¿Cuáles son las funciones y las responsabilidades de un entrenador de fútbol?

Publicado por LabHipermedia en

La figura del entrenador de fútbol tiene una gran importancia en nuestros días, pues desarrolla una serie de funciones y, sobre todo, unas responsabilidades que se deben tener en cuenta si se quiere comprender correctamente la situación de un equipo. Es más, para ayudar en este trabajo existen numerosas páginas webs dirigidas por entrenadores para compartir consejos y recursos.

A menudo escuchamos y leemos comentarios como “el equipo es el reflejo del entrenador” o “el equipo tiene la actitud del entrenador” y, probablemente, algunas de estas afirmaciones sean acertadas en determinados momentos, pero, en otros, pueden alejarse mucho de la realidad de los clubes. Todas las decisiones que toman los entrenadores, incluso sus mínimos detalles, son cuestionadas y, por ello, existen diversas cualidades que ayudarán a que los preparadores logren proyectar lo mejor de cada jugador, dentro y fuera del campo. 

La labor y las competencias de un entrenador

Confeccionar y dirigir los entrenamientos. Para esta tarea es adecuado fijar cuál será la duración de las sesiones y organizarlas según las competencias que tendrá el equipo. Además, marcar la estructura del entrenamiento, como comenzar con una charla inicial y terminar con un pequeño partido, por ejemplo, logrará mejores resultados físicos y mentales.


Establecer objetivos específicos y generales para el equipo y motivar a que se consigan dichas metas. Para que estos propósitos se alcancen es primordial que el entrenador aporte al equipo seriedad, pero también alegría; de nada sirve que humille a los jugadores por algún error -lo cual les desmotivaría-, sino que basta con corregirlos con firmeza.

Dirigir los partidos, no solo durante su desarrollo sino también antes y después. En relación con este punto es importante que el entrenador logre transmitir sus ideas con claridad y sepa comunicarse correctamente con cada uno de los jugadores. 

Establecer un patrón de juego, es decir, comentar cómo se va a defender, cómo se va a atacar, qué estrategias a balón parado se van a seguir y, en resumen, asentar una conexión entre todo el equipo.

Aptitudes y fortalezas de un entrenador

El instructor de fútbol tiene que atender a muchas cuestiones y también organizarlo todo en base a muchos aspectos que debe controlar, sin embargo, siempre debe aceptar que existe una parte que no depende de él, como, por ejemplo, el estado del terreno del campo, la situación en la que se encuentran los jugadores y el clima, entre otros. La labor que tienen los entrenadores es muy amplia, pero siempre hay que tener en cuenta hasta dónde llega su papel y ser conscientes de lo que sí está en sus manos para hacerlo lo mejor posible

Los entrenadores de éxito tienen unas cualidades muy determinadas que les diferencia del resto y estas son habilidades que se pueden entrenar y mejorar con la práctica. 

  • Hambre de conocimientos: el entrenador tiene que estar en constante aprendizaje. 

  • Comunicación: todo el conocimiento del entrenador no sirve de nada si no es capaz de transmitirlo para que los jugadores le comprendan.

  • Empatía: debe ser capaz de ponerse en el lugar de los jugadores -sobre todo cuando alguno de ellos se equivoca- y en el lugar de los rivales para sacar ventaja en los partidos.

  • Organización: tiene que planificar y mantener un orden en su trabajo, debe saber cómo llegar al éxito si quiere alcanzar los objetivos fijados.

  • Motivación: el entrenador debe conocer a sus jugadores a la perfección, saber gestionar sus emociones y motivar al equipo completo.

  • Inteligencia emocional: ser capaz de analizar las emociones y no dejarse llevar por ellas. Por ejemplo, si se pita una falta que realmente no ha sido justa no sirve de nada enfadarse, sino que lo mejor es canalizar esa sensación y trabajar en ella para futuras ocasiones.

Qué debe reflejar en los futbolistas

Si comparamos el fútbol con una película, podríamos llegar a decir que los protagonistas vendrían a ser los jugadores y que estos, a su vez, están rodeados de otros actores. De esta manera, un papel muy importante lo desarrollan los entrenadores, ya que estos cargan con mucha responsabilidad, lo cual les puede generar estrés o situaciones de agobio. Sin embargo, es precisamente esto lo que deben evitar transmitir al equipo.

Además, es imprescindible que los entrenadores prediquen con el ejemplo. Sería poco efectivo que un preparador enseñe a los jugadores a que eviten las discusiones en el campo con el equipo rival o, incluso con el propio árbitro, si luego el entrenador toma parte en dichos conflictos. Así, cuando un jugador ha tenido una mala reacción o se ha equivocado, el entrenador debe transmitirle una sensación de tranquilidad y serenidad

¿Cómo es visto desde fuera?

Aunque a los entrenadores se les note una actitud más pausada durante un partido, no significa que estén calmados, sino que, probablemente, procuran aparentarlo, ya que los jugadores son los primeros en darse cuenta de los gritos y de los movimientos que el instructor les hace. Con la experiencia y con el paso de los años, el entrenador crece con sus vivencias, pero, en algunos casos, el público pone en duda al entrenador que nunca ha sido jugador de élite y con muchos premios y victorias.

Un ejemplo de que si un “grande” ya retirado pasa a entrenar confían más en él es Xabi Alonso.

El éxito y las victorias de un entrenador son también las del equipo y los jugadores, al igual que son las de los aficionados. Ganar o perder un partido depende de muchos factores, aunque a veces sea el entrenador quien se lleve todos los reproches.

Deben existir cuidados, confianza y mucha comunicación entre el entrenador y todo el club para seguir disfrutando siempre del fútbol y de los logros, cuando los haya. 


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