Las lesiones más frecuentes en el fútbol. ¿Cómo superarlas?

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Como ya todos sabemos, cualquier deporte de alto rendimiento representa una actividad con riesgo de sufrir lesiones a consecuencia de las altas exigencias físicas. De esta manera, el fútbol, dado que es el deporte que más se practica en España -cuenta con más de 900.000 licencias federativas, además de las muchas otras personas que, aunque no son federadas, lo practican de manera regular- trae consigo muchos beneficios para la salud, pero, de igual modo, existen dichas amenazas.

Cabe destacar que es irrelevante lo habilidoso o fuerte que sea el jugador, puesto que también los más sanos y ágiles se pueden lesionar en este deporte tan impredecible. Es imposible prever una dolencia en el campo de juego ya que basta con un pequeño resbalón o choque para tironearse un músculo o incluso romperse un hueso; sin embargo, una adecuada recuperación de la contusión que cuente con ejercicios concretos acorde con las características del jugador ayudará mucho a disminuir el peligro de estos accidentes y, sobre todo, a no recaer en las mismas, procurando reincorporar al deportista de forma funcional y al máximo nivel a la competición.

Si bien en LabHipermedia nos enfocamos a la parte más teórica del deporte, los usuarios de herramientas como CloudLab son deportistas y, como tal, pueden sufrir lesiones que les aparten de los terrenos de juego. Por eso, antes de introducirnos de lleno en el proceso de recuperación, analicemos de manera breve cuáles son las diferentes dolencias en el fútbol.

Las lesiones más frecuentes

Fracturas: la colisión entre jugadores o el realizar movimientos bruscos puede producir que un hueso se rompa. Las fracturas óseas requieren semanas o incluso meses de reposo para sanar, lo que suele causar inestabilidad y debilidad de los músculos circundantes.

Tirón de la ingle: lesión o desgarro de los músculos internos del muslo. En ocasiones los jugadores escuchan un chasquido en el momento de la lesión acompañado de un dolor agudo inmediato. Debido a las grandes demandas de contracción excéntrica del aductor en el entrenamiento y la competición deportiva, existe una alta prevalencia de daños del músculo aductor.

Lesiones en las espinillas: pequeños desgarros en los músculos que rodean la espinilla. El dolor es parecido a una fractura por estrés de la espinilla y actúa como señal de advertencia de que podría ocurrir una fractura por estrés.

Esguince de isquiotibiales: ruptura o tirón de los músculos de la parte posterior del muslo. Se produce un dolor repentino e importante al correr, seguido de daño continuo al caminar, estirar la pierna o inclinarse.

Lesiones en la rodilla: lesiones de los ligamentos que estabilizan la rodilla que a veces resultan en desgarros. Los jugadores suelen padecer una sensación de “estallido” mientras corren o giran repentinamente. Puede darse por un cambio de dirección o un movimiento combinado con desaceleración, aterrizar desde un salto en o casi en extensión completa y girar sobre un pie plantado con la rodilla casi en extensión completa.

¿Cómo recuperarse correctamente de estas lesiones?

El primer consejo que un jugador lesionado debe seguir es tomarse en serio su recuperación, pues de lo contrario podría sufrir una lesión más grave e incluso esta podría pasar a ser permanente. Hay que tener en cuenta que estas recomendaciones vienen dadas por profesionales de la salud, sin embargo, no se aplican específicamente a una dolencia en concreto. En una lesión se estipula la siguiente serie de fases según Carlos Lalín Novoa (Lalín, C., 2008), licenciado en ciencias de la actividad física y del deporte como readaptador físico-deportivo:

Según la tesis doctoral del método de cuantificación en la readaptación de lesiones en fútbol de Vicente Martínez de Haro y Víctor Paredes Hernández (Paredes, V., y Martínez de Haro, V., 2009), el proceso de recuperación debe ser llevado a cabo por un equipo multidisciplinar integrado por médicos, fisioterapeutas, preparadores físicos, entrenadores, psicólogos y otros profesionales como quiromasajistas, por ejemplo.

Además, se recomienda mantener una dieta saludable con una dosis de alimentos antiinflamatorios, como son los vegetales verdes, los tomates, el pescado graso y las nueces, entre otros. Es muy importante tratar de mantener un nivel básico de condición física, de lo que se encargarán los profesionales que traten a la persona lesionada añadiendo gradualmente ejercicios propios del fútbol, como saltos, aceleraciones y cambios de dirección.

Por último, es igual de relevante asegurarse de que la persona lesionada se integre en el grupo con sus compañeros con la mejor forma posible no solo en lo físico, sino también de manera psíquica y social, puesto que la relación entre la mente y el cuerpo en este tipo de recuperaciones está estrechamente ligada y afecta a su bienestar.

Sergio Asenjo: duro como una roca

Pocos son los casos en los que un deportista de tal magnitud sufre una lesión grave de forma recurrente y aún así vuelve al terreno de juego en su máximo nivel. Así fue la experiencia del popular portero Sergio Asenjo, quien se ha roto el ligamento cruzado de la rodilla derecha un total de cuatro veces y, recordemos, esta es una de las lesiones más temidas que puede sufrir un jugador de fútbol.

Todos los expertos coinciden en que para recuperarse completamente bien después de varias lesiones graves es necesaria una impresionante predisposición psicológica y una fuerza mental extraordinaria. Según dijo el mismo Jordi Vives, readaptador del Villarreal que se encargó de tratar a Asenjo, cuando se lesionó ante el Madrid lo vieron todos psicológicamente muy mal, pero les sorprendió que estuviese al día siguiente con la cabeza arriba y con ganas de empezar a trabajar para recuperarse. Además, Jesús Unanua, preparador de porteros del equipo castellonense, comentó que Asenjo no necesitó ayuda psicológica, lo que no es habitual, lo que nos permite hacernos una idea de su voluntad.

Uno de los hechos que más destaca Palma Gallego, psicóloga deportiva, es que es esencial mantenerse ocupado y no dejarse llevar por la incertidumbre ni el estrés: “Una lesión de por sí para cualquier deportista es una fuente importante de estrés. Para los psicólogos deportivos es un trabajo mantener la motivación”.

Sergio Asenjo es un ejemplo de cómo se debe superar una difícil lesión y, tal y como escribió en una de sus redes sociales, resaltó lo fundamental que es el trabajo de cada día: “Han sido miles de horas de trabajo, de altibajos, de sufrimiento, de sonrisas, de progreso y de mucho optimismo”, esa fue su forma de afrontar las cosas. Para ayudarse a pasar dicha situación, Asenjo escribía a diario en las redes sobre cómo iban sus progresos y también recibía ánimo, lo cual ayudaba a mantener su motivación y autoestima.

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