Xavier Estrada Fernández: “El objetivo en la vida es vivirlo todo apasionadamente”

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Ya está aquí la tercera edición de #UnaSemanaUnaFederación, el espacio de Laboratorio Hipermedia en el que cada mes hablamos durante una semana acerca de las principales iniciativas y proyectos de una Federación Territorial Española, entrevistando además a una persona relevante del mundo del arbitraje de la región.

Tras Marta Huerta de Aza, árbitra del Comité Interinsular Tinerfeño de Árbitros de Fútbol, y Yolanda Parga, ex árbitra asistente y actual responsable de arbitraje femenino en el Comité de Árbitros de Madrid, llega el turno de Xavier Estrada Fernández, árbitro internacional del Comité de Árbitros de la Federación Catalana de Fútbol que acaba de anunciar su retirada de los terrenos de juego.

El ilerdense atiende a nuestros compañeros Lara Llanos y Carlos Chelle a través de videollamada para repasar su pasado, presente y futuro en el arbitraje.

Entrevistador: Muchas gracias, Xavier, por estar con nosotros. ¿Cómo han sido estos días después de su retirada de los terrenos de juego?

Xavier Estrada: Muchas gracias a vosotros por la entrevista. La verdad que bien, como os podéis imaginar es un mundo de sentimientos y emociones recordando la trayectoria. Son muchos años, un total de 25 involucrado en el arbitraje de pie, como digo yo, en el terreno de juego. La verdad que muy satisfecho por todas las experiencias vividas durante el transcurso de todos estos años.

E: ¿Cómo se maneja con los medios? Seguro que casi ha hecho más entrevistas en estos días que durante toda su carrera.

X.E.: Sí, probablemente. Cuando hay un hecho de estas características parece que hay un poquito más de inquietud por conocer y acercar un poquito nuestra figura arbitral. Creo que tendría que ser durante toda nuestra trayectoria, no solo cuando se consigan cosas o cuando uno termina su carrera profesional, como en este caso.

E: ¿Qué tal su nueva vida? ¿Qué le espera ahora a Estrada Fernández? Quizás disfrutar más de la familia, del tiempo libre…

X.E.: Bueno, no. Yo creo que al final hay que seguir con lo que a uno le apasiona, que es el arbitraje. Vamos a tener una nueva perspectiva en el mundo arbitral, en este caso desde el videoarbitraje, que es una nueva faceta para también ayudar, guiar y acompañar al árbitro de campo con la implementación de nuevas tecnologías. Como podéis ver voy vestido de entreno, así que no dejo los entrenos ni pienso dejarlos, porque entrenar es salud y aparte porque me gusta mucho y son muchísimos años. Nos vamos a marcar nuevos objetivos, evidentemente disfrutando, como no, de los pequeños y de la familia.

Han sido muchos los viajes con los cuales nos ha sido difícil conciliar nuestra vida familiar, y yo más en mi caso que tengo dos niños, uno de nueve y otro de cuatro. Y, como podéis entender, cada vez que uno se va a trabajar fuera de casa durante varios días lo echan en falta.

E: Ha sido una carrera larga, exitosa, con muchos viajes como comentaba… ¿Cómo recuerda el inicio? ¿Quería ser árbitro desde pequeño?

X.E.: No, ni mucho menos. Yo venía del fútbol, del fútbol federado. Si os soy sincero ni jugando me había fijado mucho en la figura arbitral y a nivel familiar no hay vocación, no tenía ningún antepasado que hubiera sido árbitro. Por las circunstancias de la vida, un buen amigo que para ese entonces ya era árbitro nos pidió tanto a mí como a un compañero si queríamos probar esa nueva faceta. Probamos ese día, un día de la temporada 96/97, y hasta el día de hoy.

E: Ha mencionado que de pequeño no se fijaba mucho en la labor del árbitro, pero, ya una vez empezó, ¿tomó a alguien como referencia en este mundo?

X.E.: No solo en el arbitraje, sino en la vida misma, está bien no tener referentes, sino escoger un poquito de aquellas personas que para ti te puedan aportar en todos los sentidos: en el mundo del deporte, en el mundo arbitral y en el mundo social. Pero hay que tener en cuenta que cada uno tiene su personalidad y es bueno que así sea y que intentemos coger pequeños detalles, que nunca serán los mismos pero que nosotros creemos que nos pueden ayudar a satisfacer y a desarrollarnos como árbitros. Por eso nunca he tenido un referente de decir: “Intento hacer todo como él”. Pues no, la verdad es que no. Me he dejado guiar un poquito por mi intuición, por la manera que tengo de hacer las cosas e ir aprendiendo a base de la experiencia y de la práctica.

E: Ya entraremos más adelante en su curriculum en el arbitraje, pero nos ha impresionado que tiene tres carreras: Trabajo Social, Ciencias del Trabajo y Psicología. ¿Ha ejercido o ejerce alguna de ellas? ¿Cómo lo ha podido compaginar con el arbitraje en caso de haberlo hecho?

X.E.: La verdad es que siempre he tenido muy claro que la formación es muy importante. La formación continua, la actualización, de nada sirve tener unas carreras si luego esos conocimientos no los pones en práctica o si no te vas actualizando. Y más a día de hoy, donde lo de ayer ya es pasado, no hay mejor ejemplo que ese. Pero sí que es cierto que, por ejemplo, la psicología es el último grado que estudié, precisamente estando ya en Primera División, porque entendía que era necesario, en primer lugar, entendernos a nosotros mismos. Que eso parece fácil pero no lo es tanto, el gestionarse a nivel emocional. Y, en nuestro caso, a nivel profesional y también a nivel amateur estamos delante de personas que, evidentemente, son futbolistas pero que también hay que saberlos gestionar, manejar y saberse acercar un poquito a ellos para que también entiendan nuestra faceta.

Por eso, al final la psicología no es que la pongas en práctica en un momento preciso, sino que es prácticamente una forma de pensar. De hecho, es una cosa que me apasiona también mucho, como el arbitraje. Pero ya te digo, no es tanto el número de carreras sino el hecho de que muchas veces los deportistas en general, no solo en el fútbol, tienen un poquito de dejadez en ese sentido y focalizan todo en el fútbol sin tener en cuenta que hay un más allá. Tiene que haber un plan b, un plan c y un plan d y para eso hay que estar bien preparado.

E: Decía antes que venía de entrenar. Para los que no lo conozcan, ¿cómo es el entrenamiento de un árbitro? ¿Cómo se preparan antes de un partido?

X.E.: En mi caso y en el de mis compañeros tenemos un preparador físico del comité, aunque en mi caso personal tengo a un entrenador personal que me ha acompañado desde toda mi época a nivel de fútbol profesional, o sea que ya estamos hablando de bastantes años, y porque ya estoy muy acostumbrado a entrenar en solitario. Al final la demanda que tiene un árbitro a nivel de élite o a nivel profesional no tiene nada que ver con la demanda que tiene un árbitro a nivel amateur o a nivel territorial, y también un poco por adaptación de horarios. Entonces, el hecho de tener un entrenador personal es fantástico porque al final te ajusta mucho las cargas de trabajo dependiendo un poco de la planificación de la temporada que tengas a nivel de partidos y de viajes. Muchas veces y de manera equivocada pensamos que estamos mejor si entrenamos mucho y a veces no solo se trata de entrenar mucho sino de descansar bien y de distribuir muy bien las cargas de trabajo, de alimentarse bien y de preparar, evidentemente, los partidos.

Puedes imaginar que en un entrenamiento similar hay una gran variedad de distintas actividades, como puede ser un trabajo de fuerza a través del gimnasio o de ejercicios de CORE, actividades de resistencia, series, movilidad… Un poquito de todo. A diferencia probablemente de un jugador, que es muchísima potencia en momentos determinados del partido, en nuestro caso es más la resistencia para poder llegar a los últimos minutos del partido con garantías y, sobre todo, porque hay una correlación evidente entre el cansancio y la toma de decisiones. Si llegamos más descansados nuestra toma de decisión va a ser más acertada.

E: ¿Tenía alguna manía o algo especial a la hora de salir al terreno de juego? Sabemos que muchos jugadores, por ejemplo, tienen que entrar siempre al campo con la pierna derecha.

X.E.: No, no creo en las supersticiones. Como psicólogo yo entiendo que cada jugador al final tiene sus rutinas y sus rituales. Hay muchos deportistas, no vamos a descubrir ahora a Rafa Nadal que es un gran ejemplo, no sé si son 11 o 13 rutinas las que tiene antes de empezar el partido o durante el mismo. Yo siempre digo lo mismo: si al final esas acciones les van bien a los jugadores, fantástico, pero creo que es como focalizarlo todo e invertirlo todo en la suerte, y no podemos depender de ella porque más que nada se busca y se trabaja. Entonces, el día que uno hace una acción de este tipo y el resultado no es satisfactorio, entiendo que entonces ya no le sirve y tiene que cambiar.

Yo abogo más por controlar lo controlable, que es nuestro trabajo a nivel técnico y táctico y, evidentemente, a nivel psicológico, y es lo que uno debe fortalecer para rendir con las máximas garantías.

E: Empezó en el arbitraje profesional en la temporada 96/97. ¿Cómo recuerda ese primer partido oficial? ¿Fue bien, fue mal?

X.E.: Lo recuerdo fantástico, como si fuera ahora mismo. Aparte, muy cerquita de donde vivo, en un barrio de mi ciudad, Lleida. Era un partido de alevines, porque en esa época no había ni prebenjamines ni benjamines, y lo recuerdo como una gran experiencia. Aparte, fue una lección de vida, por así decirlo, porque de alguna forma sales de la “academia”, del colectivo, con el examen técnico y las pruebas físicas realizadas, pero te das cuenta de que una cosa es que tú sepas las Reglas del Juego y otra cosa es interpretarlas. Y, en ese momento, es como un cambio de paradigma, un cambio de rol. Vienes de jugar y estás en el terreno de juego asumiendo otro rol, otra responsabilidad.

La verdad es que fue una experiencia muy gratificante y fue mi primera lección: en ese partido expulsé a un alevín y ahora mismo no lo hubiera hecho nunca, hubiera preferido precisamente explicarle la situación al jugador y a los entrenadores porque es fútbol de formación, es fútbol de aprendizaje, y no se aprende solo castigando, ni mucho menos. Hay muchas otras formas de aprendizaje, no solo el castigo, que es de las peores formas para aprender.

E: Después, en el año 2009 consigue ascender a Primera División. ¿Cómo fue ese trabajo hasta llegar hasta allí, ese proceso de aprendizaje que también tuvo que pasar hasta poder llegar a Primera División?

X.E.: (Risas) Me rio porque ese ascenso coincide con mi viaje de novios, nos coge en pleno viaje. Sabía que había hecho una buena temporada, pero ni mucho menos pensaba que ese año podía subir a Primera División. Con lo cual, os podéis imaginar la satisfacción que uno tiene cuando te comunican la noticia de que al año siguiente vas a estar en campos de Primera División. Y no es prácticamente hasta que pisas un terreno de juego de Primera División cuando te das cuenta de la trascendencia. De la responsabilidad que tienes, que siempre la hemos tenido en todas las categorías, pero evidentemente la trascendencia es mucho mayor por todos los medios y toda la repercusión mediática que hay. Y es necesario también saberlo gestionar y tenerlo presente, porque no la podemos obviar, es lógico. Forma parte también de este espectáculo que es el fútbol, pero yo creo que es importante no solo para los árbitros, sino también para los jugadores el saberla manejar.

E: Aparte de esa trascendencia que menciona y de esa repercusión mediática, ¿encontró alguna diferencia más entre Segunda y Primera en aspectos como el físico o la velocidad?

X.E.: Sí, podemos decir que es la velocidad de juego. Creo que, aunque en Segunda hay grandes jugadores de fútbol y muchos de ellos provienen ya de haber jugado en Primera División, la verdad es que una de las facetas que más destacamos entre los compañeros es la velocidad de juego. En muy pocos pases pueden profundizar un balón y quedarse el delantero justo delante del portero. Tienes que estar un poquito a la expectativa de que en cualquier momento salte una situación inesperada y que estés preparado para ello. Yo creo que es importante el hecho de prestar mucha atención y de estar totalmente concentrado, lo máximo posible porque es imposible estarlo durante 90 minutos, pero que en los momentos ideales o primordiales te permita en ese momento estar focalizado para decidir bien.

E: Desde ese año 2009 que hemos mencionado, ha arbitrado casi 200 partidos en Primera División. ¿Recuerda algún partido de esa competición de manera especial?

X.E.: Sí, en total no sé si son 241 o así. Recuerdo muchos momentos. Desde luego el debut en Mallorca contra el Xerez es un momento para recordar, evidentemente, porque es el primero. El último en Levante también es un partido para recordar, difícil no por el partido en sí sino por todo. Por lo que os comentaba anteriormente: por las emociones que uno vive, por los recuerdos que uno tiene durante los 90 minutos, que lo íbamos recordando con los asistentes y compañeros del VOR.

Me quedo también con la final de Copa del Rey porque ha sido una final muy sufrida. En mi caso sabéis que, por el mero hecho de ser del comité catalán, las circunstancias, que han hecho que en prácticamente todas las finales menos una el Barcelona ha llegado a la final, han impedido que la final la hubiera podido pitar antes. Por eso le doy un valor añadido, un valor especial. Aparte de que es una copa de la institución, de la RFEF, y es muy bonita porque tuve la suerte de vivirla también como cuarto árbitro con Carlos Clos y sé lo que representa para la federación y para el Comité de Árbitros esa final de Copa.

En ese sentido, estoy orgulloso de los partidos que he dirigido, de las competiciones en las que he podido participar y es difícil realmente quedarse con un partido en concreto.

E: Hablando de la Copa del Rey, dirigió la final del 2020, que fue la aplazada por la pandemia. ¿Cómo le comunicaron por fin la noticia de que iba a estar al fin en el evento?

X.E.: Bueno, la verdad es que justo antes de la pandemia, estoy hablando de marzo de 2020, sobre el 14 o 15 creo que fue cuando nos confinaron a todos, era un secreto a voces que esa final, al no llegar ningún equipo catalán, la podía dirigir por el mero hecho de ser internacional y ya porque me tocaba, en el sentido de que no había tenido la oportunidad antes. Desgraciadamente, cuando viene la pandemia nos toca confinar y se queda todo un poco a expensas, después con el tema de si se podía retrasar por la asistencia del público o no, hasta que finalmente se aplaza a esta temporada 2021. La verdad es que se sufre, lo sufrí personalmente mucho hasta el último instante, os lo aseguro, porque nunca sabes si vas a llegar o no y hasta que no estás en el terreno de juego y con el silbato a mano, entonces es cuando dices: “Ahora sí, aquí estoy, vamos a disfrutarla”.

E: Tal y como comentaba, no había podido tener la oportunidad porque un árbitro no puede dirigir un partido de un equipo de la misma comunidad y el Barcelona había llegado casi siempre a la final. ¿Qué le parece esa normativa?

X.E.: Yo que he tenido el privilegio, por ejemplo, cuando estaba en Segunda B de pitar derbis catalanes, os tengo que decir que al final es más un tema cultural que otra cosa. Cultural, mediático, decidlo como queráis. Al final, el hecho de que un árbitro no pueda pitar o dirigir partidos de su propia comunidad es una faltada al profesionalismo. De alguna manera, es juzgar predeterminadamente a un profesional, porque en mi caso a mí no me importa el hecho de pitar al Barcelona, al Espanyol, al Girona o a cualquier otro equipo catalán que suba a Primera División, porque lo que quiero en primer lugar es hacerlo bien, es no hacer ninguna portada de periódico y que hablen mal de mí o que pongan en boca de alguien que no lo he hecho bien. Al final somos profesionales, y yo creo que si eso lo extrapolamos a cualquier otro ámbito de la vida (un profesor, un abogado, un médico…), no podríamos ejercer nuestro cometido. Yo lo tengo muy claro en ese sentido.

E: Hemos mencionado el tema del confinamiento, que le hizo tener que esperar un año para poder arbitrar esa final de Copa. Durante ese tiempo supongo que tuvo que cambiar sus rutinas de entrenamiento, tanto físicas como teóricas. De hecho, la federación publicó un vídeo en el que se le veía usando nuestra plataforma CloudLab para hacer exámenes online. ¿Cómo se manejó con este tipo de tecnologías?

X.E.: Bien, muy bien. No hay nada en la vida como tener hijos para que estés actualizado permanentemente. Con lo cual, ya sé lo que es TikTok, Twitch… Estoy a la última. La verdad es que lo habíamos hablado con el preparador físico, tampoco sabíamos cuánto iba a durar la pandemia y, sobre todo, el confinamiento. Con lo cual, yo que soy una persona muy inquieta y que necesito estar siempre activo, hacer cosas y, como no, entrenar, lo que no podía ni me imaginaba era estar sentado en el sofá sin hacer nada. Hubiera sido ya lo último. Entonces, automáticamente nos pusimos en marcha.

Yo tengo bastante material en casa que ya de por sí utilizo en mis entrenos y anteriormente en el club donde entrenaba, y a partir de aquí rápidamente fuimos adquiriendo más material intentando tener un mini gimnasio a nivel más de casa, no tanto profesional, pero que al menos nos permitiese entrenar y no perder tono físico. Estar, dentro de lo que vivimos, en las mejores condiciones pensando en que el día que nos dijeran: “Oye, que empezamos”, estar en un nivel óptimo.

Fijaros como es la historia que ya me he habituado tanto que ya tengo mi gimnasio realmente montado en casa y me va a costar mucho ir a un club a entrenar porque tengo todo lo necesario.

E: En el año 2013 le dan la internacionalidad y pasa a ser árbitro FIFA. ¿Cómo se vive toda la experiencia internacional: llegar allí, conocer otros árbitros y formas de arbitrar…?

X.E.: Es una experiencia muy chula y gratificante porque al final es otro regalo que me ha dado el arbitraje. Al final es hacer lo mismo que tú estás haciendo en España y en LaLiga, pero encima te dan la oportunidad de viajar por el mundo, de viajar por Europa, de conocer otras culturas, otros puntos de vista futbolísticos y también arbitrales, por qué no. De conocer otra gente, de conocer compañeros y amigos que también lo acaban siendo después de tu carrera arbitral. Y grandes estadios, grandes futbolistas, grandes clubes…

Encima, si te gusta el inglés, lo practicas porque es obligatorio tenerlo que hablar. Es fantástico, a mí me encanta. Yo creo que es otra gran experiencia que uno vive, muchas veces es difícil explicarlo. Yo invito a la gente a hacerse árbitro, así puedes vivir la pasión que se vive dentro del terreno de juego desde ese punto de vista. Es necesario vivirlo, muchas veces lo explicas pero hasta que no te pones y enfatizas con ese rol es complicado entenderlo.

E: Un año más tarde, en 2014, dirige la final del Campeonato de Europa sub-19. ¿Cómo recuerda ese momento?

X.E.: Ese momento fue… No solo ese momento, fueron 18 días que como representación de España y del colectivo estaba solo. Para esos campeonatos europeos por entonces no íbamos con asistentes, sino que íbamos árbitros y asistentes de toda Europa pero a nivel individual. La verdad es que formé tándem con grandes árbitros asistentes y grandes personas: ingleses, azerbaiyanos, belgas… Recuerdo esa final muy bonita por todos los días que vivimos: es tu primera final a nivel europeo, sabes que tienes muchísima responsabilidad delante de las selecciones que vas a arbitrar. Es un gran aprendizaje de futuro, hay que saber manejar también esas situaciones porque tienes que formar un equipo prácticamente nuevo para cada uno de los partidos que se te designan allí.

Evidentemente, también hay una parte un poquito más tensa: estamos compitiendo, aunque seamos compañeros, para poder llegar. Sabéis que en Europa nos pasa un poquito lo mismo que en España: si llegan equipos españoles a la final o a las fases finales nosotros tenemos que volvernos para casa, es lo que hay. Afortunadamente para mí, en ese sentido, no había ningún equipo español y eso también me permitió llegar a la final, de la cual tengo un gran recuerdo. Fijaos, tenemos hasta un grupo de WhatsApp de todos los participantes de ese torneo, no solo de esa final

E: Antes ha mencionado ese último partido de LaLiga como uno de sus grandes recuerdos, ese Levante-Cádiz. ¿Cómo se salta al césped sabiendo que es su último partido en la élite?

X.E.: Bueno, es complicado. Ya cuando sabes que va a ser tu último partido, esa semana es difícil. En principio, porque tú mismo te estás diciendo: “Xavi, tienes que aguantar aquí, no te dejes ir porque si no no llegamos al partido”. Pero claro, es que es cada momento. Cuando te estás haciendo la maleta, que estás metiendo las camisetas para el partido, ya te vienen muchos recuerdos y piensas: “Ostras, es que ya es mi último partido en el fútbol profesional, esa camiseta ya no me la pondré”. Entonces valoras mucho cada instante, cada momento, porque eres muy consciente de ello. Tanto en el viaje, como en el vestuario, como en el hotel… Hablas tú solo y es como que te vas despidiendo un poquito.

Aparte, es un proceso necesario, cerrar ese capítulo es necesario porque es una nueva faceta y hay que cerrar un capítulo bien cerrado para empezar otro con la máxima garantía. Pero bueno, yo creo que hay que aceptarlo y hay que dar las gracias, hay que tener gratitud por las circunstancias. Porque el fútbol me ha dado ese gran regalo que es vivir el arbitraje desde dentro durante 25 años, y 15 en el mundo profesional, y eso es rápido de decir, pero muy difícil de conseguir. Porque mucha gente, desgraciadamente, se queda en el camino, no tiene la oportunidad, y hay que valorar eso. Hay que valorar que el fútbol, y el arbitraje en ese sentido, me haya podido dar la oportunidad porque es la mejor manera de que el día de mañana intente promover precisamente que otras jóvenes, niñas o niños quieran probar y quieran ser árbitros, no solo futbolistas.

E: Además, el Levante emitió un vídeo sobre su trayectoria, ambos equipos le hicieron un pasillo al finalizar el partido… ¿Fue una sorpresa toda esa despedida?

X.E.: Sí. Yo creo que las cosas cuando salen naturales y de forma espontánea son las que tienen más valor, porque salen desde dentro del corazón de las personas. Imaginaos, cuando tú terminas un partido y ves que los jugadores te hacen un pasillo y los entrenadores te vienen a saludar y te agradecen un poquito la trayectoria, el hecho de haber coincidido con ellos durante tanto tiempo, yo creo que es de agradecer. Aunque a lo mejor en otros partidos se hubieran podido quejar de una decisión tuya en ese momento preciso, porque yo entiendo que el jugador es jugador en el terreno de juego, igual que lo es el entrenador, pero cuando termina el partido hay que asumir que cada uno tiene un rol basado también en el respeto. Y que esas acciones, incluyendo la proyección de las fotos en la pantalla del estadio, dice mucho. O del propio público, que para mí fue inaudito…

Una de las cosas con las que quizás me habría ido con un poco más de tristeza precisamente hubiera sido el despedirme sin público. Y en el Ciudad de Valencia, teniendo prácticamente 5 mil espectadores, fue magnífico. Porque hasta ellos, que eran partícipes de todo aquello, también aplaudieron porque entendían futbolísticamente lo que representa para una persona que termine su carrera deportiva en el terreno de juego. Les estoy muy agradecido a los clubes, a los jugadores, a los técnicos, al presidente Quico Catalán por toda la humildad y disponibilidad que tuvo, ya no solo conmigo, sino con toda la familia y equipo… Eso es de agradecer en el mundo del fútbol, es lo que me llevo para el día de mañana. No me llevo todos los partidos que he hecho, no me llevo las finales en las que he estado… Os lo aseguro, me llevo los pequeños detalles que hacen las grandes personas, porque al final somos eso.

E: Íbamos a preguntarle precisamente por eso. Afortunadamente, pudo despedirse con público, aunque fuera poco. ¿Pudo ir también su familia a ver ese último partido?

X.E.: Sí. De hecho, como comentaba anteriormente, en el momento que al Levante se le comunica que soy el árbitro de ese partido y sabe que me voy a retirar allí, en el Ciudad de Valencia, el club pone todas las facilidades del mundo para que yo tenga la mejor despedida posible. La verdad es que, tanto a través del presidente como de José Antonio (Gómez Gómez), el delegado, como de… Todos, por no dejarme a ninguno, facilitaron muchísimo el que viviese algo mejor que un sueño, mejor de lo que uno nunca se lo puede imaginar. Reitero, es de agradecer.

En todo momento, desde el primer instante, desde el segundo uno de partido, ya se pusieron a disposición para lo que necesitara tanto a nivel individual como familiar y eso hizo posible que mi mujer y mis hijos estuvieran presenciando el partido, cosa que agradecí muchísimo y estoy convencido también que mis hijos van a valorar el esfuerzo que cuesta y lo que significa estar en un terreno de fútbol.

E: Corríjanos si nos equivocamos, pero el Levante-Cádiz no fue su último partido. Recientemente, ha habido otro…

X.E.: Sí, sí, es que no podía ser de otra forma. Al final, yo tengo muy claro de dónde vengo, de una familia trabajadora como muchos de nosotros, y sé lo que me ha costado ganarme las cosas. El fútbol base a mí me lo ha dado todo, así que despedirte como empiezas, dando las gracias… Es como un tributo al fútbol amateur, de donde tienen que salir las jugadoras, los jugadores y los futuros árbitros y entrenadores del mundo del fútbol, y eso me emociona.

Poderlo hacer encima con tu hijo, que tiene nueve añitos y aparte es portero, una situación muy parecida al entrenador y al árbitro porque hay que manejar muchas situaciones a nivel individual y son aprendizajes, os podéis imaginar que es brutal. El resultado, evidentemente, es lo de menos. Me voy a quedar con el hecho de verle la cara, porque era una sorpresa, no tenía ni idea de que le iba a arbitrar y os podéis imaginar que la cara que se le quedó cuando me vio hacer la revisión de las fichas era realmente para grabarlo.

E: ¿Y cómo fue ocultarle la sorpresa? Imaginamos que muchos más nervios que un partido de Primera.

X.E.: Sí, porque al final tienes una responsabilidad añadida. Quieras o no, es tu hijo, pero yo soy árbitro y tienes que ser neutral y separar la parte racional de la parte emocional. La sorpresa fue fácil de esconderla porque es muy inocente, y aparte como durante la semana tuvimos la suerte de que no coincidía con el equipo entrenando porque el único entreno que hizo era específico de porteros, tenía la certeza de que la sorpresa iba a llegar hasta el sábado. Habíamos también hablado con las madres y padres de los jugadores y jugadoras, porque es un equipo mixto, y la verdad es que nos permitió tenerlo hasta el último momento como secreto. Y fijaos, la anécdota es que hasta le hicieron firmar a todo el equipo una camiseta para dársela a una persona, pero no le dijeron a quién y no sabía ni a quién estaba firmando la camiseta. Fue todo muy emotivo, muy bonito.

E: ¿Le ha comentado algo de si le ha picado el gusanillo por el arbitraje, o de momento solo como portero?

X.E.: La verdad es que nosotros en casa tenemos muy claro que nunca vamos a obligar a nuestros hijos a hacer un deporte en concreto. De hecho, la opción de escoger el fútbol fue suya después de hacer otros deportes como el kárate. El día que diga que no quiere hacer fútbol y quiere cambiar de deporte tendrá libertad absoluta para hacerlo, igual que la pequeña. Lo que pasa es que sí que es cierto que nosotros, queramos o no, hemos vivido el arbitraje desde que han nacido. Saben lo que representa que su padre se ponga el traje para salir de viaje o coja la maleta o que salga en televisión, aunque sean muy pequeños. Saben lo que va representando la figura arbitral.

Mi mujer, así de broma, le medio comentó: “Y tú, de mayor, ¿quieres ser árbitro?”. Y él hizo el comentario de: “Bueno, me lo estoy pensando”. Y yo pensaba: “Madre mía, pues no tenemos faena ya”. La verdad es que cada uno tiene que ser uno mismo y la vida de Marc, él se llama Marc y la pequeña Julia, es su vida. No es la vida de su padre, ni la de su madre. Yo creo que sería una equivocación que él, por el mero hecho de que yo haya llegado a Primera, quiera ser árbitro o jugar al fútbol. Cada uno tiene su vida, y la vida da muchas vueltas y tiene muchas circunstancias.

Lo que sí es necesario es disfrutar, disfrutar y hacer una cosa que realmente te apasione porque entonces lo gozas y no es una obligación. Para mí al arbitraje probablemente le dedique muchas más horas que un trabajo ordinario, porque me levanto pensando en arbitraje; desayuno, como, comparto pensando en arbitraje, me voy a dormir pensando en arbitraje… Y no tiene precio ni es cansino, es una cosa que va en mis genes, por decirlo de alguna forma. Para ellos, que hagan lo que quieran: danza, dibujar… Yo que sé, cualquier cosa que les apasione. Es como encontrar tu sitio en la vida, que se sientan realizados.

E: Hemos mencionado durante la entrevista multitud de momentos que ha vivido en el mundo del arbitraje. ¿Qué partido u ocasión le hubiera gustado arbitrar y no ha podido?

X.E.: Evidentemente, como deportistas que somos, igual que si a los futbolistas les preguntas: “¿Y qué te gustaría jugar?”, todos te dirían una final de un Mundial, de Champions, de Europa League, de Copa del Rey… Evidentemente, como árbitro también te gustaría estar en esos eventos y quien te diga que no, o es muy poco competitivo o te está mintiendo. En mi caso también, pero a la vez hay que ser realista y consciente de que en España somos unos 13.000 árbitros, de los cuales estoy entre los 20 árbitros de Primera, o sea que eso ya es un hito. He estado 12 años en Primera División y ocho como árbitro internacional. Teniendo en cuenta que vengo de un comité como el catalán, en el cual el último árbitro internacional había sido José María Enríquez hace 23 o 24 años, hay que valorar muchísimo las cosas. Damos por hecho que son fáciles y no le damos mucha importancia, pero realmente la tienen. Lo que pasa es que vivimos en un mundo tan volátil que parece que lo que no es presente ya no existe y no sirve para nada. Lo que cuesta tanto conseguir parece que mañana ya no tiene importancia.

Evidentemente, me hubiera gustado estar, he tenido la suerte de estar en otras finales, pero no me voy con ninguna espinita clavada ni con rencor, qué va. Sería una gran equivocación quedarse con eso, con el hecho de no haber podido llegar a una final. Es mucho más bonito y hay que valorar mucho más el proceso de cómo llegas y lo que aprendes. Es una gran equivocación quedarnos solo con las medallitas, con las finales o con los partidos… El día de mañana nos vamos a acordar nosotros mismos, porque hemos sido los protagonistas en ese sentido, nuestros más allegados, o sea nuestra familia directa, y poquita cosa más. Y el friki que busca en la hemeroteca: “A ver cuántos partidos ha pitado”. Pero no se va a acordar nadie más. Hay que ser conscientes de eso, y lo que nos podemos llevar es toda una bolsa de aprendizaje y de vivencias en partidos, con amigos y compañeros, y todo lo que nos ha proporcionado el arbitraje. Porque, para mí, el arbitraje ha hecho a Xavier Estrada de una forma totalmente distinta al que era años atrás.

E: ¿Cómo se convive con el error en el arbitraje? Todos cometemos errores, pero en su profesión es algo que se mira con lupa.

X.E.: Yo creo que al final proyectamos en el deporte la manera que somos en la vida social, en nuestra vida diaria, y quien enfoca el error en el otro lo hace en el deporte y en su vida. Yo siempre pongo un ejemplo tonto: te vienen los hijos que han suspendido y les dices que la culpa no es suya, es del profesor o profesora. Que, a veces, puede ser, no digo que no sea así, pero no tiene por qué ser como regla general.

Lo que quiero decir es que yo al final soy muy consciente de que lo importante es que controles lo que tú controlas, lo que depende de ti. Tú no controlas ni las circunstancias, ni el tiempo, ni lo que te vas a encontrar, y hay que quedarse tranquilo con eso. Si has dado lo máximo y te has esforzado lo máximo, no puedes hacer nada con todo lo demás. En ese sentido, tenemos que estar satisfechos si realmente le hemos dedicado el esfuerzo y el trabajo que conlleva a hacer una labor.

También es cierto que el error es un aprendizaje. Evidentemente, vamos gestionándolo poco a poco a medida que vamos viviendo situaciones. Lo que pasa es que el arbitraje es muy cruel porque cuando uno empieza, aparte de que empieza a arbitrar solo sin asistentes, prácticamente no tienes a nadie al lado que te pueda guiar un poquito. Y yo creo que es necesario, porque al final estamos aprendiendo a base de ensayo-error, ensayo-error: me caigo y me tengo que levantar con la dificultad de que hay muchas árbitras y muchos árbitros que caen y luego no se levantan porque no tienen a nadie al lado que les permita dar ese recurso. Y se están perdiendo futuribles árbitros, no digo de Primera División, pero que sí puedan estar en categorías de fútbol semiprofesional o nacional o que puedan disfrutar de esto. Y te vas dando cuenta de que ha medida que vas subiendo las categorías, la exigencia es mayor y la repercusión es mayor, pero cuando llega el mundo mediático las hostias también son mayores. Lo que antes se quedaba, y perdonad la expresión, en un terreno de juego donde asistían 30-40 personas, si es que asistían, ahora ya estamos hablando de palabras mayores. Son 9.000, 10.000, 15.000 espectadores más todo el revuelo mediático: televisión, radio prensa… Y eso hay que saberlo abordar, porque si no lo normal es que lo acabes pagando con la gente más cercana a ti: con tu novia, con tu mujer, con tus padres, con tus hijos… Todo porque tú no tienes manera de canalizar toda esa rabia, toda esa frustración, o el por qué ahora me están “maltratando” a nivel mediático si he cometido un error en el que es bastante entendible que nos equivoquemos.

Lo que no sería entendible es que lo acertemos todo, porque entonces ya no seríamos personas, seríamos robots. Ese mensaje, que todos decimos: “Que sí, que estamos de acuerdo, que nos equivocamos”, luego, en realidad, no lo aceptamos. No lo acepta nadie, y ya no lo digo en el mundo profesional, que estamos hablando de otro fútbol, pero es que no se acepta ni en el mundo amateur, ni en el territorial. Es que damos por hecho que niños de 8, 9 o 10 años tienen que jugar como está jugando Mbappé, Messi o Cristiano Ronaldo. Poned el nombre que queráis o pasadlo a cualquier otra jugadora, como Alexia Putellas en el Barcelona. Lo que queráis, es igual. Damos por hecho que en estas edades serán los futbolistas del futuro. Pues si lo son, ya lo serán. Si tienen talento, ya llegarán. Pero, en esas edades, hay cosas mucho más importantes que no solo el tema técnico, desde mi punto de vista o al menos de lo que he podido apreciar en 25 años, que yo creo que son unos pocos para poder tener una opinión al respecto.

E: Esta entrevista se enmarca en un proyecto que comentábamos anteriormente llamado #UnaSemanaUnaFederación, estamos con la Federación Catalana, y hablando por ejemplo de los niños hemos visto que tienen varios proyectos solidarios, como #JoJugoNet para erradicar la violencia en el terreno de juego. ¿Ha participado en alguno de estos proyectos a nivel territorial o nacional?

X.E.: Sí, de hecho, soy una persona que estoy muy involucrada a nivel solidario. Pero no por quedar bien, sino porque creo que las cosas se hacen con hechos y no con palabras. Las palabras son muy fáciles de decir, pero hay que remangarse los pantalones y estar en primera línea. Con la federación ha habido bastantes iniciativas que se han hecho, y evidentemente cuando me han llamado no me ha costado nada el decir que sí. Hasta hace poco también me pedían de otro colectivo, por un tema de discriminación, echarles un cable, y yo creo que todo lo que se pueda hacer es poco. De hecho, en otras iniciativas a nivel personal colaboro con AFANOC, que es una asociación de cáncer infantil, hemos colaborado con el banco de alimentos, con Cruz Roja…

Yo creo que cualquier iniciativa es poca, al final es un granito de arena para que todos entendamos que el deporte, en primer lugar, es un contexto magnífico para trabajar muchos valores, pero no solo los valores que muchos entienden (ganar, el éxito…), sino otros: la solidaridad, el valor de cooperar, de ayudar, de fomentar, de promover… Sobre todo, cosas muy básicas en la vida. Y porque ese contexto y ese ambiente nos permite el día de mañana, en otro contexto como el familiar, el profesional o el social, garantizar que se puedan promover valores de esta índole. Es que son importantes, porque si no nos vamos a encontrar a nivel social una sociedad muy lejana de la que a mí me gustaría, personalmente.

E: A menos que suba la próxima temporada un árbitro catalán a Primera, deja a Medié Jiménez solo como representante de la federación. ¿Cómo le ve?

X.E.: La verdad es que espero que tengamos muchísima más representación de la que hemos tenido a nivel catalán. Creo que Cataluña es una federación territorial muy potente, puede que incluso la más potente a nivel de España en número de fichas federativas, y eso implica a clubes, jugadores, entrenadores y, por supuesto, a árbitros. Estamos hablando de prácticamente 2.000 árbitros a nivel catalán, son muchísimos, y que tengamos solo a David Medié en Primera División, de que hayamos perdido un árbitro internacional por mi escarapela, que tengamos solo un árbitro en Segunda A y, si no me equivoco, ocho en Segunda B, es muy poca representación a nivel catalán. Y tengo que decirlo, porque lo siento de esta forma. No es de ahora, es un reto que tiene el comité catalán en los futuros años. Yo lo que quiero es que haya la máxima representación catalana en Primera División, en Segunda y en Segunda B. En Tercera ya lo es, porque es una categoría nacional territorial. Y si encima pueden ser de mi delegación, que hay gente potente que sube con muchas ganas, pues mucho mejor.

Yo espero que después de estos años que he estado a nivel de fútbol profesional alguien rápidamente pueda ocupar mi plaza. Y si es de mi comité, y encima de mi delegación, fenomenal. Si es del comité catalán pues mucho mejor. Hay que luchar, hay que sacrificarse, hay que trabajarlo y hay que también potenciar programas que permitan subir a árbitros con las máximas garantías a nivel profesional, porque al final son el reflejo para los jóvenes árbitros y árbitras que entran en el colectivo arbitral, no nos olvidemos de eso. Xavi Estrada va a pasar a la historia, se ha acabado. Yo ya he terminado mi cometido, lo he disfrutado al máximo, os lo aseguro, y a partir de aquí que esto sirva no para recordar a Xavi Estrada, ni mucho menos. Ese no es el objetivo, tiene que servir para ser un referente para todas las nuevas generaciones que vienen por detrás. Olvidaos de que he estado 12 años en Primera, es lo de menos, pero que sirva para incentivar el arbitraje, para humanizar la figura del árbitro, para que la gente nos vea mucho más cercanos, para que seamos un agente más del deporte tan necesario como lo son los entrenadores o los jugadores. Y que se puede vivir extraordinariamente bien en todos los sentidos desde el punto de vista arbitral: a nivel emocional, a nivel económico, a nivel social…

Creo que venderlo más es imposible, lo único que queda ahora es hacerlo, pisar un terreno de juego y vivir la experiencia. Y, por favor, ayudar a los que entran, a los que empiezan con 14 años. Que todos hemos sido adolescentes, yo el primero, y sabemos lo difícil que es por la edad que están viviendo y por la dificultad que entraña estar en un terreno de juego teniendo que gestionar y aplicar las Reglas del Juego cuando ya es difícil para uno mismo. Si encima, como os decía antes, hay la dificultad de que vamos solos, hay que arroparlos, ayudarles. No facilitar, ayudar.

E: Lo que está claro es que el arbitraje español tiene mucho futuro. Un ejemplo ha sido la final de la Champions de este año, arbitrada por un equipo español que encabezaba Mateu Lahoz. ¿Estuvo pendiente de Mateu? ¿Pudo hablar con él?

X.E.: Por supuesto. Me siento partícipe de ese gran éxito que es estar en la final de la Champions porque he sido parte de ese equipo en las previas y en la fase de grupos tanto con Mateu como con Pau (Cebrián Devis, asistente de Mateu Lahoz), con Roberto (Díaz Pérez del Palomar, asistente de Mateu Lahoz), con Carlos (Del Cerro Grande, que actuó como cuarto árbitro en la final), con Alejandro (Hernández Hernández, VAR del partido) y también con Juan (Martínez Munuera, asistente de VAR en la final). Bueno, con todos los que han participado. Yo creo que es un gran éxito, un gran ejemplo del arbitraje español, de la salud que se vive a nivel arbitral. Que eso también sirva como referentes para todas las nuevas generaciones, que vean que todo es posible. Que soñar, evidentemente, es necesario porque es la motivación que nos permite avanzar y tirar para adelante. Creo que hacía muchísimos años, la última había sido de Quique Mejuto, ya hace unos años atrás.

Estamos en lo mismo, siendo un país con una liga tan competitiva, con equipos con tanta representación a nivel europeo, yo creo que nos faltaba un poquito eso: tener representación española en una final de Champions. En Europa League no la pudimos tener porque el Villarreal, muy merecidamente, ganó el título y es de agradecer también para la representación del fútbol español. Pero bueno, yo estoy convencido de que hay nuevos eventos, como la Eurocopa, y habrá más oportunidades que creo que van a aprovechar. Eso es lo bonito del fútbol.

E: Si le pidiéramos definir su forma de arbitrar en solo tres palabras, ¿cuáles escogería?

X.E.: ¿En solo tres palabras? Pues mira, una es gestión, la otra es humana y la última, emocional. Con esas tres me quedo y me sirven para todas las categorías. Os lo explico: la primera, por el hecho de que tengas que gestionar un partido de fútbol profesional pero también uno de amateur; luego humana porque somos personas y hay que adaptarse tanto a los más pequeños como a los adultos y profesionales, y emocional porque evidentemente todos sufrimos. Hay momentos de nuestra vida o de nuestros partidos en los que estamos muy enchufados y hay otros en los que estamos realmente frustrados y no sabemos manejarnos o gestionar según qué sensación.

E: Es el tercer entrevistado de #UnaSemanaUnaFederación. La primera fue Marta Huerta de Aza; la segunda, la exárbitra Yolanda Parga. Las dos nos mencionaron un nombre del que es inevitable peguntarle: Guadalupe Porras. ¿Qué vio en ella para, como dijo en una entrevista, “no dudar ni un instante en escogerla cuando subió de categoría”?

X.E.: Bueno, Guadalupe Porras es una grande, y aparte va a hacer historia a nivel arbitral. Y os lo digo a día de hoy, 1 de junio de 2021 (la entrevista se realizó ese día), para que quede grabado. Cuando me enteré de que Guadalupe podía promocionar a Primera División, en primer lugar, es que ni dudé. No tenía trato personal con ella, evidentemente sabía quién era, pero no habíamos mantenido una charla más profunda. La verdad es que es una pena que tenga que ser noticia el hecho de que una árbitra, ya sea asistente o no, suba a la élite, pero evidentemente es una gran asistente que se lo ha currado como ninguno, y a nivel físico y técnico lo demuestra cada día en los terrenos de juego y fuera. Yo creo que es un gran ejemplo también para las árbitras del futuro, que vean que todo es posible, que hay que tirar barreras, que no hay limitaciones, sino que las limitaciones las ponemos nosotros muchas veces en nuestra cabeza más que a nivel físico.

Yo creo que es un gran ejemplo, que sirva para que, en los años venideros, y que sea en muy poquitos años, tengamos mucha más representación. Que eso no sea una noticia, que sea una cosa habitual y normal y que permita que mi hija Julia, por ejemplo, pueda ser futbolista o árbitra. De hecho, se conocen y siempre dice: “Lupe, Lupe” cuando la ve en la tele. Creo que eso es lo bonito y esencial de la vida: que cada uno, desde su punto de vista, aporte al fútbol y al colectivo arbitral.

E: Además, coincidió con ella en dos momentos históricos para el arbitraje femenino, como fue la final de la Copa del Rey y un partido de la Europa League masculina. ¿Qué le comentó, como lo vivió con ella?

X.E.: Pues, aunque va de dura, porque la verdad es que parece que no va con ella y que puede con todo, yo sé que al final somos deportistas y por dentro en nuestro debut hay tensión, que es necesaria también para estar activados. Pero la verdad es que lo maneja muy bien porque son muchos años los que ha pasado en el arbitraje, también en categorías inferiores, y sabe lo que es un reto. Y son retos muy bonitos. Ella ha tenido la oportunidad conmigo de estar en una final de Copa, de estar como muy bien comentas en un partido de Europa League, debutó también en Nations League este año… Y en muy poco tiempo que lleva en el mundo de la élite en Primera División y a nivel internacional la verdad es que está consiguiendo citas históricas. Citas a las que, un poquito como comentábamos antes, no les estamos dando importancia, pero hay que darle mucha importancia porque hay mucho trabajo detrás y mucho esfuerzo. Se están derrumbando muchas murallas, afortunadamente, que en el siglo XXI y en 2021 no deberían estar, pero que desgraciadamente aún parece que queda un poquito para conseguirlo. Yo creo que entre todos vamos a fomentarlo, que es lo que se merece, y os aseguro que se lo ha currado como ninguna.

E: Como ha mencionado al principio, se retira del arbitraje en activo, pero va a pasar a formar parte de esa plantilla de árbitros VAR que la RFEF quiere que dirija hasta el 70% de los encuentros de Primera. ¿Cómo afronta esa nueva etapa y cómo valora ese paso que ha dado el comité para “profesionalizar” la figura del árbitro de VAR?

X.E.: Sí, se me ha dado la oportunidad de estar involucrado también como árbitro de VAR. Yo creo que es una nueva faceta y la vivo con la máxima ilusión, como si empezase a ser ahora árbitro de fútbol pero con la grandeza de que tengo toda esta experiencia como árbitro de campo a mi espalda. Yo creo que es necesario también entender un poquito no solo de arbitraje, sino también de fútbol porque también nos acerca un poco más al espectador, a los jugadores y a los clubes. EL hecho de que se haga un cuerpo específico es muy importante, porque al final en lugar de diversificar tareas lo que estamos es focalizando en una, y eso nos hace mucho más especialistas. El hacernos más especialistas, porque vamos a estar mucho más rodados y a tener mucha más práctica con un número de partidos mayor, nos va a permitir tener mucha más soltura. Y eso, a efectos de rendimiento, se va a notar en una ejecución mucho más rápida, en entender y tener probablemente una interpretación de las situaciones de juego mucho más homogénea al ser un grupo más reducido… Aprendiendo de todos, intentando hacernos muy fuertes y dar lo máximo para el fútbol español y para una Liga tan competitiva como la que tenemos aquí en España.

E: Vamos con las dos últimas preguntas. La primera: si tuviera que cambiar el fútbol por otro deporte que arbitrar, ¿cuál sería?

X.E.: El tenis. Lo tengo clarísimo, porque es un deporte individual. ¿sabéis algo? Soy muy competitivo en ese sentido y el tenis es un deporte en el que se utiliza muchísimo la cabeza. No quiero decir que en los otros no, pero en este deporte eres tú contra ti. Ganas un punto y perfecto, pero pierdes uno y es una lucha constante contra ti mismo. Sí que es cierto que el arbitraje te da muchas situaciones de juego, fuera del terreno de juego también te da muchas que hay que saber gestionar, y también es una lucha individual. Yo creo que lo podríamos extrapolar a cualquier ámbito laboral de la vida.

Pero sí, como me habéis preguntado un deporte, lo tengo claro. El tenis me gusta, ojalá lo hubiera practicado más de lo que lo he hecho porque la verdad es que con una carrera como la nuestra es complicado compartirla con otros deportes por el riesgo que hay de lesión. A lo mejor ahora sí que me voy a permitir el lujo de hacer algún partidete, pero sí, he tardado poco en decir el deporte porque lo tengo muy claro.

E: Por último, ¿qué consejo le darías a aquellas personas que quieran dedicarse al mundo del arbitraje?

X.E.: Las personas que tengan ganas de dedicarse a ello, primero que lo prueben. Es la única forma que tienen de decidir si les va a gustar o no. Si ven que no les apasiona, que lo dejen ya, que busquen otra cosa, pero si ven que, aunque sea la cosa difícil, que hay dificultades y situaciones complejas, les pica el gusanillo y eso les motiva, que tiren para adelante. Que el arbitraje se compone de eso, cosas buenas y cosas no tan buenas, pero que la balanza final es mucho más positiva.

El objetivo en todo en la vida es vivirlo de forma apasionada. Si hacemos una cosa, la tenemos que hacer porque realmente nos motiva y nos gusta. Si no, qué mal rollo estar dedicándole muchas horas a algo que no te llena y no te apasiona.

E: Totalmente, qué importante es la pasión para todo. Muchas gracias, Xavier, por estar con nosotros y enhorabuena por una carrera en el arbitraje tan notoria. Desde LabHipermedia esperamos que le vaya bien en esta nueva etapa en la sala VOR.

X.E.: Muchísimas gracias a vosotros por el tiempo, por la dedicación y por pensar en mí para la entrevista.

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