iniciador de todo esto fue mi padre. La idea surgió de él porque él veía que echaban un partido de Segunda B o de Tercera División en la tele y yo lo veía, o me veía que estaba constantemente leyendo periódicos y cosas relacionadas con el fútbol. Cuando él vio que mi apetito por el fútbol de alguna manera disminuía porque no me llegaba, no daba, me dio la idea. Tanto él como mi abuelo siempre han creído muchísimo en mí. Ha sido una situación que realmente he ido viviendo año tras año, he ido viendo mis posibilidades y al principio para mí no era mi meta llegar a Primera División, ni ser internacional ni todo lo que he podido conseguir, que es un sueño. Yo estaba centrado en mi carrera, en hacer lo mejor posible mis partidos y, poco a poco, al final las miras apuntan más arriba. Te vas marcando objetivos más a corto plazo y, al final… Una pasada.

E.: Cómo ha comentado, es Licenciado en Matemáticas. ¿Cree que le ha servido de algo esa carrera para aplicarlo al arbitraje? Quizás no tanto sobre el terreno de juego, sino más en cuanto a mentalidad.

P. C.: La verdad es que la carrera de matemáticas es una carrera dura y complicada a la que la he tenido que dedicar tiempo y esfuerzo. El arbitraje también. Ahora mismo, además, está el tema del estudio de los equipos: hay muchísimas estadísticas, tienes Wyscout, InStat, Transfermarkt… Tienes un montón de sitios donde puedes encontrar información y ahora mismo sí que le veo más provecho y más cercanía.

E.: Además, ha comentado que es profe de Matemáticas. Corrígeme si me equivoco, pero hemos visto además algún libro de docencia escrito por usted. ¿La docencia es un mundo que le apasiona?

P. C.: Sí, la verdad es que empecé a estudiar la carrera de Matemáticas y no tenía como meta tampoco el ser profesor. Pero, al final, una cosa te lleva a la otra y estuve seis años de profesor de Secundaria. Lo del libro es una cosa que empezó también mi padre. Tanto mi padre como mi madre han sido profesores. Él empezó a escribirlo y llegó un momento que ya no podía escribirlo y entonces yo tomé su lugar y lo terminé con el equipo que teníamos. Es una de esas cosas bonitas que he hecho en la vida, la verdad.

E.: Al final, se le ve mucho arraigo familiar tanto en el tema del fútbol como en el de la docencia.

P. C.: Sí, sin duda.

E.: En LabHipermedia también compartimos esa pasión por la docencia. Supongo que lo sabe, pero nos dedicamos a crear herramientas para la formación deportiva, concretamente de árbitros, como CloudLab. ¿Qué tal se desenvuelve con este tipo de tecnologías de formación?

P. C.: Muy bien, creo que todas estas cosas son algo muy positivo para nosotros porque al final nos facilitan el acceso al material, y eso para nosotros es oro. La verdad es que estamos supercontentos

E.: De cara al futuro, aunque esperamos que aún le quede cuerda para rato, ha comentado que ya ha sido profe durante seis años, también sé que en el Comité de la Comunitat Valenciana da charlas a árbitros… ¿Se ve en el futuro más ligado a la docencia de las Matemáticas o al tema del fútbol?

P. C.: Es una pregunta con difícil respuesta, porque no se sabe lo que va a ocurrir en el futuro. Tengo ambos caminos abiertos y la verdad es que, como te he dicho anteriormente, el fútbol es mi pasión. A mí me encantaría seguir vinculado al fútbol. Me gustaría que mi carrera arbitral lógicamente se alargara lo máximo posible, porque sé que el día que deje de ser árbitro lo voy a echar muchísimo de menos, y también me encantaría en un futuro próximo, cuando esto se termine, poder ayudar a los chavales y a los árbitros desde otra posición. Y, además, tengo el otro camino que es el de las Matemáticas. Yo la verdad es que con los chavales me entiendo muy bien y es una opción que no se descarta.

E.: Centrándonos ya en sus inicios en el arbitraje, ¿recuerda su primer partido? ¿Cómo fue, dónde, cómo era el campo?

P. C.: Recuerdo que era un partido a las nueve de la mañana que hacía muchísimo frío. Era de fútbol 7. No recuerdo exactamente ni los equipos ni dónde fue, en Valencia seguro, pero sí que recuerdo que me encontré superbién y supercómodo. Es una cuestión de que yo había mamado tanto el fútbol, había vivido tanto el fútbol que yo ya sabía perfectamente cómo se tenía que desenvolver el árbitro dentro del terreno de juego. Eso te da muchísimo.

E.: Todos o casi todos empiezan como árbitros principales en esas categorías. ¿En qué momento decide cambiar su función y pasar a ser árbitro asistente?

P. C.: Yo estuve en Preferente como cuatro o cinco temporadas. Al mismo tiempo, compaginaba y salía de árbitro asistente en Tercera División. En ambos roles me encontraba supercómodo. El hecho de que me cambiara fue una situación de que llegó un momento en que vi que no seguía ascendiendo y mis metas en ese momento concreto eran seguir evolucionando. Entonces, simplemente me eché para adelante, tomé la decisión y ha sido una de las mejores decisiones de mi vida.

E.: ¿Y cuál es la función que más le atrae de su labor como árbitro asistente?

P. C.: ¿La función?

E.: Sí. Al final, muchas veces parece que se circunscribe todo al fuera de juego, pero hacen muchas más cosas que eso.

P. C.: Por supuesto, tú mismo lo has dicho. Sí, un árbitro asistente está con el tema del fuera de juego y prácticamente es una labor que en el 80-90% de las ocasiones es solo suya. Hay un 20% que tiene que ver con trabajo en equipo. He puesto un porcentaje por poner uno, pero luego el árbitro asistente está a otras mil cosas, está ayudando constantemente al árbitro y creo que esto realmente en global es el motivo principal por el que el árbitro asistente está en el campo. Para mí, como te digo, esa es la labor más esencial que tiene la figura que yo represento.

E.: De lo que acaba de contestar ya más o menos me puedo imaginar su próxima respuesta, pero supongo que está al tanto de que Arsène Wenger habló hace poco de que la FIFA estaba estudiando la posibilidad de automatizar el fuera de juego; de hecho, se está probando ahora en la Arab Cup un sistema semiautomatizado. Hubo voces que decían que el árbitro asistente iba a desaparecer, ¿cómo ves el futuro de su rol?

P. C.: A esto no te sé responder porque hemos visto que, en muy poco tiempo, en un breve espacio de tiempo, el fútbol ha cambiado muchísimo. Ha hecho un cambio radical. El fútbol siempre ha sido un deporte muy conservador en el que los cambios han sido poquito a poquito y costaba mucho modificar las Reglas del Juego. Y hemos visto que, de repente, en poco tiempo, con la introducción del VAR el fútbol ha cambiado completamente.

A partir de ahí, ¿cómo veo el tema de los árbitros asistentes? No lo sé, la verdad, pero sí que creo que dentro de un terreno de juego es importante que haya un equipo, no una persona. Al final, con un equipo ves mucho más, tienes distintos ángulos de visión ante una misma situación y, para mí, eso es algo esencial para acertar, lo que al final es nuestra labor y nuestro trabajo.

E.: Al final, por ejemplo, una falta que haya cerca de vuestra zona de influencia el árbitro va a estar más atento, si va a ser un centro, de lo que va a pasar dentro del área, mientras que los árbitros asistentes están más atentos del lanzamiento o de la barrera… Como dice, el trabajo en equipo es superimportante en vuestra labor.

P. C.: Sin duda.

E.: Además, muchas veces, sobre todo en categorías inferiores como Tercera División en la que no suele haber cuarto árbitro, tienen esa presión añadida de tener que lidiar con los banquillos. ¿Cómo se trabaja teniendo a un entrenador o a un suplente detrás que en cierto momento se calienta y empieza a protestar siendo los que más cerca están de ellos?

P. C.: Con absoluta naturalidad. Todo el mundo en el terreno de juego está haciendo su trabajo para obtener el mejor rendimiento posible, tanto a nivel individual como a nivel grupal. Lo más importante es que haya comprensión por ambas partes. Entiendo que las personas en determinadas ocasiones podemos venirnos un poco arriba, ponernos nerviosos o estar felices… A partir desde esa comprensión y, sobre todo, desde el respeto, que eso es lo primero que debe de haber, todo sale bien y todo es natural. La verdad que muy bien, he tenido muy poquitos problemas con entrenadores y con jugadores y estoy convencido de que eso va a seguir así porque desde la comprensión todo se entiende y todo se arregla.

E.: No voy a ser malo ni le voy a preguntar por algún nombre de alguien que fuera especialmente protestón, por ejemplo, pero sí que le voy a hacer la pregunta contraria. ¿Recuerda algún entrenador o algún jugador que fuera especialmente educado a la hora de trasladar que no estaba de acuerdo con alguna jugada?

P. C.: Un entrenador… Para mí, te diría (Marcelo) Bielsa. Tanto en el campo como luego en sus declaraciones me parece muy top. Pero ya te digo, es una impresión personal. No le conozco prácticamente de nada, he compartido con él varias temporadas cuando estuvo en el Athletic de Bilbao y sé cómo es él en el terreno de juego, pero simplemente eso. Es mi parecer.

E.: Además, una anécdota para quien no lo sepa. Normalmente en Liga vais un árbitro asistente internacional y otro que no lo es. ¿Cómo os distribuís en el campo?

P. C.: El árbitro asistente internacional normalmente está de uno, en la zona de banquillos, y el árbitro asistente nacional está en la zona opuesta. Desde la normalidad de que al final todos somos compañeros y no hay rangos ni nada, simplemente uno de los dos es internacional y el otro no, pero somos iguales, sin ningún tipo de diferencia. De hecho, hay árbitros asistentes nacionales que, para mí, son megatops. Te los pondría en el top tres.

E.: Y, volviendo a los inicios, ¿Tenías algún referente en el mundo del arbitraje?

P. C.: Como te he explicado anteriormente, yo entro en el arbitraje por mi amor al fútbol y por mi pasión por el fútbol. Mis referentes, en aquel momento, no eran árbitros. Además de que en aquel momento tampoco había la información que hay hoy en día. En aquel momento mis referentes eran más futbolistas, a mí me gustaba ver cómo se jugaba al fútbol, ver a determinados equipos cómo jugaban, y eso es lo que me llevó a mí al arbitraje. Con el paso del tiempo sí que es verdad que he conocido a gente que hoy en día son mis referentes porque he trabajado con ellos, tienen unas capacidades diferentes a mí que admiro profundamente y esto ha llevado a que sean eso para mí, además de amigos, compañeros…

E.: Esa era precisamente la siguiente pregunta que le iba a hacer, si ahora mismo tenía alguna persona que diga: “Me encanta cómo lo hace, cómo arbitra, me fijo en él para mejorar…”

P. C.: Como te he dicho antes, mis referentes son la gente de la que yo he podido aprender. Y son personas que han estado en mi equipo, porque son realmente los que he podido conocer de verdad más profundamente y de los que he podido sacar conclusiones. No me gustaría darte la lista porque no me gustaría dejarme a ninguno, peor bueno… La gente con la que he compartido tiempo, con la que he podido reflexionar sobre fútbol, que me ha aportado…

Venga, me voy a lanzar a la lista. De árbitros asistentes, por ejemplo, Xavi Aguilar (Rodríguez), que ya no está en activo. Con él la verdad es que pasé muy buenos ratos. En mi primer año, cuando yo llegué al equipo con Toño Mateu, él estaba de internacional y yo de nacional y la verdad es que fue superproductivo para mí y aprendí muchísimo de él. Luego también estuvo Jon Núñez (Fernández), que para mí es una de esas personas que realmente dan valor a lo de ser árbitro porque con él, a parte del tema profesional, se ha unido el tema emocional y es una persona a la que admiro profundamente tanto dentro como fuera del campo. Iker (de Francisco Grijalba), que también coincidí con él. Él apareció en nuestro equipo cuando se fue Jon y venía con muchísima ilusión, con muchísimas ganas y me aportó ese plus de energía que él tenía porque le sobraba, le salía por las orejas la energía y las ganas de aprender. Por supuesto, con Roberto Díaz Pérez (del Palomar), con el que comparto constantemente partidos en el extranjero y que me parece un asistente supertop tanto dentro como fuera del campo.

Y ya, por finalizar, con Toño Mateu (Lahoz), que es mi árbitro. Es la persona con la que he compartido muchísimas cosas, muchísimos años… Con la que he aprendido y desaprendido sobre fútbol, porque hay veces que hay que desaprender también. La verdad es que, si hablamos de un referente arbitral para mí, es él, es Toño.

E.: Tenía pensado preguntarle sobre él, luego lo retomaremos. ¿Cómo se prepara antes de un partido? ¿No sé si tiene alguna manía, algo especial que haga antes de saltar al campo o que hagan en modo ritual con Mateu y con el resto?

P. C.: No, qué va. Normalmente es todo muy rutinario. Lo típico de comer, siesta, vas para el campo… Todo es muy rutinario y es lo que a cada uno le nazca. Yo en particular no tengo ningún tipo de manía.

E.: Sí que hay gente que nos comentaba en entrevistas anteriores a lo mejor algún objeto… Pero en su caso nada, superstición 0.

P. C.: No, no. No tengo objetos porque los pierdo, soy un poco desastre (risas).

E.: Corrígeme si me equivoco, porque es verdad que cuesta más encontrar información sobre árbitros asistentes que sobre árbitros principales, lo reconozco, pero solo pasó dos años por Segunda. En 2010 subió a Primera y ya en 2012 estaba arbitrando internacionalmente. ¿Cómo recibió esas noticias tan importantes y además con tan poca distancia entre ellas?

P. C.: Pues ya te puedes imaginar. Ascender a Primera División, y además con Toño… Me empezaron a llegar partidos que jamás me hubiese imaginado que iba a estar en estadios así, con equipos y jugadores así, y la verdad es que fue una pasada. Aquel año para mí fue puff, de flipar constantemente. Era una novedad que realmente no te esperabas y cada partido superaba al anterior, y luego inmediatamente después me llegó el tema de la internacionalidad y empecé a hacer partidos en el extranjero. Para aquello ya no tenía ni palabras, así que poco más que decirte.

E.: ¿Y fue complicada la adaptación en tan poco tiempo? Porque al final en dos años pasó de estar en Segunda División a estar en campos internacionales. Supongo que ahí hubo un shock, ¿no?

P. C.: Bueno, al final el shock más que nada es como hormiguitas en el estómago. Porque luego tú sales al campo y es fútbol. Estés en Primera División, en un partido internacional, en Tercera División… Todo es fútbol. Sí que es verdad que la repercusión es diferente y tiene unas connotaciones diferentes, pero si tú eres capaz de simplificar que estás en un campo con 22 jugadores, que eres persona y te vas a equivocar, que vas a llegar hasta donde vas a poder y lo metes dentro de esa naturalidad es todo mucho más fácil. Si te empiezas a hacer montañas mentales, entonces todo se complica.

E.: Como decíamos al principio, ya es historia del arbitraje, hay que reconocerlo. Ha arbitrado en Eurocopas, Mundiales, más de 200 partidos en Primera… Supongo que sé cuál me va a decir, pero ¿hay algún partido que recuerde con especial cariño?

P. C.: Pues dos, hay dos partidos. Habría más, te diría más, pero especiales de verdad, los más especiales, serían dos. La final de la Copa del Rey aquí en Mestalla, en mi casa, con mi familia en las gradas… Estar en mi ciudad y ver ese ambiente fue para mí una pasada. Y luego la final de la Champions, con todo lo que significa una final de la Champions… Aquel día sí que me hice un poquito de montañas en la cabeza y me costó dormir la siesta, de hecho no pude. Tuve que irme a dar vueltas por la ciudad.

En especial esos dos, pero luego hay muchísimos más, lógicamente: el debut en el Mundial, el debut en la Eurocopa… Todos esos son también partidos muy bonitos.

E.: Al final los debuts siempre se viven con especial emoción, pero es verdad que arbitrar una final de Champions es casi como el culmen de una carrera arbitral. Más que eso quizás solo puede haber la final de un Mundial. Además, fueron tres valencianos, ya que estuvo con Mateu y también estaba Juan Martínez Munuera en el VAR. ¿Se siente más especial por el hecho de haberlo vivido además con dos paisanos como ellos?

P. C.: Bueno, por el hecho de ser paisanos te diría que no. Más que nada es la cercanía personal, el haberlo vivido con mi equipo, lo que realmente le da valor. El hecho de ser valencianos sí, es bonito, pero lo otro es mucho más, dos o tres escalones más.

E.: Hemos hablado ya de él, además de otros árbitros, pero su carrera va estrechamente ligada en los últimos años a Mateu. Ya nos lo ha contado un poco, pero ¿qué significa para usted, quizás no tanto a nivel arbitral sino más a nivel personal?

P. C.: Yo con Toño he vivido de todo. Aparte del tema profesional, nosotros hemos estado muy íntimamente ligados a nivel personal. Conozco a su familia, él conoce a la mía, tenemos muchos amigos en común también… Él es como parte de m familia hoy en día. Y durante toda mi carrera lo mismo, por lo que Toño para mí es una persona muy especial y siempre va a serlo en todos los sentidos.

E.: No sé si antes de Primera División ya habían arbitrado juntos o no.

P. C.: Sí, sí. Arbitramos juntos algunos partidos cuando él estaba en Tercera División… Creo recordar que en Preferente igual también alguno. Y cuando él ascendió, un partido de ascenso a Segunda B, fui con él, fuimos juntos. La verdad es que además del tema de que estamos juntos en el fútbol profesional, antes ya nos conocíamos.

E.: ¿Y antes tenían ya muy buena relación o el roce ha hecho que fuera a más?

P. C.: No, no, antes ya teníamos muy buena relación, la verdad.

E.: En el ámbito internacional suelen formar trío con el vasco Roberto Díaz Pérez del Palomar, al que ya hemos mencionado antes. Le quería preguntar si se hace raro, aunque supongo que ya es costumbre, el hecho de cambiar de compañero: en Liga estáis con Rubén Porras y en partidos internacionales con él.

P. C.: Raro no se hace. Rober para mí es lo mismo, normalmente no comparto con él partidos aquí en España pero Rober es mi equipo también. Tanto él como Richi (Ricardo de Burgos Bengoetxea, árbitro principal) o como Jon son mi equipo porque tenemos una afinidad y una relación bonita, Lógicamente yo sigo sus partidos también muchísimas veces. Y Rubén ha venido nuevo al equipo y la verdad es que se ha adaptado magníficamente, es un chaval encantador y entre todos estamos ayudando a que él se acople al equipo lo más pronto y rápido posible, y lo está haciendo perfectamente. No se hace raro, al final es la misma historia: tú vas al partido, intentas que el equipo se conjunte lo mejor posible independientemente de quién tengas de compañero. Y si viene otro nuevo pues lo mismo, al que llegar darle la máxima confianza y libertad para que sea él mismo y eso es lo que hacemos siempre. No se hace raro, qué va, es un placer cada vez que comparto con cualquiera de ellos.

E.: Hablando de Rubén Porras, he visto en varias entrevistas que ha dado que tanto Mateu como usted eran referentes para él. No sé si le pide consejos, si ha querido dárselos o si prefiere que haga su camino. ¿Cómo es su relación?

P. C.: Nuestra relación es muy buena, por supuesto que hablamos de fútbol, faltaría más. Él está dentro de mi equipo, o yo estoy dentro del suyo, y tenemos que compartir ideas, discutir situaciones, en algunas estar de acuerdo y en otras no, llegar a puntos de vista comunes, similares o parecidos… Y claro, él me pide consejo y yo le pido consejos a él, porque él también es un árbitro de Primera División y a la vez una persona diferente. Él tiene un punto de vista que es suyo propio y a mí me interesa saber y escuchar puntos de vista que no son los míos porque, al final, escuchando a otras personas muchas veces tu idea puede cambiar o se puede modificar un poquito, y eso siempre es interesante, por supuesto. Hay intercambio de información, sin duda, siempre.

E.: Esa es una de las cosas bonitas del arbitraje, son un equipo y entre los dos árbitros asistentes o entre los tres junto con Mateu os retroalimentáis mutuamente. Aunque usted tenga una carrera más dilatada ahora mismo que Porras, seguro que aprende mucho.

P. C.: Muchísimo, y además tú has introducido en esta ensalada a Toño y también es importante conocer la opinión del árbitro sobre ciertas acciones porque él lo vive desde otro prisma, desde otra posición y de otra manera. Y también es importante para nosotros ver cómo está digiriendo él nuestras situaciones, cómo las está viviendo. La decisión al final va a ser en común y necesitamos escucharle a él también.

E.: Le quiero preguntar por otros dos compañeros de profesión. El primero, Juan Carlos Yuste, que hace poquito ha vuelto a los terrenos de juego en el derbi catalán después de haber estado en la UCI ingresado por un problema de salud. ¿Cómo recibió la noticia de su enfermedad y de su gravedad?

P. C.: A Juanki lo conozco desde que estoy en Segunda División porque él lleva una carrera arbitral larguísima, con muchísimos éxitos. Es un árbitro asistente que está muy bien posicionado, que siempre lo ha estado. Además, muy buen compañero, al que admiro. Con tristeza, lógicamente, porque cuando eso le ocurre a un compañero no es nada agradable. Y al mismo tiempo con mucha alegría porque él ha vuelto con mucha fuerza. Hace unos días lo vi en Madrid y lo vi supercontento, radiante, feliz, sonriendo… Parecía un niño y parece mentira, porque lleva muchísimos años de carrera profesional, pero de todo lo malo o de casi todo se puede encontrar algo positivo y a él le ha dado un subidón de energía. Ya te digo, se le ve muy bien, muy feliz, y me alegro muchísimo por él.

E.: Nosotros nos sumamos a esa alegría. De hecho, en LabHipermedia tenemos mucho contacto con él tanto a través del CTA español como a través de su labor en el Comité de Árbitros de Fútbol de Madrid.

Por otra parte, han pasado ya otros árbitros asistentes por #UnaSemanaUnaFederación. La primera fue la ex árbitra asistente Yolanda Parga, que por ejemplo arbitró la final de un Mundial y es toda una referente. Y la segunda, por la que sí le quería preguntar, es Guadalupe Porras. No sé si tiene mucha relación con ella aparte de coincidir en seminarios y demás. ¿Cómo la ve sobre el terreno de juego?

P. C.: Guadalupe es una compañera más. Además, como tú dices, creo que debe ser espejo porque ahora mismo está en un sitio y una posición muy visible y hay muchísimas personas y chicas que la están viendo cada fin de semana y pueden aprender muchísimo de ella y verse en un futuro como ella. Para mí es un espejo, y solo hay que verla actuar en el terreno de juego. Es una asistente muy muy buena. He coincidido con ella una vez, en un partido en el Wanda (estadio del Atlético de Madrid), y mi trato con ella es correcto, es bueno y nos llevamos bien.

E.: Creo que la siguiente puede ser la pregunta más difícil, es la que más os suele costar. Si le pidiera solo tres palabras para definir su forma de arbitrar, ¿cuáles elegiría?

P. C.: ¿Mi forma de arbitrar? Pasión, compromiso y estoy entre disfrute o neutralidad, pero bueno, te he dicho cuatro.

E.: Nos vale (risas). No sé si quiere desarrollar un poquito cada una y el por qué las elige.

P. C.: Pasión porque creo que es imprescindible para hacer cualquier tarea de manera correcta, es necesaria porque si tú no tienes esa pasión te estancas, y estancarse es no evolucionar. Por lo tanto, yo creo que es necesario para cualquier árbitro, para cualquier deportista o para cualquier persona en cualquier ámbito. ¿Qué más te había dicho?

E.: Me ha dicho compromiso.

P. C.: Lo mismo, necesitas estar contantemente comprometido. Por ejemplo, cuando eres joven, tienes un partido a las nueve de la mañana y tus amigos se van de cena o salen a tomar unas copas y te tienes que quedar. O tienes un examen, que tienes que estudiar reglas, y te tienes que quedar a estudiar porque para ti es importante. Es necesario estar comprometido, además de estar comprometido en cuanto al equipo. Una vez sales al campo no vale dar el 99%, tienes que dar el 100% y eso es compromiso, y tienes que ayudar al compañero. Entre todos debe de sumar un equipo. Innegociable el compromiso.

Neutralidad porque si eres árbitro debes de ser totalmente neutral, no te debes dejar llevar por nada más y simplemente juzgar las situaciones que ocurran sobre el terreno de juego para ser lo más justo posible.  Y la siguiente era…

E.: Ahora mismo yo tampoco lo recuerdo. ¿Liderazgo, podía ser?

P. C.: No, liderazgo no… Era disfrute. Lógicamente, es lo mismo que la pasión: si tú disfrutas con una tarea es muchísimo más fácil que esa tarea salga de forma eficiente y mejor. Es necesario, y tanto en el arbitraje como en la vida pasas altos y bajos. Si tú no disfrutas de cada partido, de cada viaje, es como que vas perdiendo valor, y eso resta al final de todo. Imprescindible también.

E.: ¿Y cómo convive con el error? Poque es verdad que el arbitraje es una profesión en la que siempre se habla mucho más de los fallos que de los aciertos y en la que es muy importante también el autoanálisis. ¿Cómo vive con ello?

P. C.: Antes te he hablado de las hormiguitas en el estómago, que es un poquito como convivir con la presión, ver que estás arbitrando un partido que está siguiendo mucha gente, en el que estás en el foco… Eso lo llevamos siempre muy bien, porque yo salgo al campo y es fútbol. El tema de la gestión del error es verdad que me cuesta un poquito más, te tengo que ser sincero, sobre todo en mis primeros años. Era demasiado perfeccionista, cualquier mínimo error me perseguía… Eso, con el paso del tiempo, lo he ido puliendo y mejorando y tengo claro que, como te he dicho anteriormente, somos personas y hay que verlo desde la normalidad, nos equivocamos. Y estando tanto en el foco, hay un momento en que tienes que decir basta y tienes que parar de darle vueltas porque darle más vueltas a un camino al final no te lleva a encontrar el sitio que estabas buscando, no te lleva a sacar mejores conclusiones o de más valor. Como te he dicho, cuando era más jovencito, peor, pero con el paso del tiempo eso lo he ido mejorando y ahora soy capaz de darle una normalidad, entenderlo como que somos personas y ya está.

E.: La experiencia es un grado, como se suele decir. Es un topicazo.

P. C.: Sin duda (risas).

E.: Le quería preguntar también por un dato que no sé si será correcto. ¿Ha arbitrado un par de partidos en la Liga de Arabia Saudí?

P. C.: Sí, sí.

E.: Cuéntanos un poco.

P. C.: Sí, partidos de la liga árabe que demandan árbitros españoles. He tenido la suerte de ir a un par o tres. Un fútbol diferente, un ambiente diferente también de público, muy caluroso… A los jugadores no los conoces, la forma de ser también es diferente… Es una experiencia más que también es enriquecedora y bonita.

E.: Sí que recuerdo hablando precisamente con Guadalupe Porras que ella lo que más destacaba de arbitrar internacionalmente era sobre todo eso, ver otras culturas deportivas y futbolísticas y ver cómo de iguales y de diferentes son con respecto a la española. No sé si, en ese sentido, destacaría alguna que le haya llamado la atención o algún país en el que haya arbitrado.

P. C.: No te sabría decir, la verdad. Sí que es verdad que ahora mismo el fútbol es muy universal y todos los equipos tienen jugadores de muchas nacionalidades diferentes. Eso lo ves, más que nada, en los torneos de selecciones. Los jugadores son todos del mismo país y ves que, aunque luego es verdad que se mueven por diferentes equipos, cada uno es de un equipo y está viviendo en un sitio, las raíces son comunes. Ahí es donde realmente puedes ver lo que estamos hablando, unas similitudes y una forma de ser y de entender el fútbol diferente.

E.: Las dos últimas para acabar. La primera, quizás por todo lo que hemos hablado de su pasión por el fútbol sea un pelín complicada. ¿Si tuviera que cambiar el fútbol por otro deporte al que dedicarte como árbitro, cuál sería?

P. C.: Ninguno, no te lo cambio (risas).

E.: Y la última: ¿qué consejo le darías a todas aquellas personas que quieran dedicarse al arbitraje, pero no se atrevan o no estén 100% convencidas?

P. C.: Al final, es una cuestión de saltar al abismo, de decidirte, de probarlo, de experimentar y, si te gusta, seguir. Y si tu primer partido no ha sido del todo satisfactorio porque no te has sentido bien, volver a intentarlo. Oportunidades para volverte atrás y para dejarlo siempre tienes, porque si no eres feliz al final lo tienes que dejar y buscar otro camino, simplemente. Y para los chavales jóvenes creo que es importante que no se pongan metas a largo plazo, las metas tienen que ser disfrutar, conocer gente, que el arbitraje es un mundo estupendo para conocer gente y hacer amistades y crear vínculos.

Y escuchar, escuchar a todo el mundo y no volverte loco porque todo el mundo no va a tener razón y cada uno te va a decir uno. Entonces, escucharlos a todos, por supuesto, valorar todas las opiniones y luego quedarte con las que tú consideres que son positivas para ti. Y, como te he dicho anteriormente, tener la capacidad de desaprender, de decir: “Ostras, pues igual estaba equivocado yo aquí” y echar marcha atrás. Hay veces que tienes que volver a las raíces, a la base de todo, para volver a crecer. Eso, básicamente.

E.: Muy importante eso, al principio de cualquier proyecto se debe ser una esponja y escuchar todo, pero muy interesante esa visión de que a veces hay que separar ciertas cosas o, como usted dice, desaprender. Muchas gracias, Pau, por su tiempo. Esto ha sido todo en #UnaSemanaUnaFederación con el árbitro asistente valenciano Pau Cebrián.

P. C.: Un placer, que vaya todo muy bien.

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