El lado oscuro del streaming

Publicado por LabHipermedia en

Twitch está muy bien planteada como plataforma de retransmisión de contenido audiovisual en un entorno social. Sin embargo, hay que añadirle un elemento imprescindible a la ecuación para que funcione, uno que suele siempre actuar de forma heterogénea: el ser humano. Y como cualquier otro ámbito de la vida, todo lo que envuelve al ser humano tiene tanto su parte positiva, como su parte negativa.

Internet ha demostrado que sólo la imaginación de sus usuarios es el límite. Tras una pantalla (que brinda sensación total de anonimato) y con el tiempo libre suficiente, los internautas se convierten en una fuerza imparable. Los usuarios desarrollan conductas extraordinariamente curiosas, imposibles de predecir incluso por los mismos administradores de Twitch, y si en la plataforma aparece un pequeño agujero, por muy pequeño que sea, hay que dar por hecho que va a ser encontrado… y explotado. Más si hay dinero de por medio.


El papel de los bots en Twitch

Para entender la importancia que tienen los bots en Twitch, primero hay que entender su definición: “Un bot, en resumidas cuentas, es un usuario que no existe, pero que contribuye a la cifra de espectadores”.

Es decir, que los bots ayudan a conseguir aquello que es más importante para los creadores de contenido de la plataforma, los espectadores. Hay que tener en cuenta que el número de espectadores lo es todo en esta plataforma. No solo sirve para aumentar las ganancias totales, sino también para mejorar nuestro posicionamiento en las listas e incluso llamar la atención de más empresas dedicadas al marketing y la publicidad que quieran utilizarnos como figura al ser una forma rápida y fácil de inflar el número de espectadores, teniendo en cuenta que no nos están viendo, solo incrementan el número.

La utilización de bots por parte de conocidísimas figuras dentro de la plataforma, ha supuesto una serie de escándalos gravísimos que han terminado en las cortes con sentencias tanto a las personas que crean los bots, como a las personas que los compran y utilizan.

A medida que se han ido desarrollando estos escándalos, los administradores de Twitch han ido aumentando tanto las medidas de seguridad y los sistemas de detección de estos problemáticos programas, como también la severidad de los castigos por su utilización, que ascienden incluso hasta suspensión de la cuenta y veto permanente de la plataforma.

¿Cómo se utilizan?

Lo cierto es que la forma de utilizarlos desde la perspectiva de los creadores de contenido, es relativamente sencilla. Basta con encontrar un proveedor de bots de confianza (puesto que existen muchos timos y estafas relacionadas con creadores que ven desaparecer su dinero sin recibir nada a cambio), y pagar el precio exigido.

Un artículo de un conocido medio especializado resume el uso de bots de la siguiente manera: “compran paquetes de bots y los utilizan poco a poco en su canal. Al tener más espectadores, van ganando en relevancia dentro de la plataforma y atrayendo a espectadores reales (…) mientras la audiencia real y la inexistente se van fundiendo en una, empiezan a ganar dinero por suscriptores y a formar su propia comunidad, momento que aprovechan para abandonar a los bots, con el beneficio ya conseguido de manera nada lícita y moral.”

En conclusión, los bots son una forma ilegal, sencilla y rápida de ascender en la plataforma a cambio de pagar un precio. Esta práctica trae de cabeza a los creadores de contenido que sí tratan de abrirse paso en la plataforma de forma honesta, a base del esfuerzo, ya que se les manda al fondo de las listas. El problema es aún mayor cuando, por ejemplo, se asocian personas para crear una productora que tiene el objetivo de retransmitir eventos deportivos, ponen toda la carne en el asador para abrirse un hueco con grandes recursos y esfuerzos, y son brutalmente penalizados por el algoritmo por culpa de los bots. Es por ello que el equipo de Twitch vive una auténtica cruzada en su contra.

El machismo y el racismo en Twitch

En el mundo de los videojuegos y de los deportes, según demuestran los datos, siempre ha habido muchos más hombres que mujeres. Por esta regla de tres, en Twitch, que es una plataforma de creación de contenido audiovisual en la que destacan los videojuegos y las retrasmisiones deportivas, tanto el público femenino como las streamers femeninas ocupan un porcentaje muchísimo menor que la contraparte masculina. Sin embargo, esta brecha se ha ido reduciendo enormemente a lo largo de los años.

Por ejemplo, hace tan solo dos años, los usuarios de la plataforma eran tan dispares que el 81% eran hombres y tan solo el 19% eran mujeres. Sin embargo, los datos de este año llevan un camino totalmente diferente, con un 65% de hombres y un 35% de mujeres. Esta cifra va poco a poco igualándose.

Es por ello que, tanto la propia plataforma de Twitch, como otra serie empresas dedicadas al mismo sector, se han asociado en muchas ocasiones para tratar de sacar adelante una serie de políticas que atraigan y protejan a más creadoras de contenido y público femenino a la plataforma, como por ejemplo un programa de becas. Estas medidas han tenido relativo éxito, y se ha incrementado sensiblemente la porción femenina de la gráfica.

Sin embargo, con el incremento de las streamers femeninas, también se han incrementado notablemente los casos de machismo, que rozan en algunas ocasiones unos límites brutales

Como conclusión y para cerrar el tema del machismo, hay que tener en cuenta que las mujeres son un público muy importante para las plataformas de streaming, que buscando la igualdad y la equiparación de porcentajes, tratan constantemente de atraer la atención de nuevas creadoras de contenido y espectadoras. Es por ello que es muy importante denunciar todos estos casos mediante las herramientas diseñadas por las plataformas para este fin, aunque no nos afecte directamente.

Por su lado, el racismo también juega un papel muy importante en los males que la plataforma tiene pendiente paliar. Si bien los casos son mucho más reducidos que otros ejemplos más problemáticos, son bien conocidos ciertos escándalos que han llegado a suponer un punto y aparte en la normativa de la plataforma, que es durísima con respecto a los nuevos casos que surgen. Un ejemplo muy sonado es la repetición continua de insultos antisemitas de un jugador de la NBA en un streaming que ha sido estudiado y sancionado.

El abanico de posibilidades para insultar a un extranjero es infinito, como la imaginación de quienes han creado los insultos: Taco (para referirse a los sudamericanos) Nigger/Nigga (literalmente negrata, para referirse a las personas de raza negra), Nazis (para hablar de los alemanes), Ching Chong (para hablar de los asiáticos), Brazuca (para los brasileños) y un sinfín de posibilidades más.

La toxicidad de las redes en las retransmisiones

Las retransmisiones deportivas no se libran de los ejemplos que hemos ido viendo a lo largo del artículo. Es un problema que el público tenga una mentalidad determinada y la haga pública aprovechando cualquier traspié que se produzca en el desarrollo del evento a pleno pulmón (muchas veces faltando al respeto). En un ejemplo reciente, el público la tomó con una árbitra en Barcelona y a mandaban a utilizar la escoba y el recogedor.

También es un problema que los chats de las retransmisiones de todo tipo se desborden de comentarios negativos, racistas y machistas hasta el punto de que se vuelven incontrolables para los administradores.

Pero el mayor de los problemas es el relacionado con las agresiones directas a los jugadores en las redes sociales. Las redes sociales son un caldo de cultivo muy peligroso para la toxicidad, pero cuando proliferan agresiones directas hacia jugadores por condiciones ajenas al deporte, entramos en zona de peligro. Es el caso de tres futbolistas británicos de color que fueron ametrallados en redes sociales, discriminados racialmente, por haber fallado los penaltis en la Eurocopa contra Italia.

Es importante hablar también del lado positivo de este problema: cada vez que se produce uno de estos desafortunados acontecimientos, gran parte de los usuarios (muchos más que los agresores), se vuelcan completamente del lado de la persona agredida, la defienden y condenan rotundamente el comportamiento de los atacantes.


Consecuencias: recrudecimiento de la normativa

Todo lo anterior y otras prácticas bastante peligrosas, han llevado a un recrudecimiento significativo no solo de la normativa vigente en la plataforma, sino también a la severidad de las sanciones que se aplican a los usuarios de la misma: “A la plataforma propiedad de Amazon no le suele temblar el pulso. Cada streamer que ha caído en conductas inapropiadas o directamente denunciables, ha sido expulsado del site”.

Por otro lado, hay algunas personas que consideran incluso que el recrudecimiento de las normas y las sanciones han llegado demasiado lejos. Lo cierto es que los streamers no pueden tener ningún desliz, porque a la mínima de cambio, son vetados del sitio. Esto le ha sucedido por ejemplo al usuario elxokas, uno de los más importantes creadores de contenido españoles. Al parecer, se escuchó la palabra nigger en una de sus retransmisiones, sin haberla pronunciado él, y ya no tiene cuenta.

Relacionado con este, se encuentra uno de los casos más controversiales en la historia de la plataforma, en el que el creador de contenido más importante y famoso del mundo, PewDiePie, decía tras ser derrotado en una de las retransmisiones what a fucking nigger (menudo negro de mierda). Esto llevó a una sanción y suspensión de la plataforma durante un tiempo.

En resumen, la toxicidad tan grande que ha existido y, lamentablemente, existe a día de hoy en la plataforma, destacando sobre todo el machismo, el racismo y la homofobia, han derivado en una política muy severa, que no deja pasar ni una, que actúa como ejemplarizante con los grandes creadores de contenido, pero que muchos tachan como excesiva. Tan excesiva es que llega incluso a prohibir ciertas vestimentas. Las mujeres no pueden vestir de forma sugerente, los hombres no pueden aparecer sin camiseta y en ningún caso puede verse en pantalla ropa interior, ya que derivaría en la suspensión de la cuenta durante un tiempo indefinido. Lo mismo sucede con la violencia y el lenguaje soez, que cada vez tienen menos cabida en la plataforma, y son víctima muchas veces de la censura (entiéndase lenguaje la violencia y el lenguaje soez como el que se desarrolla en videojuegos y películas, siempre ficcional, nunca real).


Conclusiones

Es muy importante, desde el primer momento, tratar de controlar la toxicidad de la comunidad de seguidores.

Cualquier comportamiento tóxico debe de ser bloqueado, reportado y castigado con urgencia, antes de que evolucione a algo peor. No puede permitirse las agresiones directas a jugadores o jugadoras de cualquier deporte o videojuego, sean cuales sean sus características.

Es vital impartir un código de conducta desde el minuto cero a tus seguidores, la base de un canal sano se sustenta en principios tan sencillos como en respeto y honestidad. Hay que tener muy en cuenta el tipo de personalidades negativas que hay en la plataforma y los trucos a los que recurren para molestar. Lo más importante de todos los consejos, es que se sepa detectar correctamente el acoso y se acabe con él cuanto antes.

En el momento en el que veamos que puede peligrar nuestra integridad física o mental en la vida real, o la de alguna persona implicada, hay que ponerse en contacto con las autoridades sin pensarlo dos veces, además de comunicarlo a la propia plataforma o al organismo pertinente según el deporte en el que se haya producido la agresión.

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