Yolanda Parga Rodríguez: “Si volviera a nacer, volvería a ser árbitra”

Publicado por LabHipermedia en

Seguimos con #UnaSemanaUnaFederación, el espacio de Laboratorio Hipermedia en el que cada mes hablamos durante una semana acerca de las principales iniciativas y proyectos de una Federación Territorial Española, entrevistando además a una persona relevante del mundo del arbitraje de la región.

Si el mes pasado pudimos charlar con Marta Huerta de Aza, árbitra del Comité Interinsular Tinerfeño de Árbitros de Fútbol, en mayo la protagonista es Yolanda Parga, ex árbitra asistente tanto a nivel nacional como internacional y ahora, entre otros cargos, responsable de arbitraje femenino en el Comité de Árbitros de Madrid. La nacida en Galicia, aunque afincada desde hace 14 años en Madrid, atiende a nuestros compañeros Lara Llanos y Carlos Chelle a través de videollamada.

Entrevistador: Muchas gracias, Yolanda, por estar hoy con nosotros. Para quien no le conozca, díganos: ¿Quién es Yolanda Parga?

Yolanda Parga: Pues Yolanda Parga es una mujer que le ha dedicado más de la mitad de su vida al arbitraje. Empecé a arbitrar con 13 años, así que imaginaos. Más de la mitad de mi vida, y disfrutando con el fútbol. Ahora ya retirada de lo que son los campos, ahí en el medio, en la parte central, ahora estoy más en la grada formando a árbitros y árbitras y también a asistentes.

E: ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

Y: A mí me gusta mucho el deporte. De hecho, vengo de hacer un poquito de ejercicio a primera hora. Aparte del deporte y del fútbol, yo soy Trabajadora Social. La labor asistencial me gusta mucho y disfruto pasando tiempo con mi familia y con mis amigos, que ahora se echa mucho más de menos toda la parte amigos.

E: Acaba de decir que empezó a arbitrar con 13 años, ¿cómo son esos inicios en el arbitraje?  ¿Por qué decide dedicarse a este mundo?

Y: Yo crecí en el mundo del arbitraje porque mi padre y mi primo eran árbitros, entonces yo iba mucho de pequeñita. Me acuerdo de estar en los campos viendo a mi padre. Luego, también me gustaba mucho ir al fútbol, entonces entre las dos cosas… Es cierto que yo no he sido jugadora federada, pero siempre me ha tirado mucho el fútbol. Y ya con 13 años mi padre había dejado de arbitrar pero estaba en la Delegación, designando, y por ahí entré. Yo creo que si no hubiera sido de esa manera no hubiera entrado siendo tan pequeña. Pero empezó a lo mejor siendo un poco por seguir a tu padre, que es lo que tu padre espera, que siempre había querido tener un hijo para que le siguiera… Parecía que una niña no podía. Entonces, me metí ahí para intentar seguirle y luego ya me enganchó y aquí sigo.

E: ¿Se esperaban en la familia que siguiera con la tradición? Porque además leímos en una entrevista que le gustaría que también sus hijos se dedicaran al arbitraje, como usted y como su padre (el también ex árbitro internacional Carlos Megía Dávila). ¿Ya les ha picado el gusanillo por este mundo?

Y: Pues mira, mi hijo mayor, que tiene 12 años, es más de deportes de pala. No es así de mucha carrera, más de distancias cortas. Entonces yo creo que no le va a dar mucho por ahí. Y el pequeño, con seis añitos, pues ya hace sus primeros pinitos, pero está todavía por descubrir. Ojalá, pero nosotros no somos de obligarles o de meterles presión para que sigan nuestra carrera, que hagan lo que quieran. Que sean felices. Pero sí me gustaría, sin duda.

Y: Antes ha mencionado que, además de árbitra asistente, se dedica al Trabajo Social. Sabemos que ha trabajado en centros penitenciarios, ¿cómo lo compaginó primero con el arbitraje y ahora con su labor como formadora?

Y: Ha sido más complicado mientras arbitraba. A nivel nacional anteriormente no tenía grandes problemas, porque era en fin de semana y, normalmente, mi trabajo lo desarrollaba más entre semana. Lo que sí tenía (más complicación) era cuando tenía que buscar mis huecos para entrenar y formarme y prepararme, pero no tanto para arbitrar a nivel nacional.

A nivel internacional si me ha costado un poquito más porque, sobre todo, los torneos grandes de verano te suponen estar un mes fuera. La verdad es que siempre he tenido suerte, primero trabajé en un centro con Atención a Personas con Discapacidad y la verdad que se engancharon mucho conmigo y me apoyaban un montón. A nivel administración, es relativamente más fácil obtener este tipo de permisos, y luego también gastando vacaciones. Y trabajando mucho, mucho. Cuando no era en una cosa, en la otra.

E: ¿Cree que le ha ayudado esa labor como trabajadora social en algo en su carrera en el arbitraje o viceversa, si el arbitraje le ha ayudado luego en su labor de trabajadora social?

Y: Yo creo que para las dos cosas. El Trabajo Social lleva también una parte importante de Psicología, y yo creo que en el campo es muy importante tener nociones y conocimiento del tema psicológico, sobre todo a la hora de tratar con jugadores y dirigirte a los banquillos. Y la gestión también en los vestuarios. Esa labor es importante. Y luego al contrario también, porque hay veces que siendo trabajador social no puedes ser siempre superbueno. Tienes que sacar el genio, genio siendo más estricto. Ahí es donde yo creo que me ha valido el haber sido árbitro. Y tener que decir: “no, esto es así y es así”.

E: Ya entrando en su carrera en el arbitraje, ¿cómo empezó su andadura como árbitra de la Federación de Madrid? Usted es gallega de nacimiento, ¿cómo fue esa salida de Galicia para llegar a la capital? ¿Cuándo se produjo?

Y: Yo llevo en Madrid 14 años. Yo estaba en el Comité gallego, la verdad que superfeliz, de hecho empecé siendo internacional en el Comité gallego y allí hice mis primeros pinitos y mis primeros campeonatos. Cuando subí a Segunda se me atragantaron un poco las pruebas físicas, sobre todo la velocidad. Como había una serie de posibilidades para poder pasarlas, me vi muy ajustada y me pedí una excedencia en el trabajo y me vine a entrenar con Juanjo, que era el entrenador físico en ese entonces del Comité Técnico de Árbitros de la RFEF. Estuve un mes entrenando aquí, preparándome, y en ese mes conocí al que es mi marido, que fue árbitro aunque ahora ya no se dedica a ello. El amor me ha traído a Madrid y a partir de ahí, me quedé a vivir aquí, me trasladé al Comité Madrileño y la verdad que solo puedo tener palabras de agradecimiento. Siempre me han tratado muy, muy bien y me han apoyado como si hubiera sido de cuna de ellos.

E: En marzo del año pasado, con la pandemia, vimos que la Federación de Fútbol de Madrid sacó adelante un proyecto solidario con un torneo de eSports. ¿Ha participado usted en algún proyecto solidario de la Federación o del Comité? ¿O en algún proyecto en el que haya podido compaginar su labor como Trabajadora Social y como árbitra?

Y: Pues la verdad es que nunca se me ha presentado la oportunidad, pero lo tengo ahí porque creo que es muy interesante. Hasta ahora no lo he hecho, pero sí me lo apunto para ponerlo en práctica efectivamente.

E: Sabemos que, por ejemplo, en Las Palmas tienen un proyecto en el que su comité imparte formación de arbitraje a reclusos en centros penitenciarios. No sé si eso lo ha contemplado, lo ha visto o si se podría hacer aquí en Madrid.

Y: Aquí sí se ha hecho. Lo que pasa es que yo no soy partidaria de que los internos que nosotros tenemos me identifiquen como trabajadora social y como árbitra. Creo que ahí, a ese nivel, sí que es bueno distanciarlo, y sí se ha hecho. Ha venido gente de la Federación a formar a internos en el tema del arbitraje. Además, ha sido gente que al salir se ha enganchado al arbitraje y está en la Federación.

E: ¿Cómo se preparaba antes de un partido? ¿Tenía alguna manía o algo que siempre hiciera antes de salir al césped?

Y: Yo, como buena gallega… era un show. Hay muchas cosas que haces porque además piensas: “uy, y si no lo hago y me sale mal”. Por ejemplo, había una cosa que a mí me caracterizaba mucho. Yo cuando salía a arbitrar llevaba todo el pelo engominado para atrás porque un pelo delante parecía que no me permitía ver la jugada, ya ves qué tontería. Yo llevaba mi coleta aquí arriba, y muchas veces me han propuesto. “Jo, Yoli, ¿por qué no te pones una trenza?”. Pero no. No puedo cambiarlo. Yo siempre he salido con coleta y vaya a ser que lo cambie y me salga mal.

Luego, yo siempre me calzaba primero el pie derecho, tanto la media, la liga como la bota. Y luego al entrar en el campo siempre el paso de entrada era con el pie derecho. Que alguna vez casi me trastabillo porque tocaba el izquierdo y no, tenía que ser el derecho. Y siempre apuntaba con un boli regalado.

E: Llevando tanto tiempo como lleva en el mundo del arbitraje, ¿a quién considera que debería dársele más reconocimiento o que admire?

Y: ¿Que yo admire dentro del arbitraje? Yo creo que hay mucha gente, pero si alguien ha abierto una puerta enorme a las árbitras es Stephanie Frappart, la chica francesa. Además, es una gran amiga mía y he tenido la suerte de salir con ella en el Mundial de Canadá, en los Juegos, y creo que es una grande. Está haciéndolo muy, muy bien y le están saliendo bien las cosas, porque a veces no es solo que tú trabajes. Para que te den la oportunidad tienes también que tener esa pizca de suerte, de que la vida te sonría y te salga bien. Creo que Stephanie a día de hoy es una de las mujeres que ha abierto más la puerta al arbitraje femenino. Y en partidos masculinos más importantes.

Pero podría nombrar a muchas otras. En España un referente importantísimo ahora mismo es Guadalupe (Porras, árbitra asistente en Primera División), muy amiga mía también, y muchas otras. Yo creo que todas aquellas, como chicas te digo, que han ido abriendo puertas merecen un reconocimiento grande.

E: ¿Cómo acaba como árbitro asistente? ¿Es algo que eligió o le pusieron en esa posición?

Y: Yo creo que me gustaba más ser asistente, fíjate. La primera vez que yo pisé un campo para arbitrar fue de asistente, que lo hice fatal. Lo hice supermal. Pero a mí me enganchaba, me enganchaba mucho. Y creo que la labor del asistente lleva una doble responsabilidad porque cuando tú fallas, si el árbitro te sigue, le haces fallar al árbitro también. Tú de árbitro, si fallas, la decisión la tomas tú. Nadie te sigue, es tuya y ya está. Pero a mí siempre me ha gustado y además me gusta mucho el tema del fuera de juego, me encanta. Me parece muy complicado, pero me gusta mucho.

Además, yo empecé de asistente hace muchos años, yo a lo mejor estuve arbitrando cuatro o cinco años y luego me metí de asistente. Por otro lado, valoré en ese momento que podía tener una buena salida, que podía tener más futuro como asistente. Y no creo que me haya equivocado, porque mal tampoco me fue. Que a lo mejor hubiera seguido de árbitro y también hubiera salido bien, no lo sé. Pero estoy orgullosa de haber tirado por ahí.

E: ¿Cómo se viven y se arbitran los partidos desde su posición de asistente? Solemos estar más familiarizados con el árbitro principal, ¿de qué áreas se encargan ustedes durante el partido? ¿Qué es lo que hacen?

Y: Una de las funciones fundamentales es el tema del fuera de juego, porque esa sí que es decisión nuestra. Cada vez más necesitamos la ayuda del árbitro con las interferencias y estas cosas, pero la decisión la tomamos nosotros. Nuestra labor es muy importante, porque es siempre cubrir donde no llega el árbitro, llegamos nosotros. Cubrir la espalda al árbitro en aquellas jugadas que le cogen a su espalda, que a lo mejor se le cruza un jugador y no puede verla. Luego el asistente uno, dependiendo de si hay cuarto o no, también tiene que llevar el control de los banquillos, que a veces es una labor complicada. En los banquillos hay mucha tensión, a veces se juegan mucho en los partidos. Otra cosa importante de la que puedo tirar del trabajo social, la psicología a la hora de gestionar los banquillos. Y luego toda zona que esté ahí, cercana, colaboramos.

E: Ha mencionado el tema de fuera de juego como una de las principales funciones de los árbitros asistentes. En su caso, se retiró antes de que llegara el VAR, pero, ¿qué opina del sistema de videoarbitraje? ¿Les facilita la labor como árbitros asistentes?

Y: Yo creo que facilita la labor del equipo arbitral en general. Porque, aunque está siendo verdaderamente muy discutido por los criterios, yo creo que facilita mucho para que no haya un error grave que decida el partido. Somos seres humanos, no somos robots. El hecho de que haya una persona que pueda darle para atrás y para adelante y que si, efectivamente, ve un error te pueda llamar yo creo que ayuda mucho. Igual que cuando se puso el sistema del gol. No sé si sabéis cuál es. Este que llevas un reloj y que vibra cuando entra o no, que es una decisión tan importante (se refiere a la tecnología de la línea de gol, de la que hablábamos en este artículo). Es que un gol o no te puede dar un Mundial. Yo creo que todas esas ayudas, después de que se estudien y se vea que efectivamente es una ayuda objetiva, siempre vienen bien.

E: Lo que menciona de la línea de gol, ¿le ha pasado en alguna ocasión? Porque, visto desde fuera, es muy complicado tener que estar pendiente del fuera de juego y a la vez de si el balón entra o no, ya que muchas veces son los asistentes los que tienen que decidir si el balón ha superado totalmente la línea o no.

Y: Esa decisión normalmente es mucho más complicada de tomar si cabe, porque este tipo de jugadas suelen ser balones largos que entran y que salen y que, por lo general, tú estás en línea con el último defensor. Es decir, no estás en la línea con la portería, parado, porque así sería más fácil. Pero no te coge normalmente en línea con la portería, con lo cual la decisión es altamente complicada. Tú imagínate, si llevas un reloj que en el momento en que entra 100% te vibra, te está ayudando un montón. Yo es cierto que sí he tenido jugadas de gol o no gol, pero que sepamos a posteriori que nos hemos equivocado no hemos tenido ninguna. Pero a lo mejor sí lo he hecho en alguno que no ha sido grabado. Yo siempre digo que en los partidos en los que no te graban, eres buenísimo. Aciertas en todo. Porque tú tomas las decisiones al 100% y dices: “me ha salido un partido…” Pero, cuando te empiezas a ver, dices: “Uy, ¿y eso? Madre mía, si esto yo no lo vi así en el campo…”. Con lo cual mejoras mucho más cuando te puedes ver.

E: Comenzó en el arbitraje profesional en 1991. Antes ha mencionado que recordaba que su primer partido había sido un poco desastroso, ¿recuerda concretamente qué partido era y qué sucedió en él?

Y: No fui ni designada a ese partido. Mi padre era el que designaba los partidos y cuadró que estábamos en un partido en Elviña en Coruña y se lesionó una asistente, entonces estaba yo allí y no había nadie más así que Yoli, te pones tú. Era un partido de juveniles, no me acuerdo si era nacional. No recuerdo los equipos, porque yo soy superdespistada. Lo vivo todo con pasión, pero la cabeza a veces no me acompaña. Salió mal porque me acuerdo, de esto que ves que viene un balón y dices: “Este sale”. Así que levanté la bandera ante de que saliera. Llegó un jugador, la enganchó y el balón no llegó a salir. Y me dijo el árbitro: “Anda, gracias”. Es normal, al principio siempre tienes sobre todo errores de precipitación. Con la experiencia, te vas amainando mucho más.

E: Muy pronto pasó a ser árbitra internacional. ¿Recuerda el momento en el que le comunicaron la noticia?

Y: Sí, me lo dijo Chema García, que sabéis que ha sido un árbitro internacional reconocido. También está ahora con nosotros en la Federación de Madrid, y es un lujo trabajar con él. Además, es un gran amigo. Te llaman y te dicen que vas a aparecer en la lista, imagínate. Tuve suerte, porque yo creo que ahora es más complicado llegar a internacional. Yo trabajé para llegar, pero fue justo el momento en que se abrió y dijeron: “Necesitamos cuatro árbitras y cuatro asistentes para la lista de FIFA de España”. Y no había ninguna, no es como ahora que puede haber una en un momento determinado que se retire. Yo trabajé, me preparé bien, vine a Madrid, hice mis pruebas y no salieron mal, pero faltaba la decisión final. Entonces, en el momento en el que te lo dicen, es… No lo había ni soñado. Fue una alegría muy grande.

E: Ha estado en todo tipo de competiciones de renombre, tanto a nivel nacional como internacional, como la Eurocopa Femenina o el Mundial Femenino y en diferentes categorías, no solo absolutos. ¿Hay alguna ocasión o algún evento en concreto que recuerde de manera especial?

Y: Yo creo que el mejor evento en el que yo he estado es la final del Mundial de Canadá. Yo siempre digo que los árbitros que pitan la final son los mejores. Hay muchos árbitros muy buenos que no llegan a pitar una final, pero es cierto que se tienen que dar tantas cosas para que tú llegues a estar ahí… Yo me acuerdo de que en el momento en que dijeron mi nombre, a mí se me caían las lágrimas. Además, después de 40 días en Canadá, que yo acababa de ser mamá y había dejado a mi hijo, el pequeño, con 5 meses en casa y me fui 40 días a Canadá. Con lo que me costó, porque es cierto que yo el segundo hijo lo “programé” para poder llegar a ese Mundial, pero al final tuve una cesárea y la recuperación fue mucho más lenta. Yo trabajé muy duro a nivel físico para llegar ahí. Y cuando escuchas tu nombre… Mira, todavía se me pone la piel de gallina recordándolo.

Además, vino mi marido a verlo desde Madrid. Llegó a Vancouver y yo ni me lo esperaba, no lo sabía. Se dieron todas las cosas. El partido salió muy bien y tengo un recuerdo buenísimo. Pero podría nombrar otros, aunque creo que ese es el recuerdo por excelencia por todo lo que tiene que pasar para que llegues ahí. Pero tengo muy buenos recuerdos del arbitraje, de partidos, de vivencias… A mí me ha dado mucho en mi vida

E: Acudió también como árbitra asistente a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río 2016. ¿Cómo se lo dijeron y cómo vivió esa experiencia de deporte a nivel mundial?

Y: Normalmente hay un Mundial un año y al año siguiente son los Juegos. Entonces, de las árbitras del Mundial salen las árbitras de los Juegos. Es un porcentaje mínimo, a lo mejor un 15% o un 20% de esas árbitras son las que van a los Juegos. Es cierto que al haber hecho la final de Canadá tenía muchas posibilidades de estar en los Juegos de Río, no tanto en los de Londres. Tú imagínate, estar en unos Juegos. El momento en el que escuchas tu nombre es lo máximo, y luego se da otra cosa que es muy especial. En los Juegos conviven árbitros y árbitras, ambas competiciones e incluso las reuniones posteriores en muchos casos se hacen conjuntas. Además, es mucho más divertido, y luego poder ir a la villa… Es otra historia. Vas a arbitrar, pero vives todo tipo de deportes. Es genial.

E: En el Mundial de Canadá 2015, como ha comentado, dirigió junto a árbitras como Melissa Borjas, Stephanie Frappart o Kateryna Monzul. ¿Qué aprendió de ellas, como vivió estar en el equipo con ellas?

Y: Salvando las distancias, esto viene a ser como un Gran Hermano. Y es verdad, porque te meten en Canadá 42 días con toda la gente de FIFA y con las árbitras. Es que yo tengo muchas amigas del arbitraje y especialmente de Canadá me traje muchas amigas. He aprendido un montón, porque además cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre. Cuando mezclas diferentes países y diferentes continentes pues te puedes imaginar. Aprendes un montón de cosas y además te forma mucho como persona.

E: Además, las dos últimas árbitras que hemos mencionado, Stephanie Frappart y Kateryna Monzul, han llegado a dirigir partidos de la Europa League Masculina. ¿Ha hablado con ellas? ¿Las has felicitado? ¿Le dijeron sus sensaciones?

Y: Con Kateryna Monzul tengo muy buena relación, pero es que Stephanie es muy amiga mía. De hecho, ha estado en mi casa y yo he estado en la suya. Tenemos muy buena relación. ¡Cómo no me van a contar sus sensaciones! Yo es que, además, les escribo. Y superfelices, porque son conscientes de lo que supone para el arbitraje femenino lo que están haciendo ellas. Son unas grandes.

E: Viendo un poco el futuro del arbitraje femenino español, ¿cree que podemos llegar a la situación de ver a dos árbitras españolas, en este caso Marta Huerta de Aza como principal y Guadalupe Porras como asistente, arbitrando juntas en el próximo Mundial?

Y: El tema es que, normalmente, para los Mundiales una vez finaliza uno al año siguiente abren y preseleccionan. No sé tanto si va a poder ser para el siguiente, pero sí estoy convencida de que van a estar en las listas de grandes torneos internacionales. Son buenas, trabajan bien y además son el prototipo, yo creo, que busca UEFA y FIFA en todos los niveles. Porque no solamente hay que ser bueno en el campo, luego tienes que ser una persona que te relaciones bien, y ellas son el prototipo. Además, el arbitraje español femenino viene fuerte. Las chicas lo están haciendo bien, y ya no solamente ellas, que son referentes, sino todas las que vienen por detrás. Me hubiera gustado a mí haber vivido esto.

E: Eso precisamente le íbamos a preguntar: Si “se arrepiente” un poco de no haber nacido tres o cuatro años más tarde para poder estar ahora viviendo este momento.

Y: Me hubiera gustado haberlo vivido, pero no me arrepiento. Porque lo que hemos hecho Marisa Villa, Paloma Quintero o Yolanda Parga al final ha ido abriendo puertas. A lo mejor yo ahora hubiera pasado más desapercibida, o no. Pero en ese momento destaqué porque tampoco había tanta competencia. Que, a lo mejor, insisto, hubiera destacado ahora, pero las vivencias que tuve en aquel entonces también son muy bonitas porque vas abriendo camino.

E: ¿Cómo se vive con el error? Porque el arbitraje es una profesión que siempre da que hablar sobre los fallos, que están muy en la lupa.

Y: Pues eso es importantísimo, saber trabajar con el error es superimportante. A veces, tú eres consciente en el campo y otras lo tienes que ver, pero eres consciente de que has fallado. Imagínate los árbitros con el VAR, que en el momento en que corrigen saben que han fallado. Tienes que saber sobreponerte, y eso es trabajo psicológico. Yo me he equivocado hasta mi último partido, es normal. Como dije antes, no somos robots. La experiencia de trabajar con el error cada vez te hace más fuerte y te ayuda a superarlo de mejor manera.

E: En 2017 se retira del arbitraje pero, como ha dicho, se mantiene en activo y pasa a formar parte de Comité de Árbitros de Madrid como responsable de árbitros asistentes. ¿Nos puede contar un poquito cuáles son tus principales funciones dentro de este cargo?

Y: Eso sí os lo voy a corregir, porque yo empecé a trabajar en la Federación de Madrid por el arbitraje femenino. Y luego, durante dos años, he estado llevando también el tema de asistentes. Ahora hay una persona, Abraham (Álvarez Cantón), que ha sido asistente de Primera División y se retiró el año pasado, que digamos que es ahora la cabeza visible de los árbitros asistentes. Aunque trabajamos conjuntamente. Tanto con él como con Juanqui (Juan Carlos Yuste Jiménez), trabajamos los tres en todas las parcelas. Yo ahora mismo estoy más encargada del arbitraje femenino, aunque colaboramos un poco en todo.

E: Como formadora de árbitros, ¿cómo le fue en el confinamiento de marzo? ¿Cómo se adaptaron a las circunstancias tanto usted como los compañeros que nos comenta?

Y: Las primeras semanas te quedas bloqueado, piensas que esto no puede estar pasando. Tardas un pelín en reaccionar, la verdad. Pero lo que hemos hecho es mucha formación online. Yo creo que esto que estoy haciendo con vosotros, que a lo mejor antes hubiéramos quedado en algún lado, esto nos lo llevamos. Esto se va a seguir haciendo. Nosotros hemos hecho mucha formación, muchas entrevistas online con árbitras. No sé si llegasteis a verlo, pero hicimos en el Centro Virtual de Competencia del Arbitraje que tenemos varias charlas. Una de ellas estuvo superchula, que fue Arbitraje y Maternidad. Hicimos también de referentes en el arbitraje, que estuvimos con Marta Frías (árbitra internacional española), estuvo Claudia (Umpiérrez, árbitra internacional uruguaya) que es una árbitra también referente a nivel internacional. Compaginamos un poco la formación online con algo que diera un poco más de dinámica.

E: ¿Cómo se vive el arbitraje siendo mujer? ¿Cómo fueron sus inicios en este mundo en el que quizá no era tan común ver a mujeres cuando empezó?

Y: Al principio, efectivamente, llamaba un poco la atención. Sobre todo en Galicia, cuando te ibas a los campos de la costa, que ahí era como: “¿Y viene una mujer?”. Pero eso ya es historia, yo creo que eso ya gracias a Dios se ha superado y ya no llama la atención en absoluto. Tampoco yo tuve grandes problemas. Es que empecé siendo mujer y muy niña. Entonces, imagínate. Eso sí, yo llevaba mi guardaespaldas que era mi padre. Que no se metieran con su hija.

E: Como decíamos, actualmente es la responsable del arbitraje femenino de la Federación de Madrid. ¿Cómo ves el arbitraje ahora? ¿Qué pasos se han dado, cómo ha ido evolucionando?

Y: Va un poco al nivel del fútbol femenino. Yo muchas veces, hace años en Mundiales, decíamos: “Jo, es que en España todavía vamos varios pasos por detrás”. Pero yo creo que España a nivel de fútbol femenino se ha puesto las pilas y ahora ya somos un referente claro a nivel mundial. Aunque todavía quedan pasitos por dar, eh. Pero bueno, creo que se ha avanzado mucho en poco tiempo. Y el arbitraje femenino va un poco a la par. Yo creo que ha sido un paso importantísimo el tema de la Liga Iberdrola, que lo arbitren todas las chicas. A partir de ahí, yo creo que todos los Comités se han puesto las pilas y cada vez ves a un número mayor de chicas en categorías más altas. Ese es el cambio más grande. El hecho de que haya también una persona específica para trabajar con ello, que se preocupe y mire las necesidades que tienen. Todo eso es superimportante.

E: En Laboratorio Hipermedia nos encargamos de realizar las grabaciones para el Scouting de los árbitros de la Tercera División madrileña. Ahí aparecen nombres de árbitras asistentes femeninas como María Amaro, Soraya González o Irene Lumbreras. ¿Cómo ves su proyección y su trayectoria?

Y: Tenemos a Andrada Alomán, que está en Segunda B, pero luego las tres que tenemos de categoría más alta de Madrid son justamente ellas. Están muy bien, muy fuertes. Han mejorado mucho, físicamente también porque yo creo que era un poco, y todavía lo sigue siendo en categorías inferiores, nuestro caballo de batalla a nivel femenino. Que se pongan las pilas, que entrenen de manera habitual. Eres árbitro y eres deportista, tienes que entrenar. En categorías superiores sí ha habido una mejora muy grande, y luego también la parte técnica. Estas tres chicas que has nombrado van en Tercera de lujo.

E: Como mencionaba, quien está en Segunda B como asistente es Andrada Alomán. ¿Le ha pedido algún consejo?

Y: Yo con Andrada hablo mucho, porque además la plaza que yo dejé de internacional la ocupó Andrada. Y si nos ves por detrás, muchas veces, ahora ya no pero al principio, nos confundían porque también llevaba la coleta rubia y el pelo para atrás. Hablo mucho con Andrada porque es un referente nuestro en Madrid y muchas veces me dice: “Yoli, he tenido esta jugada. Oye, ¿cómo la ves?”, y me la pasa. Hablamos mucho a nivel técnico y luego también le doy pequeños consejillos, aunque es cierto que ella ahora ya lleva tiempo. Pero al principio, sí que era: “Oye, como hago esto”, o “cómo me dirijo a la árbitra, cuándo o cómo la llamo”. Ella aprende de mí y yo también aprendo muchas cosas de ella.

E: Si te pidiéramos definir su forma de arbitrar en tres palabras, ¿cuáles elegiría?

Y: Compromiso, creo que soy muy comprometida. Constancia. Y concentración. No ha estado mal, ¿no?

E: Antes mencionaba que los árbitros asistentes están pegados a la banda y muchas veces les toca estar cerca de los entrenadores y de los banquillos. ¿Cómo se siente esa presión de tener a alguien detrás y saber que como asistente va a escuchar sus protestas y comentarios?

Y: En determinados momentos, cuando la cosa se ponía más tensa, a mí me hacía ponerme más concentrada si cabe. Esto es como aprender a trabajar con el error, tienes que aprender a trabajar con que los tienes ahí. Luego ya muchas veces desconectas, les puedes tener ahí y a lo mejor luego te dicen, por ejemplo: “Oye, pero tú escuchaste…”, pero no. Te llegas a meter tanto en el partido, que es lo importante, que obvias lo que hay detrás.

E: Ya hemos mencionado durante la entrevista el currículum extenso que tiene en el mundo del arbitraje. Es difícil pensar en algo que le quedase por hacer pero, si pudiera volver atrás y pedir un deseo, una ocasión que le quedara por arbitrar o una espinita clavada, ¿cuál sería?

Y: Debutar en Segunda División. Yo subí a Segunda pero no llegué a pasar la velocidad. Y eso fue un chasco grande. Porque amo el arbitraje, que si no probablemente hubiera dicho ahí que pasara otra. Eso fue bastante duro, así que esa espina sí se me ha quedado ahí.

E: Si tuviera que cambiar, hipotéticamente, el fútbol por otro deporte que arbitrar, ¿qué deporte sería?

Y: ¿Sabes en lo que me he enchufado ahora mucho? Me gusta mucho el pádel. A lo mejor algo que tenga que ver con el pádel. Y ya ves, no tiene nada que ver una cosa con la otra. Pero sí, me gusta.

E: Por último, ¿qué consejo les daría a aquellas personas que quieren empezar en el mundo del arbitraje? Algo que a usted no le dijeron, no le avisaron o cualquier cosilla que piense que tienen que saberlo al 100%.

Y: Yo les diría que es un mundo superbonito, es muy especial. Yo, si volviera a nacer, volvería a ser árbitra, de verdad os lo digo. Pero se necesita constancia. Tú puedes arbitrar un partido más o menos, pero si tú quieres llegar a algo tienes que ser constante. Especialmente en el trabajo físico, pero también en el técnico. Y ver mucho fútbol. Superimportante ver fútbol, en el campo o en la tele. Porque ves circunstancias o situaciones que, en un momento determinado, cuando estás tú en el campo… No hay situaciones iguales, pero sí familiares. Con lo cual puedes saber por dónde salir y cómo resolverlo. Yo creo que constancia y trabajo.

E: La constancia es vital, un consejo que seguro que si alguien que está viendo esto quiere dedicarse al arbitraje le va a venir fenomenal. Muchas gracias, Yolanda, por colaborar con Laboratorio Hipermedia y con esta iniciativa, #UnaSemanaUnaFederación. Esperamos que le siga yendo todo bien en su labor dentro del Comité de Árbitros de Madrid.

Y: Muchas gracias, chicos, que os vaya muy bien a vosotros también.

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